redacción

Después de un paréntesis en el que la progresiva recuperación de la capa de ozono parecía haberse estancado, llegan buenas noticias: la mejoría se ha reiniciado de nuevo y la capa protectora de la atmósfera avanza hacia una «cura» total que podría llegar entre los años 2060 y 2070, según las estimaciones. ¿A qué se había debido esa paralización y la mejoría actual? En el 2018 las mediciones atmosféricas apuntaban a que una producción ilegal de gases CFC -clorofluorocarbonos- en el este de China era la causa. Al actuar sobre estos factores se ha podido apreciar que la disminución del agujero en la capa de ozono ha reemprendido su curso, según informaciones de la BBC, que cita dos investigaciones publicadas en la revista Nature sobre el impacto de estos gases y cómo al evitarlos se vuelve a beneficiar a la atmósfera.

Los esfuerzos conjuntos por prevenir los daños que los gases CFC causan a la capa de ozono se remontan a 1987 y al Protocolo de Montreal. Desde entonces, se ha avanzado progresiva y notablemente en disminuir las emisiones dañinas y, por tanto, minimizar sus efectos en la capa. Se calcula que desde que empezó el siglo XXI esa recuperación se puede concretar en porcentajes entre el 1 y el 3 % anual. Pero la investigación publicada en Nature recurrió a datos de monitorización de la calidad del aire en Japón y Corea del Sur para tratar de averiguar las causas de la desaceleración de la recuperación de la capa de ozono. El trabajo de otro organismo, la Enviromental Investigation Agency, apuntaba que las emisiones tenían su origen en el uso de espuma de poliuretano como aislamiento por parte de un gran número de firmas del este de China. La investigación y el cumplimiento del Protocolo de Montreal han conseguido que en el 2019 los niveles de emisiones retrocediesen a cifras parecidas a las del 2013. Las medidas han tenido como consecuencia la recuperación de la mejoría en la capa, que no se da de forma uniforme en todo el planeta, sino que varía dependiendo de distintas áreas geográficas. 

Protección

La capa de ozono protege a la Tierra -y quienes viven en ella- de una excesiva exposición a la radiación ultravioleta del sol. Entre las consecuencias negativas que trae consigo se encuentran las mayores probabilidades de desarrollar cáncer de piel.

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Una mejoría para la capa de ozono