Trump afronta el «impeachment» con el apoyo del Partido Republicano

esperanza balaguer NUEVA YORK / LA VOZ

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CARLOS BARRIA | Reuters

El juicio promete convertirse en un lucha política entre las formaciones de la Cámara

09 feb 2021 . Actualizado a las 09:23 h.

El segundo impeachment contra el expresidente Donald Trump comienza este martes con la sentencia escrita. La bancada republicana en el Senado está preparada para presentar un frente unido contra la condena a Trump por su papel en la incitación a la turba de fieles que asaltó el Capitolio el pasado 6 de enero.

La Cámara Alta que ejerce de tribunal está dividida en dos, 50 a 50, con el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris. Para conseguir la mayoría de dos tercios necesaria para castigar al magnate, 17 conservadores tendrían que cambiar de bando.

Después de un breve período de incertidumbre sobre si censurar o no a Trump, los republicanos llegan alienados con la defensa para desacreditar el proceso por la inconstitucionalidad de juzgar a un presidente tras abandonar la Casa Blanca. Solo cinco de ellos votaron en contra de esta alegación hace dos semanas, cuando se impulsó el juicio político desde la Cámara de Representantes. La mayoría sigue atada al miedo de perder el apoyo de los millones de electores conservadores que siguen del lado de Trump.

El juicio puede convertirse en un espectáculo partidista digno de los más oscuros deseos del expresidente, quien lo contemplará todo desde su retiro de Florida. Varios senadores republicanos han acusado a los demócratas de conocer de antemano lo que iba a suceder en el Capitolio y aprovecharse de ello para montar un juicio político sin una investigación previa. «¿Es esta otra operación de distracción?», insinuó Ron Johnson, representante por Wisconsin, antes de señalar como responsable a la líder demócrata, Nancy Pelosi.

«Hambre de teatro político»

En un giro de guion de última hora, los abogados de Trump han hecho suyo este argumento para acusar a los demócratas de tener «hambre por este teatro político» y de explotar para su beneficio el trauma del ataque al Capitolio, que se saldó con cinco muertos y 140 agentes heridos. Así se recoge en su escrito de defensa, de 78 páginas, presentado la víspera, donde piden que se desestime el proceso por ilegítimo porque la Constitución no dice explícitamente que el Senado pueda juzgar a un expresidente. En la historia de EE.UU., solo existe el precedente del exsecretario de Guerra William Belknap, juzgado y absuelto en 1876 por corrupción.

Asimismo, la defensa alega que Trump ejerció su libertad de expresión cuando animó a sus seguidores a marchar al Capitolio bajo las falsas acusaciones de fraude electoral. La respuesta de los nueve demócratas que ejercen de fiscales concluye que Trump incitó «intencionalmente» a sus seguidores a la insurrección para boicotear la certificación de la victoria de Joe Biden.

Con la condena descartada, los demócratas tratarán de exponer la violencia de la que fueron testigos y de presentar como cómplices del acusado a los republicanos que replicaron su campaña contra el recuento de los votos. Pero antes de que bajen al barro político, la primera sesión del impeachment se estrena con cuatro horas de puro debate legal sobre la constitucionalidad del proceso y una votación a mayoría simple sobre si continuar o no con el juicio. Será el momento de conocer si algún republicano ha cambiado de opinión.

A partir del miércoles, acusación y defensa tendrán 16 horas cada una para presentar sus argumentos, tras lo cual se votará la presencia o no de testigos. El sábado habrá un receso por la festividad judía del sabbat y se continuará el lunes con la intención de que no dure más de una semana.