Los Mossos alertan de la «violencia extrema» en las protestas contra la detención de Hásel

Segunda noche de disturbios en Barcelona, que se extienden a Madrid, donde la policía cargó contra cientos de manifestantes en la puerta del Sol

En directo: Protesta en Barcelona para pedir la puesta en libertad del rapero Pablo Hasel Hay concentraciones por toda España. En la capital catalana los manifestantes han vuelto a montar barricadas con los contenedores. En Madrid, un grupo de congregados en la Puerta del Sol ha protagonizado varias escenas de tensión y enfrentamiento con los agentes de la Policía Nacional, a los que han lanzado diversos objetos y han increpado con insultos

Barcelona / Colpisa

La Policía catalana mostró este miércoles su enorme preocupación por lo que entiende como una escalada de «violencia extrema y gratuita» en las protestas por la detención y el encarcelamiento del rapero Pablo Hásel. Los Mossos hablaron en términos de violencia «desmesurada» y apuntaron a una minoría, integrada por grupos heterogéneos y radicalizados, en los que se mezclaron tanto sectores de la extrema izquierda antifascista simpatizantes del rapero como grupos de alborotadores como los que reventaron las protestas en el mes de octubre de hosteleros y negacionistas que se quejaban de las restricciones por el coronavirus.

Los Mossos temen que las protestas puedan cronificarse y repetirse en los próximos días, como ya ocurrió en octubre del 2019, después de hacerse pública la sentencia del Supremo contra los líderes del procés. En aquel entonces, las algaradas se prolongaron durante un mes, con el balance de 900 heridos.

Esta tarde han vuelto a quemar barricadas de contenedores, muebles viejos y material de señalización que han recogido en la marcha desde los Jardinets de Gràcia, donde desde las 19 horas ha habido una concentración con ambiente festivo, y también han arrancado papeleras.

Los manifestantes han llegado a la plaza gritando 'Urquinaona, ho tornarem a fer' y 'Fuera las fuerzas de ocupación' y han tirado varias motos en medio de la calzada, y los Mossos les intentan dispersar con la técnica del carrusel, sin bajar de los vehículos.

Altercados en Madrid

Este miércoles los disturbios se han extendido a Madrid, donde la policía tuvo que cargar contra cientos de concentrados que participaban en la puerta del Sol en una marcha no autorizada.

En Madrid se vivieron momentos de tensión cuando parte de los manifestantes lanzaron toda clase de objetos contra los agentes, que habían establecido un fuerte dispositivo policial para evitar la repetición de los actos vandálicos registrados en Barcelona. 

Algunos de los manifestantes han arrancado los adoquines de la plaza, que han arrojado a los agentes e incluso han impactado en los cascos de los policías. La Policía ha acorralado a los más violentos en una esquina de la Puerta el Sol, en la confluencia con la calle Arenal, y ha tenido que hacer uso de las pelotas de goma y de gases lacrimógenos.

Incluso, los manifestantes han quemado contenedores y enseres, como un colchón, en la calle Correo y han violentado las vallas que cortaban el acceso a la boca del Metro, que está en obras.

Los destrozos alcanzan incluso a los quioscos de prensa que hay en la plaza, llena de cristales de las botellas que los manifestantes arrojan a la Policía. Mientras, los empleados de los comercios de la zona están encerrados en los establecimientos.

Saqueos a bancos

La noche de protestas del martes en Cataluña se saldó con 18 detenidos, 25 agentes heridos y 30 manifestantes atendidos por los servicios médicos de emergencias de la Generalitat. Se registraron 32 manifestaciones en diferentes localidades catalanas, además de una movilización en Valencia. Barcelona, Vic y Lérida fueron las localidades donde los disturbios es radicalizaron más. En la capital catalana ardieron contenedores y mobiliario urbano y los manifestantes saquearon 25 entidades bancarias y 15 locales comerciales y levantaron barricadas de fuego. En Vic (Barcelona), una cincuentena de jóvenes atacaron una comisaría de lo Mossos. Un intento de asalto con una «virulencia y ganas de hacer mal» del que «no hay precedentes», según expresaron los responsables policiales de la Generalitat.

