La reactivación económica del gigante asiático mitiga las pérdidas de empresas españolas en otros mercados
10 ene 2021 . Actualizado a las 09:54 h.«Si no hubiese sido por China, podríamos haber acabado el 2020 con una caída de hasta el 40%». Koldo Arandia, presidente del fabricante de máquina-herramienta Ibarmia, no se muerde la lengua. «Mientras los mercados tradicionales se han descalabrado debido a la pandemia del coronavirus, China ha tenido un comportamiento espectacular. Ha pasado de ser nuestro sexto mercado más importante al primer puesto», añade. Así, Ibarmia ha logrado cerrar el año pasado con una captación de proyectos similar a la de 2019. «La economía china se ha reactivado y el sector de la energía vive un momento especialmente bueno, sobre todo por su apuesta en el ámbito de las renovables».
El suyo no es un caso aislado. Un importante número del millar de multinacionales españolas implantadas en China han logrado maquillar los negativos resultados del año pasado gracias al crecimiento que han vivido en el gigante asiático.
Es también el caso de Fagor Automation. Aunque cerró el 2020 con una caída del 5% en los ingresos globales de la cooperativa, el buen comportamiento del Gran Dragón ha permitido mitigar el batacazo que han sufrido mercados más tradicionales. No en vano, el peso que representa China en sus ventas ha pasado del 28 % en el 2019 al 40 % el año pasado. «En algunos negocios, como el de CNC, se han disparado un 53%», apunta Iñaki Antoñanzas, responsable en Asia. El desarrollador de software industrial Lantek considera que la remontada en China, después de un primer trimestre en negativo debido al cierre del país para combatir al coronavirus, ha sido «épica». Y gracias a eso ha cerrado el ejercicio igualando el resultado de 2019, que marcó el récord de sus 35 años de historia. «Sin embargo, si lo miramos por áreas, el comportamiento ha sido muy desigual. Mientras que en Europa hemos caído, en China hemos crecido un 19,4 %», explica Juan José Colás, responsable comercial.
Aunque esta trayectoria ascendente ha sido especialmente acusada en el 2020, no es nueva. «En el período 2016-2020, mientras que el crecimiento global del grupo en ventas ha sido del 32%, en China se ha disparado hasta el 165% y ha convertido al mercado chino en el segundo más importante para nosotros. Y creo que se convertirá en el primero a lo largo del 2021», vaticina. Iñaki Garmendia, responsable industrial de EGA Master, que comercializa sus productos en 150 países, también subraya el rápido crecimiento del peso que China tiene en sus cuentas. «Ahora representa el 9%, pero si no hubiésemos cerrado 2020 con un crecimiento allí del 21%, habríamos perdido un 3% de la facturación global», cuenta.
Exportar leche de cabra
Aunque la mayoría de las empresas beneficiadas por esta coyuntura pertenecen al sector industrial, tampoco faltan ejemplos en otros. Uniproca, cooperativa de leche de cabra, por ejemplo, ha recogido los frutos de haber apostado por China y por la producción de leche en polvo para controlar los excedentes de su producción cuando los precios caen. «Hemos superado la crisis de la covid-19 exportando con total normalidad a China, que ya consume el 80 % de nuestra producción en polvo», comenta Roberto Batres, su agente en Shanghái.
Todos concuerdan en señalar que la razón de este comportamiento excepcional se encuentra en la buena gestión de la crisis sanitaria provocada por la covid-19. «Ha permitido la rápida apertura de los centros productivos y nos ha permitido compensar la falta de capacidad de otras fábricas del grupo, asegurando así un buen servicio a clientes tanto en China como a nivel internacional», apunta Antxon San Miguel, responsable de operaciones de la catalana Tucai en Ningbo. «El parón económico solo afectó a los meses de febrero y marzo. Además, hay que sumar el soporte del Gobierno, que ha ayudado con la condonación de cuotas a la Seguridad Social, los impuestos o el alquiler de los edificios», añade Antoñanzas.
A todo esto se suma el giro que el Gobierno chino está propiciando hacia una economía movida por el consumo. «Poco a poco, las empresas chinas están mejorando sus productos y la apuesta por depender menos del extranjero comienza a dar sus frutos», analiza el responsable de Fagor Automation en Asia.
Pero esa situación también complica el negocio de las empresas extranjeras, que afrontan un mercado cada vez más competitivo. «China puede ser un colchón si se cumplen varias premisas. Primero, que se aborde su mercado con mentalidad de inversión a largo plazo, dotando al proyecto de los recursos y del tiempo necesarios. Segundo, que se haga un análisis pormenorizado de los canales y se desarrollen productos competitivos. Y, tercero, que se invierta en I+D», enumera San Miguel.