España padece las temperaturas más bajas desde 1963

La ola de frío barre 40 provincias y deja la mínima en la localidad turolense de Bello, que registró 25,4 grados bajo cero

En Ávila las temperaturas cayeron por debajo de los -10 grados
En Ávila las temperaturas cayeron por debajo de los -10 grados
Antonio Paniagua
Madrid / Colpisa

España tiritó en la madrugada del lunes al martes con temperaturas que no se habían conocido en las últimas seis décadas. Según los datos de la Agencia Española de Meteorología (Aemet), la localidad de Bello, en Teruel, se congeló a -25,4 grados a las 5.10 de la mañana, una cifra que no se alcanzaba en una población española (aunque sí en la montaña) desde 1963. El 17 de diciembre de ese año, en Calamocha, se llegó a -30 grados. En la clasificación del frío, tras Bello quedaron Molina de Aragón, en Guadalajara, que registró -25,2 grados a las 5.40 horas, y Calamocha, en Teruel, con -21,3 grados.

La noche fue gélida en el interior de la Península y, sobre todo, en la zona del país que los meteorólogos llaman «el polo frío español», entre las localidades de Teruel, Calamocha y Molina de Aragón, una superficie de 2.000 metros cuadrados entre las provincias de Teruel y Guadalajara.

Teruel, con -21 a las 8.20, fue la capital de provincia que registró una temperatura más baja, pero otras siete contabilizaron mínimas por debajo de los diez grados bajo cero: Toledo (-13,4), Madrid (-13,2), Albacete (-11,2), Salamanca (-11,9), Ávila (-10,6), Cuenca (-10,8) y Guadalajara (-10,5). La alerta roja por la ola de frío se extendió este martes a 41 de las 50 provincias españolas.

«Las heladas han sido generalizadas. Se han producido en todo el país, salvo en los litorales. Es posible que estemos ante una de las noches más frías en nuestro país en muchas décadas, aunque para hacer una valoración más precisa necesitaremos más datos», apunta Rubén del Campo, portavoz de la Aemet.

La explicación a estos valores térmicos tan bajos se halla en tres factores: «Las bajas presiones anticiclónicas, el viento en calma y sobre todo, la abundante capa de nieve en el suelo», detalla Del Campo. «La nieve no absorbe la luz del sol durante el día, y eso hace que el enfriamiento del suelo, que no ha recibido calor, sea muy intenso», subraya el portavoz de la Aemet.

Con estas temperaturas, que se mantendrán hasta el final de la semana, el retorno a la normalidad en el centro del país continúa lejos de llegar. Porque a los problemas habituales del frío se une otro, inesperado, pero tremendamente dañino: el hielo en las calles de pueblos y ciudades está provocando multitud de caídas, que se convierten en fracturas (de muñeca, de cadera, de fémur o de tobillo) y que están colapsando las urgencias de los hospitales, ya de por sí en una situación crítica ante el enorme repunte de casos de covid-19 tras las fiestas de Navidad.

En Madrid, los hospitales y los centros de salud han atendido en los últimos días a 2.000 personas por roturas de huesos y contusiones tras un resbalón. En el hospital de Toledo se atendieron 152 en un día y en el Hospital de Guadalajara, únicamente este martes, 35 fracturas de cúbito y radio, cuando en un mes tratan habitualmente 25.

Parques cerrados de forma indefinida en Madrid

El Ayuntamiento de Madrid decretó este martes la prohibición indefinida del acceso «a todos los parques y zonas verdes» de la capital por el riesgo de caída de árboles.

El temporal Filomena ha perpetrado una matanza verde especialmente cruenta en Madrid. Incapaces de soportar el peso de la nieve, muchos árboles han visto cómo sus ramas se tronchaban o sencillamente su tronco se partía en dos. Es pronto aún para saber la magnitud del desastre, pero el Ayuntamiento calcula que 150.000 ejemplares de los 800.000 que se encuentran en zonas verdes y el eje viario de la capital han quedado dañados, casi un 20%. La catástrofe sobre la masa arbórea se ha sentido con especial intensidad en la Casa de Campo.

«La nevada ha sido el covid de los árboles. Estos están acostumbrados a un peso, a una nevada de 20 centímetros cada dos o tres años, pero con una precipitación tan copiosa se rompen, porque no han generado la madera suficiente para poder defenderse», explica el jefe de la Unidad de Arboricultura en el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid, Mariano Sánchez.