Una joven que resultó la noche de este martes herida durante los disturbios en Barcelona ha perdido el ojo, según han informado a Europa Press fuentes hospitalarias. La manifestante, que está ingresada en el Hospital Clínic de Barcelona, ha sufrido un estallido del globo ocular, está grave pero no se teme por su vida, han indicado las citadas fuentes.

Ataque a una comisaría en Vic

El ataque puso en peligro la integridad de los agentes, que se vieron rodeados por los violentos y sin capacidad de respuesta, pues carecían elementos de protección de orden público. Los agentes tuvieron que dar un aviso de código 33, que es el de máxima gravedad. Vic, según el consejero de Interior, fue el ejemplo que muestra la «magnitud de la tragedia» de lo que se vivió el martes: jóvenes violentos, con palos y piedras, arrasaron con todo para intentar el asalto a la comisaría. Los agentes no pudieron respirar hasta que llegaron refuerzos. El ataque podría poner en cuestión el modelo de comisarías de los Mossos, que son da fácil acceso para mostrar cercanía con la ciudadanía.

Condenas por enaltecimiento del terrorismo y por agredir a un periodista y un testigo

Pablo Hásel ha ingresado en prisión para cumplir una condena de 9 meses que le impuso la Audiencia Nacional en el 2018 por enaltecimiento del terrorismo, por alabar en el 2014 en Twitter a ETA y los Grapo, sentencia que fue ratificada por el Supremo. La pena inicial era de dos años, aunque la Audiencia la rebajó a nueve meses porque ambas organizaciones terroristas ya no estaban activas, informa Efe. En la misma causa, Hásel fue condenado a 24.300 euros de multa por injurias a la Corona y a las fuerzas de seguridad. Además de esta condena de nueve meses de prisión, Hasel acumula otras sentencias. La primera, de dos años de cárcel, por enaltecer en sus canciones el terrorismo de ETA, los Grapo, Terra Lliure o Al Qaida, es del 2014, aunque la Audiencia Nacional decidió en el 2019 dejarla en suspenso.

Suma otras dos condenas más, ambas firmes y dictadas en el 2018, por allanamiento de local y resistencia y desobediencia a la autoridad. También fue condenado el año pasado a seis meses de cárcel por agredir a un periodista de TV3 que cubría un encierro de estudiantes en la Universidad de Lérida, y a dos años y medio por atacar a un testigo en un juicio, sentencias que aún no son firmes, y está a la espera de juicio por atacar a los mossos que custodiaban la sede de la Subdelegación del Gobierno en Lérida en una protesta por la detención de Carles Puigdemont en Alemania.

Unidas Podemos exige al Gobierno que acelere el indulto del cantante

Unidas Podemos exigió este miércoles al Gobierno —del que forma parte en coalición con el PSOE— rapidez en la tramitación del indulto al rapero Pablo Hásel para corregir la «vergüenza democrática» que, a su juicio, supone su ingreso en prisión. El grupo confederal había anunciado su petición de indulto al Ejecutivo, pero este miércoles aún no la había registrado en el Congreso, según informa Europa Press.

Podemos también apremió al resto de fuerzas parlamentarias a tramitar por vía de urgencia su propuesta para despenalizar los delitos de opinión. El diputado de En Comú Gerardo Pisarello subrayó, en este sentido, que existe en la sociedad española un «rechazo a esta anomalía democrática» que, según Unidas Podemos, deriva de tener normas en el plano jurídico que permiten actuar contra artistas por tener «opiniones contrarias a la monarquía».

La CUP cuestiona a los Mossos y dice que su actuación pone en peligro el pacto en Cataluña

La exdiputada de la CUP en el Parlamento catalán Maria Sirvent avisó este miércoles de que la actuación de los Mossos d'Esquadra en las protestas contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hásel «dificulta» las negociaciones para formar un nuevo Gobierno en Cataluña, recoge Europa Press. Sirvent criticó la actuación de los Mossos d'Esquadra tanto en la detención de Hasel en la Universidad de Lérida como en los disturbios posteriores, y recriminó al actual Gobierno catalán su «aceptación acrítica de las órdenes de los jueces del régimen cuando lo que está en juego es la libertad de expresión». 

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