La luz se encareció un 46 % en enero pese a que las renovables generaron un 35 % más

El alza del mercado impactó en la factura doméstica, que se incrementó un 26 %

Central de Iberdrola en el Sil
Central de Iberdrola en el Sil

redacción / la voz

Un enero de locos vivió el mercado mayorista de electricidad, que determina un tercio de la factura de la luz doméstica. De locos porque anotó registros máximos que rozaron los cien euros el megavatio hora (el viernes 8) y mínimos de 1,42 (el domingo 31). Al final, acabó en un precio medio de 60 euros, lo que supone un 46 % más que un año antes. El recibo eléctrico no se encareció tanto, pero sí lo hizo un nada desdeñable 26 % en comparación con el mismo mes del 2020. Ese porcentaje se obtiene consultando en la web de Red Eléctrica de España (REE) el importe del término de energía de la factura para los períodos deseados y para un consumo mensual de 400 kilovatios hora -casi el doble de lo habitual otro mes-. Resultan 53 euros en enero de este año y 42 el del pasado ejercicio. Estas cantidades no incluyen ni el término de potencia -va a en función de la potencia contratada- ni los impuestos, pero ni lo uno ni lo otro varían, a diferencia del término de energía, que sí lo hace, tanto según el consumo como los precios del mercado.

El encarecimiento de la electricidad se ha producido a pesar de que las energías renovables aumentaron su contribución a la cesta eléctrica un 35 %. Solo la eólica creció un 56 %, según datos de REE.

Pero ese aumento importante en la aportación de las tecnologías verdes no implicó esta vez menores precios. Aunque sin ellas, se habrían disparado aún más, según la patronal eólica y los analistas de la asesoría vasca de energía grupo ASE. Así, el 8 de enero, cuando el mercado tocó el máximo de 94,99 euros el megavatio hora, el viento cubrió el 28 % de la demanda; con los precios mínimos del pasado fin de semana, superó el 60 %.

El gas, el tesoro más deseado

Los motivos de la subida de precios concentrada en diez días de enero (del 8 al 18) se resumen en un incremento repentino de la demanda por la ola de frío (de un 10 %) y a que hizo falta gas natural para cubrirla. Pero ese combustible casi desapareció del mercado porque los países asiáticos (también muertos de frío) estaban dispuestos a pagar cifras desorbitadas por un buque metanero. Y los barcos que venían hacia Europa viraron rumbo al este. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, puso como ejemplo, hace unos días en el Congreso, que un metanero con gas natural licuado (GNL) que estaba a punto de descargar en la planta de Bilbao canceló la entrega en el último momento. España anotó un 38 % menos de desestibas de GNL, resaltó Ribera.

Pero no hubo ningún apagón, subrayó la ministra. Porque las necesidades de gas se cubrieron tirando de reservas de los almacenes. Sin embargo, no solo el precio del gas influyó en las alzas del mercado de electricidad. Según los expertos de ASE, los ciclos combinados (usan gas para producir electricidad) solo marcaron precio el 2,4 % de las horas de enero. Y ocurrió que llegó la oportunidad para otras tecnologías que pueden permitirse el lujo de gestionar su recurso: las hidráulicas, con los embalses llenos. Esta tecnología de generación marcó precios en el 60 % de las horas del mes pasado, con una cotización media de 64,53 euros el megavatio hora, un 41,8 % más que diciembre, según los analistas citados. Estos también destacaron el papel inusualmente protagonista que desempeñaron las hidroeléctricas de bombeo. Habitualmente representan el 1 % de la cesta energética, pero en enero se hicieron con el 12 % de las horas de casación, a 80,29 euros de media.

La electricidad entra en el mercado por precio. Ofertan el más bajo aquellas centrales que tienen que vender sí o sí (nucleares porque no pueden parar o renovables que no pueden gestionar su recurso, como la eólica). Luego entra el resto. La última en llegar hasta cubrir la demanda prevista fija lo que cobrarán todas las demás.

Filomena casi deja Europa a oscuras

f. fernández

El aumento de la demanda provocada por la ola de frío tensionó el sistema eléctrico, que resistió gracias a la desconexión de industrias en Francia e Italia

La energía eléctrica no sabe de fronteras. Fluye por todos los países europeos, con mayor o menor intensidad en función de la capacidad de las interconexiones. Pero el viernes 8, a las 14.05 horas exactamente, pasó algo que a punto estuvo de dejar Europa a oscuras. En ese momento se produjeron cortes de varios elementos de la red de transporte en muy poco tiempo. Eso provocó un desequilibrio en la frecuencia eléctrica, de 50 hercios, poniendo en peligro el suministro. Es la información proporcionada por la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-e). Esto se produjo en plena ola de frío por el temporal Filomena y con el consumo disparado.

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