Los trabajadores encargados de conservar las zonas verdes retiran una media diaria de 325 árboles. Por ahora, a causa de la nieve acumulada, no se pueden realizar trabajos de poda. El personal de limpieza se afana en quitar ramas que con el viento pueden caer al suelo y limpiar la nieve que se ha incrustado en oquedades. Esta nieve, al helarse, produce el efecto de una cuña y en ocasiones da lugar a que el árbol se quiebre.

En la zona más próxima al Puente de los Franceses de la Casa de Campo el paisaje es desolador. Pinos y encinas se han fracturado y el maltrecho ramaje ha quedado en parte sepultado por la nieve. Fuentes municipales califican de «catastrófica» la destrucción de árboles y sostienen que necesitan más tiempo para evaluar los daños. «Vamos a contratar más medios para reducir los riesgos al máximo», dicen en Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid.

Por ahora no se ha hecho un estudio a fondo de los perjuicios ocasionados por el temporal en parques históricos como El Retiro, los jardines de Sabatini y de Cecilio Rodríguez, la rosaleda del parque del Oeste o Fuente del Berro.

Las organizaciones conservacionistas reclaman además que la retirada de ejemplares se haga de forma «profesional y correcta» para minimizar los daños.

«Con el vaho de la mascarilla se congelan cejas y pestañas», dice el alcalde de Molina de Aragón

A la una de la tarde, en Bello, la localidad turolense que este martes se convirtió en el pueblo más frío de España, había 18 grados bajo cero. «Pero hay solecito y no se está mal», contaba el alcalde Jaime Barrado (del PAR). Con 230 habitantes censados, pero solo 100 en el pueblo durante el invierno, en Bello, este martes, la panadería, la farmacia y la tienda llevaban los productos de primera necesidad casa por casa. «Aquí estamos acostumbrados y el principal problema es el agua para los animales, que se congela», explica Barrado.

En Molina de Aragón a media mañana había este martes 24 bajo cero. Su alcalde, Francisco Javier Montes, explica que en el 2001 también se llegó a los -24 grados y que, aunque «es frecuente que pueda haber varias semanas al año en que se den cifras de -12 o -11 grados», no suelen alcanzar «estas temperaturas extremas».

Montes detalla que con este frío y las medidas de protección por la pandemia se da un curioso fenómeno: «Se congelan pestañas y cejas con el vaho que sube de la mascarilla y la sensación es como si te estuvieran echando agua constantemente en los ojos».

Desde Bello, Jaime Barrado apunta que, aunque este martes se batió el récord, durante los pasados días la sensación térmica en el pueblo fue inferior por culpa del viento, mientras que este martes el frío fue «seco, muy característico de la zona».

La apertura de Mercamadrid reabastece los supermercados de productos frescos

El gran centro logístico de alimentos de España, Mercamadrid, abrió este martes por fin sus puertas después de que tuviera que cerrar todo el fin de semana por las nevadas que azotaron la capital y colapsaron las carreteras de acceso. Nunca antes en sus 38 años de vida se había tenido que cerrar este inmenso mercado central, que emplea a 9.000 personas y da cabida a más de 800 empresas.

Por la mañana, ya habían entrado a sus instalaciones más de 1.000 camiones, que transportaron 16 millones de kilos de alimentos, sobre todo frutas y hortalizas. Tras las labores de limpieza realizadas por la UME (Unidad Militar de Emergencia) desde el pasado domingo para habilitar los accesos, se ha conseguido que Mercamadrid pueda dar servicios a todos los supermercados y el abastecimiento esté «garantizado», afirma el mayorista, que prevé recuperar la plena normalidad «progresivamente».

Algunas carencias

Desde la Consejería de Economía de la Comunidad de Madrid ya se ha contactado con las principales cadenas de distribución de alimentos para conocer situación de los supermercados, y su consejero Manuel Giménez aseguró que aunque «es difícil, va camino de normalizarse». Los supermercados de Madrid han abierto en su gran mayoría, pero aún hay «determinadas carencias», sobre todo en los productos frescos.

Así lo explican desde Asedas, la Asociación de Distribuidores y Supermercados, que han garantizado que durante la jornada de este martes se abasteció a una red de supermercados que supera los 1.100 solo en Madrid y que están habituados a una reposición diaria de los frescos. Su director general, Ignacio García Magarzo, aseguró en una entrevista en la radio que es el acceso a las tiendas y las zonas de carga y descarga lo que aún es de difícil acceso. «El producto está disponible, pero aún hay calles que limpiar de nieve», explicó. Aún así, quiso tranquilizar a los ciudadanos y les pidió «comprensión», así como que no cambien sus hábitos de compra «ni hagan acopio» para no dificultar aún más la situación de los establecimientos.

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