Iglesias eleva la tensión en el Gobierno de coalición para marcar distancias con el PSOE

Los socialistas niegan su acusación de ceder a las «presiones»

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación de los Presupuestos
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación de los Presupuestos

Madrid / La Voz

Con las encuestas marcando un progresivo desgaste de Unidas Podemos, y en medio de una larga precampaña hasta la celebración de las elecciones catalanas aplazadas en principio hasta el mes de mayo, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, trata de marcar distancias con sus socios del PSOE no solo manteniendo, sino elevando la tensión en el propio seno del Ejecutivo. El líder morado acusa a sus compañeros socialistas de Gabinete de sucumbir a las presiones de «gente rica y poderosa» y de asumir los postulados de la patronal. Y carga abiertamente contra otros ministros para justificar que algunas de las medidas incluidas en el pacto de Gobierno de coalición, como la subida del salario mínimo, no se estén llevando a cabo.

«Ahí tenemos una discusión», indicó en una entrevista en la Sexta, porque, según dijo, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz quiere actualizar el salario mínimo y la de Economía, Nadia Calviño, se opone. Y extendió la responsabilidad al presidente del Gobierno. «Pedro Sánchez piensa que hay que congelarlo, pero no renuncio a convencerle», insistió. Eludió también cualquier responsabilidad en la subida de la luz. «Nos gustaría tener una empresa pública de energía, pero eso el PSOE no lo quiere», indicó.

Pero, por encima de esas discrepancias, la única «línea roja» que podría poner en peligro el pacto de coalición es la propuesta del ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, de que el período de cotización para calcular las pensiones pase de 25 a 35 años. «Unidas Podemos no va a votar a favor de ningún recorte de las pensiones en España y eso es lealtad al acuerdo de gobierno», afirmó.

 Malestar ente los socialistas

Iglesias trató de abrir discrepancias entre los socialistas augurando que esa propuesta «no llegará al Parlamento» porque «hay amplios sectores del PSOE» que consideran inaceptable «recortar las pensiones»». A su juicio, si Escrivá ha hecho esa propuesta es porque «le han dado la instrucción de hacerlo», aunque no concretó quién se lo ordena.

Las críticas de Iglesias, que llegó a afirmar que «a veces, dentro del Gobierno estás discutiendo con un ministro que hace suyos los argumentos de la patronal inmobiliaria», han generado un fuerte malestar en el PSOE. La ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, respondió asegurando que lleva «muchos años» en política «y en ninguna de mis responsabilidades he sufrido presión, porque tampoco lo he permitido». «Me siento tremendamente responsable de pertenecer al Gobierno de España», añadió. Y también la titular de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, contestó que «si uno baja el volumen» ve un Ejecutivo «que está cumpliendo con lo que dijo que iba a hacer en su acuerdo de gobierno, ni más ni menos».

El líder morado carga contra los empresarios españoles: «son peores de lo que imaginaba»

 

G. B.

En plenas negociaciones de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, con la patronal para fijar las condiciones de la prórroga de los ERTE, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, cargó contra los empresarios españoles. «Son peores de lo que yo imaginaba. Ningún rico y poderoso está dispuesto a aceptar una decisión que afecte a su riqueza y poder. Es la puñetera verdad», aseguró. El líder morado incidió en que él mismo recibe presiones «cada día», aunque se ha reunido «con menos ricos y poderosos de los que cabía esperar» dadas sus responsabilidades.

A pesar de los acuerdos a los que la ministra de Trabajo, de Unidas Podemos, ha alcanzado con empresarios y sindicatos, Iglesias se mostró muy crítico con los que calificó como «poderosos». Según afirmó, en España hay un «sistema democrático», pero «limitado por poderes que ponen muchas trabas y muchas dificultades a que la voluntad popular de la gente se pueda expresar». «Yo dije antes de ser vicepresidente del Gobierno que hay señores que mandan más que los diputados y los ministros. Y ahora, siendo vicepresidente, lo vuelvo a decir, hay dueños de bancos, dueños de grandes empresas que tienen más poder que yo y no les ha votado nadie», insistió. Afirmó también que las grandes empresas controlan los medios de comunicación y señaló a los «brazos mediáticos de los grandes poderes de este país».

En otro punto de fricción con el sector socialista del Gobierno, el que afecta a la situación de la Corona, auguró el fin de la monarquía. «Ahora hay mucha gente que dice que la república es imposible y que no va a ocurrir nunca porque no hay correlación de fuerzas ahora, pero las cosas para que ocurran a veces hay que tener paciencia y hay que empujarlas», señaló.

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