Un preso de Burgos se cartea con Ana Botín para pedir perdón al director de un banco que atracó a punta de pistola

La Voz REDACCIÓN

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Ana Patricia Botín
Ana Patricia Botín Eduardo Parra - Europa Press

La iniciativa se enmarca en los encuentros de Justicia Restaurativa que se han impulsado en las cárceles

05 feb 2021 . Actualizado a las 17:48 h.

Julio, un interno del centro penitenciario de Burgos, ha celebrado un encuentro restaurativo con el director de una sucursal bancaria víctima de uno de sus atracos en Guipúzcoa en el 2014, por el que cumple condena por robo con violencia. El encuentro fue propiciado después de que este preso se carteara con la presidenta del Banco Santander, Ana Botín.

La presidenta del Banco Santander permitió la participación del director de una de las sucursales que atracó Julio usando un arma real. El preso, que por entonces era toxicómano, comenzó a participar el pasado mes de noviembre en el programa de Justicia Restaurativa. La carta, de hecho, fue el arranque de su plan para reparar el daño causado.

El pasado mes de diciembre, según ha explicado Instituciones Penitenciarias, Julio recibió una carta de respuesta en la que Ana Botín agradecía su iniciativa y le ofrecía su colaboración. El encuentro, de 45 minutos, se celebró el pasado viernes por videoconferencia debido a las restricciones por el covid-19.

Julio, toxicómano, tuvo una recaída tras siete años sin consumir drogas en el momento en el que se produjo el atraco. Según Instituciones Penitenciarias, estas explicaciones no las ofreció como justificación de lo ocurrido sino como parte de la asunción de su responsabilidad.

También narró al director de la sucursal guipuzcoana todo el proceso de reflexión realizado durante su privación de libertad, el cambio de sus motivaciones vitales y la importancia del encuentro al considerarle «representante de todas aquellas personas que fueron víctimas directas de su anterior vida delictiva».

Previo al encuentro, el director del banco también participó en los talleres preparatorios de la entidad que facilita el proceso de mediación. Tras escuchar atentamente a Julio, relató cómo vivió aquel día de el 2014 y, entre otros detalles, habló del impacto que le causó enterarse por agentes de la Ertzaintza de que la pistola con la que fue apuntado por el condenado era un arma real, y no de juguete como pensó durante los hechos.

El encuentro, de 45 minutos y realizado mediante videoconferencia por las restricciones derivadas del covid-19,  finalizó con la solicitud de reparación por parte de la víctima: animar al condenado a emprender un camino distinto en la vida. Este se comprometió con ese cambio y tras darle de nuevo las gracias recibió esta respuesta: «De nada, todos somos personas».