El PSC se queda solo en el rechazo a un aplazamiento de las elecciones catalanas

La Generalitat se inclina por postergar hasta mayo la convocatoria porque vienen «semanas y meses muy complicados» a causa del covid-19

La presidenta de los Comunes, Jéssica Albiach conversa con el vicepresidente del Gobierno catalán, Pere Aragonés
La presidenta de los Comunes, Jéssica Albiach conversa con el vicepresidente del Gobierno catalán, Pere Aragonés

Barcelona / Colpisa

Salvo giro inesperado de última hora, la Generalitat catalana, tras escuchar a los partidos, decidirá este viernes aplazar las elecciones autonómicas convocadas para el 14 de febrero. El Ejecutivo catalán baraja otras fechas, entre mayo y junio, cuando la pandemia no castigue con la virulencia que lo está haciendo ahora y remita la tercera ola.

El Gobierno catalán no fijará su posición definitiva hasta la reunión del viernes con las formaciones políticas. Y asegura que quiere buscar el consenso con los partidos, pero hoy ya avanzó que su propuesta pasa por el aplazamiento. El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, afirmó que «vienen semanas y meses muy complicados» desde el punto de vista sanitario. «Hará falta hacer nuevos esfuerzos para frenar la curva», advirtió. Aragonès habló de una «evolución preocupante».

El Ejecutivo catalán insiste en que la decisión tendrá en cuenta lo que digan las autoridades sanitarias. Y estas lo tienen claro. El número dos de la Consejería de Salud, Josep María Argimon, sostuvo que, desde el punto de vista epidemiológico, celebrar las elecciones el 14-F «no es lo más adecuado», «no es el mejor de los escenarios». Argimon cifró en 100.000 personas, entre positivas y en cuarentena, que podrían ver afectado su derecho a voto si se mantiene la fecha del 14 de febrero. El Síndic de Greuges (Defensor del Pueblo) subió la cifra a 200.000 y también se mostró a favor del aplazamiento. Según el consejero de Exteriores, responsable de los procesos electorales, Bernat Solé, las elecciones podrían realizarse, desde el punto de vista técnico, dentro de un mes pero «no serían legítimas», a su juicio, si se percibe por parte del electorado que votar no es seguro.

El Gobierno catalán lo tiene claro y los partidos del arco parlamentario, también. Hasta la fecha habían evitado fijar su posición en público, pero la mayoría mostró hoy sus cartas. En principio, en la reunión definitiva del viernes, solo el PSC defenderá el mantenimiento del 14-F. Los socialistas, que temen perder el impulso logrado por la candidatura del ministro Salvador Illa, apuntaron que el atraso solo está justificado si Cataluña se encontrara en situación de confinamiento domiciliario.

Voto en Portugal

El PSC recordó que Estados Unidos votó en un contexto de pandemia más grave y que la semana que viene lo hará Portugal. Sindicatos y patronales también piden elecciones ya.

En cambio, Ciudadanos se mostró abiertamente favorable al aplazamiento. Inés Arrimadas defendió que los comicios deberían celebrarse «cuando pase la tercera ola y no en medio». «Somos conscientes de que alargar este Govern es malo para Cataluña, pero lo primero es la vida», argumentó. Como Ciudadanos, los comunes (en contradicción con la ministra de Igualdad, Irene Montero) y la CUP también apoyaron el aplazamiento. El PP no se mojó, y ERC y JxCat se mueven en la ambigüedad, aunque apuestan por el retraso. En caso de suspensión, la Generalitat debería reunirse el mismo viernes para acordar el decreto de aplazamiento.

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