Cómo Biden debería investigar a Trump

James Fallows

ACTUALIDAD

MABEL RODRÍGUEZ

Que el magnate no rindiera  cuentas sería dar licencia para abusar del poder

10 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

¿Una comisión de crímenes? Mientras se prepara para ocupar la Casa Blanca, el presidente electo, Joe Biden, se enfrenta a una decisión poco usual en la historia de EE.UU.: qué hacer con el hombre que acaba de dejar el cargo, cuya corrupción personal, desdén por la Constitución y mala gestión del Gobierno no tiene precedentes.

Los seres humanos desean el ajuste de cuentas, incluso los más santurrones. Las instituciones basadas en normas y leyes necesitan sistemas de rendición de cuentas. Las personas dentro y fuera de la política han debatido que Biden debería enjuiciar las muchas transgresiones de Donald Trump y su círculo, pues Biden no puede hablar del futuro del país sin hablar del rumbo que había tomado su predecesor. En el 2019, los profesores de Princeton debatieron que la respuesta más dañina a las ofensas de Trump sería que demócratas y republicanos aceptaran mirar más allá de ellos, evitando una división política mayor. Eric Swalwell, un congresista demócrata por California, propuso la creación de una Comisión de Crímenes Presidenciales, formada por fiscales independientes. En el verano del 2020, Sam Berger, del Centro por el Progreso Americano -un grupo de expertos influyentes con raíces en la Administración Clinton-, lanzó y detalló un plan para conducir estas investigaciones y posibles procesamientos.

Cuando termine la Administración Trump estaría justificado pensar que no abordar su mala conducta podría dividir todavía más el país y sentaría un mal precedente ante la impunidad de los presidentes. Pero la lección de los últimos cuatro años es clara: que no tenga que rendir cuentas sería como una licencia para abusar del poder. Biden, que ha vivido un tercio de la historia de EE.UU. como república, conoce los riesgos de esconder los pecados del pasado. Estuvo en el Senado durante las investigaciones del Watergate y cuando el Comité de la Iglesia investigó los crímenes y excesos que la CIA cometió en la Guerra Fría. La historia moderna está repleta de ejemplos de sociedades que se vieron obstaculizadas por no querer enfrentar verdades difíciles.