Londres rechaza seguir la negociación «posbrexit» más allá de Nochevieja

juan francisco alonso LONDRES / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Boris Johnson, este lunes, en Downing Street
Boris Johnson, este lunes, en Downing Street DPA vía Europa Press

Johnson se niega a ampliar la transición pese a las peticiones en su partido

22 dic 2020 . Actualizado a las 08:46 h.

A medianoche del 31 de diciembre, ni un minuto antes pero mucho menos uno después, el Reino Unido dejará definitivamente la Unión Europea (UE) y lo hará con o sin acuerdo que defina sus relaciones futuras con el club al que ha pertenecido 47 años. Así lo dejó claro Downing Street, que rechazó, por enésima vez, la posibilidad de pedir una extensión del período de transición y así poder continuar negociando, a lo largo del 2021, un pacto que evite un divorcio abrupto.

«Nuestra posición sobre el período de transición es clara: termina el 31 de diciembre y esa continúa siendo nuestra posición», dijo ayer un portavoz del primer ministro Boris Johnson, quien salió así al paso de las solicitudes que en las últimas horas diputados conservadores y destacados opositores como el alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, le han hecho al premier para que acuerde con Bruselas prorrogar las conversaciones.

«Dejen que las conversaciones sobre el brexit sigan. Estas conversaciones se están dando en unas condiciones lejos de lo ideal. Si no hay un trato para Año Nuevo, vamos a hacer lo que es mejor para el Reino Unido y detengamos el reloj», escribió en Twitter el diputado Tobias Ellwood, quien fue ministro de Defensa con Theresa May.

Otros tories de renombre como Simon Hoare respaldaron esta propuesta, por considerar que los días que restan para Nochevieja no son suficientes para «hacer un escrutinio suficiente» del hipotético acuerdo.

Impacto de la crisis sanitaria

El alcalde de Londres volvió a salirse de la línea trazada por el líder del Partido Laborista, Keir Starmer, en este espinoso y divisivo asunto y también abogó por una extensión de las conversaciones. Sin embargo, el regidor consideró que la actual crisis sanitaria no es el mejor momento para salirse de la UE.

La postura de Khan encontró eco en Bruselas, donde el comisario del Mercado Interior, el francés Thierry Breton, afirmó que el Reino Unido podría haber paliado las consecuencias que la pandemia ha tenido en su economía si siguiera en el bloque, porque podría haberse beneficiado del paquete de ayudas de 750.000 millones de euros aprobado por los Veintisiete. La economía británica se contrajo un 20 % en el primer semestre y la tasa de paro va rumbo al 7 %, de acuerdo a cifras del Banco de Inglaterra.

Starmer, por su parte, volvió a pedirle al primer ministro británico que cumpla con su promesa y que «saque del horno» el acuerdo con Bruselas, tal y como prometió a mediados de año.

Las nuevas solicitudes de extender el período de transición se producen cuando los negociadores británicos y comunitarios continuaban en Bruselas sus conversaciones, pese a que ya expiró el plazo que el Parlamento Europeo fijó para que le llevaran un tratado. Ahora hay dudas de que, incluso logrando un acuerdo in extremis, este pueda entrar en vigor, porque la Cámara de Estrasburgo ya ha dicho que no tendrá tiempo para revisarlo en el 2020.

Entrada en vigor

«El Parlamento Europeo ha hecho todo lo posible para estar en condiciones de otorgar el consentimiento antes del fin del período de transición […] Pero ahora no estará en posición de conceder su aprobación este año», afirmó el eurodiputado conservador alemán David McAllister.

En Bruselas y Londres hay quienes creen que un hipotético pacto podría entrar en vigor provisionalmente, pese a no tener el aval de los legislativos de ambos lados. Sin embargo, antes hay que superar el último gran escollo: la pesca. Bruselas rechazaba la petición de Londres de entregarle el 60 % de las capturas que la flota comunitaria haga en sus aguas a partir de enero; y Londres se mantenía firme en su oferta de permitir que los pescadores comunitarios puedan faenar en su territorio solo durante tres años y no seis o siete como piden los Veintisiete.

Pesca: del sueño del «statu quo» a la pesadilla de ser escollo

Desde que el Reino Unido y la UE decidieron poner fin a su relación, no pocas veces la pesca gallega se despertó sobresaltada con una pesadilla recurrente: británicos y comunitarios habían cerrado todos los términos del divorcio... menos el capítulo pesquero. He aquí que ese mal sueño se ha convertido en realidad. Y toda la flema con la que ha seguido el curso de las negociaciones -sostenida por la firmeza con la que el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, defendió lo recogido en el mandato negociador- ha mutado en inquietud y sospechas de que está a punto de ser víctima de una traición.

Aunque no conocen la oferta que la UE ha hecho a los británicos, supuestamente consistente en cederles cuotas por valor del 25 % de lo que la flota comunitaria pesca allí -vendrían a ser 160 millones-, que la filtración venga de una fuente, irlandesa para más señas, cuyos augurios a lo largo de este proceso no han hecho más que confirmarse en cada ocasión que los ha lanzado ha hecho saltar todas las alarmas en el sector. En todo el sector. Porque no solo resultaría afectada la flota de Gran Sol, que captura en aguas británicas 9.000 toneladas anuales. También lo estaría la bajura, puesto que en esa cesión de cuotas entrarían especies como la xarda, lirio o jurel, que se capturan en el caladero nacional y, además, se usan para realizar intercambios. Así es que tanto la Confederación Española de Pesca (Cepesca) como la Federación Nacional de Cofradías exigieron a Barnier que se ciña al mandato y no ceda ni un ápice en la pesca. Hace tiempo que descartaron la utopía del ansiado statu quo, pero una cosa es no tener acceso mutuo a aguas y mercado y otra la forma en la que ha trascendido que pretende solventarse el último escollo en que se ha convertido la pesca.

Postura de la Xunta

Y como quiera que unos 66 buques gallegos faenan en Gran Sol, que 20 congeladores de este capital operan en las Malvinas, que en torno a 30 armadores gallegos tienen barcos con bandera británica y que el daño económico podría ascender a 533 millones de euros, la Xunta ya ha anunciado que va a ser beligerante contra cualquier pacto que sea perjudicial para su flota. Se lo ha dicho Feijoo por carta a Planas y a Laya, por más que Bruselas tenga a España por un damnificado menor, como lo demuestra el hecho de que no le hubiese comunicado al Gobierno la propuesta trasladada al Reino Unido. Según Javier Garat, secretario general de Cepesca, ni España, ni Alemania, ni Suecia formaron parte de esa ronda de consultas que la Comisión mantuvo con los demás países que forman parte de la Alianza Europea de la Pesca (EUFA). Sí se habría sondeado a Francia, Irlanda, Bélgica, Países Bajos y Dinamarca, lo que desató protestas de los tres ninguneados, que por fin fueron incluidos en la ronda de consultas.