Restaurantes franceses se rebelan ante el cierre con aperturas clandestinas y su desesperación se resuena en todo el país

M.H. REDACCIÓN / LA VOZ

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IAN LANGSDON

Un hostelero de Niza incluso acabó detenido y otro de Cusance reunió a cientos de personas junto a su local

01 feb 2021 . Actualizado a las 18:41 h.

El Gobierno francés ordenó cerrar los restaurantes y bares franceses el día 30 de octubre para tratar de contener la pandemia. Han pasado tres meses y, desde entonces, las restricciones en Francia no han dejado de endurecerse. Cabe recordar que, entre otras cosas, el toque de queda el toque de queda está fijado a las seis de la tarde

Los tres meses de cierre están provocando la asfixia económica de muchos locales hosteleros pese al fondo de solidaridad aprobado por el Gobierno, que implica ayudas de hasta 10.000 euros al mes para aquellos negocios que hayan perdido más del 70 % de su facturación. Ante esta situación, algunos restaurantes han comenzado a rebelarse. Y de qué manera. 

El 27 de enero, un hostelero de Niza decidió abrir de forma clandestina y saltarse por completo el cierre obligatorio. Así, reunió a unas cien personas en su local para disfrutar de un guiso provenzal mientras en la terraza sonaba la música. Según recogieron distintos medios locales, las mascarillas pasaron a un segundo plano y un buen número de comensales compartieron mesa sin ellas. Esta rebelión hostelera acabó con el propietario del negocio, un hombre de 50 años llamado Christophe Wilson, detenido. Pronto, las redes sociales ardieron con esta noticia y, aunque hubo muchos que criticaron la actitud de este hostelero, también hubo una ola de solidaridad con él. Ciudadanos franceses y de muchos otros lugares reclamaban su liberación.  

Mientras los ecos de la detención del hostelero de Niza resonaban por todo el país francés, se supo también que otros hosteleros habían hecho aperturas clandestinas. De hecho, la policía llegó a poner sanciones en distintos puntos por esta causa. Incluso se encontró a jueces comiendo en un establecimiento que, teóricamente, estaba cerrado. 

Hoy, lunes, volvió a haber otro intento de rebeldía. Así, el chef de un restaurante de Cusance, llamado Stéphane Turillon, anunció también que abriría hoy sus puertas sin importarle el cierre impuesto ya que su situación económica es agónica. Hasta allí se desplazaron medios de comunicación de todo el país, numerosos hosteleros que se solidarizaron con esta persona y, también, ciudadanos que quisieron darle su apoyo y que incluso acamparon en las proximidades del local. Turillon se había hecho viral con un vídeo en el que le decía al presidente Macron que iba a abrir sus puertas y que, si quería acudir a cerrárselas, que intentase hacerlo. 

Hoy, Turillon no cumplió su amenaza. Con todo un gran público congregado junto a su local hostelero, decidió que finalmente no abriría. ¿Por qué? Los medios locales explicaron que, básicamente, dos fueron los motivos. Por una parte, había una amplia presencia policial en la zona. Y, por la otra, el Gobierno francés, por boca del ministro de Economía, se encargó de dejarle claro a los hosteleros rebeldes qué es a lo que se exponen. Así, el ministro Bruno Le Maire alertó de que los negocios hosteleros que hagan aperturas clandestinas o se salten de alguna u otra manera las normas se exponen a quedar fuera del fondo de solidaridad habilitado para paliar sus pérdidas. Turillon señaló que tiene una familia y que no puede renunciar a esa ayuda. Aún así, se mostró contento con que su iniciativa tuviese tanto éxito y repercusión mediática.