Redacción / La Voz

Frente a los candidatos de ERC y JxCat, Pere Aragonés y Laura Borrás, cuyo enfrentamiento tan notorio y público que casi se podría decir que irreconciliable, los nueve políticos presos del 1-O que obtuvieron el tercer grado penitenciario de manos de la Generalitat, y que están convencidos de que se les revocará pronto, quisieron dar ayer una imagen de unidad del independentismo que no existe en la realidad. Participaron para ello en una concentración en Barcelona organizada por Òmnium Cultural en la que leyeron un manifiesto en el que se mostraron convencidos de que el independentismo revalidará el triunfo del 21D.

«Estamos convencidos de que el soberanismo volverá a llenar las urnas de dignidad y de esperanza; que la mayoría de catalanes volverán a dar un mensaje muy claro al Estado español y al mundo: reivindicar el derecho a la autodeterminación del pueblo de Cataluña, y exigir el fin de la represión para afrontar la resolución democrática a un conflicto político, mediante la amnistía y el retorno de los exiliados», reivindicaron.

No variaron el discurso que exhibían antes de ser condenados. Una vez más echaron mano del victimismo con, a su entender, la «represión del Estado». Así lo citan en el texto Por la amnistía y la República; todo el mundo a las urnas. El manifiesto reclama poder elaborar un Gobierno que defienda un proyecto inclusivo, al servicio de la reconstrucción social y la «liberación nacional», destacando que para avanzar hacia este objetivo deben construir una estrategia compartida. En este contexto, la declaración conjunta señala que es «más importante que nunca avanzar unidos en la diversidad» ante la «represión de los poderes» del Estado, que «siempre buscan dividir a los que luchan».

Esta apelación a la unidad se antoja cada vez más complicada, pues mientras Borràs acusa a Aragonès de querer formar un tripartito con el PSC, el republicano le reprocha que insista en la ficción de reactivar una declaración unilateral de independencia. Y mientras, el PDECat reniega de cualquier acercamiento a sus antiguos compañeros de JxCat, y la CUP le dice a JxCat y ERC que no votará una investidura «para hacer lo mismo» y le reprocha a los de Puigdemont «haber desperdiciado el legado del 1-O». Pero el independentismo continúa con la promulgación de falsedades, ahora con sus ataques a las instituciones judiciales. 

«Han impuesto la fecha»

Los dirigentes independentistas encarcelados también echaron mano de la demagogia para criticar la decisión del Tribunal Superior de Justicia catalán de mantener las elecciones el 14 de febrero, a pesar de la pandemia.

«Han impuesto la fecha de las elecciones catalanas en contra de un amplio consenso del Parlamento y del criterio de los expertos sanitarios», aseguran, sin reflexionar que los comicios no vienen marcados por voluntades particulares o el consenso o las discrepancias en la Cámara, sino por los plazos que establece la ley.

A decir de algunos, el secesionismo está más movilizado que el constitucionalismo, pero los independentistas no tienen claro del todo que el triunfo sea tan fácil y por eso echan mano incluso de los «mártires» del procés.

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Los presos del 1-O comparten escenario para exigir unidad al independentismo