Trump intenta frenar el pacto económico de republicanos y demócratas

Esperanza Balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

ACTUALIDAD

Donald Trump, el pasado julio, empuñando un bate de béisbol en la Casa Blanca
Donald Trump, el pasado julio, empuñando un bate de béisbol en la Casa Blanca MICHAEL REYNOLDS

El magnate amenaza con no firmar el plan de rescate de 900.000 millones y exige que los cheques de ayuda directa a los ciudadanos suban de 600 a 2.000 dólares

24 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La pesadilla antes de Navidad que tenía preparada Donald Trump cogió a todos por sorpresa el martes por la noche. El presidente de Estados Unidos amenazó en un breve vídeo grabado desde la Casa Blanca con no firmar el plan de rescate a la economía aprobado in extremis el lunes por el Congreso, tras meses de bloqueo y bajo la amenaza de un cierre gubernamental.

La víspera de marcharse a su resort de Mar-a-Lago en Florida y con los miembros del Congreso preparados para el parón navideño hasta el próximo 3 de enero, Trump insinuó que no firmará la ley que contempla 900.000 millones de dólares en ayudas urgentes a las familias y empresas. «Es una vergüenza», calificó el presidente antes de pedir a los legisladores que eleven de 600 a 2.000 dólares la cantidad «ridículamente baja» de los cheques de ayuda directa a los ciudadanos.

La propuesta de Trump supone un golpe bajo para los legisladores republicanos y para su propio secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, principal defensor de rebajar la cantidad a la mitad de la repartida en primavera y responsable de las negociaciones con los demócratas. Y un inesperado apoyo a las propuestas demócratas, que apostaban por repartir esos 2.000 dólares. «Vamos a hacerlo», recogió el guante la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, tras escuchar al presidente. «Estamos listos para discutirlo esta semana por consentimiento unánime», añadió Pelosi.

El temido cierre gubernamental

La granada lanzada por Trump puede torpedear un proyecto de ley, de 5.593 páginas, aprobado con amplia mayoría por ambos partidos, lo que podría llevar a un cierre del Gobierno el próximo lunes y a hacer que la economía caiga en picado en caso de veto, palabra que el presidente evitó utilizar. El desafío afecta de lleno a los republicanos, que tendrán que elegir entre ponerse del lado del presidente y de algunos de los miembros más a la izquierda del Partido Demócrata o apoyar a sus líderes del Congreso.

Por el momento, solo los demócratas han revelado sus intenciones. Los de Pelosi aprovecharán la sesión pro forma, que cumple con la obligación de no parar la actividad de las Cámaras más de tres días, pero que suele ser breve y solo requiere la presencia de un legislador, para presentar un proyecto de ley independiente que incluya cheques de 2.000 dólares. La maniobra podría ser bloqueada por cualquier legislador dispuesto a regresar a Washington y oponerse a la solicitud durante la sesión. Es probable que al menos un republicano muestre su rechazo a la solicitud, dadas las resistencias durante las negociaciones al gasto gubernamental de 1.400 millones de dólares incluido en el rescate, que Trump calificó el martes de «derroche».

Los amplios márgenes con los que la ley salió adelante en las dos Cámaras del Congreso indican que estas podrían revertir un posible bloqueo, pero el proceso se alargaría varias semanas cuando millones de estadounidenses sufren los efectos de una pandemia que sigue fuera de control.

El presidente anuncia una ola de indultos, dos en su círculo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, indultó el martes a 20 reos, entre los que se encuentran dos personas de su entorno condenadas por los vínculos de su campaña con Rusia, tres congresistas republicanos condenados por corrupción y cuatro contratistas de la empresa militar privada Blackwater sentenciados por una masacre de civiles en Bagdad en el año 2007.

El presidente reveló la esperada lista de perdones que incluye a personas que le fueron leales y otras que, consideró, han sido tratadas injustamente por un sistema legal que está en su contra y en contra de sus aliados. Esta no es una acción inusual para un presidente saliente, pero sí la cercanía personal de los beneficiarios de la medida.