Casado tiene que someter la mudanza de Génova a la junta directiva nacional del PP

La dirección lo considera un puro trámite y no tiene intención de que se vote

La sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid, que el partido abandonará tras llevar instalado en ella desde el año 1982
La sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid, que el partido abandonará tras llevar instalado en ella desde el año 1982 EUROPA PRESS

Madrid / La Voz

«La sede nacional del Partido se fija en el número 13 de la calle Génova, de Madrid, y podrá ser trasladada por acuerdo de la Junta Directiva Nacional, sin necesidad de modificar los presentes Estatutos». Eso es textualmente lo que dicen las normas internas del PP en su página 6, en el apartado cuatro del artículo primero. Eso significa que la decisión anunciada por el líder popular, Pablo Casado, de cambiar la ubicación de la sede del partido por considerar que no pueden seguir instalados en un edificio cuya reforma está siendo juzgada en este momento en la Audiencia Nacional, no será efectiva hasta que no sea aprobada por la junta directiva nacional, que es el máximo órgano interno entre congresos. Este foro, que se reúne ordinariamente al menos una vez cada cuatro meses, representa a todos los territorios del partido y tiene 366 miembros.

La histórica decisión de Casado para romper con el pasado del partido deberá ser respaldad por tanto por más de tres centenares de miembros del PP, la inmensa mayoría de los cuales se enteraron en el mismo momento en el que se anunció. La dirección del partido considera que se trata de un puro trámite sin mayor relevancia, pero lo cierto es que implica que Casado someta su criterio a un órgano en el que figuran dirigentes de distintas sensibilidades. Y algunos no apoyan la línea estratégica del líder del PP, incluidos su intento de desligarse completamente de cualquier etapa anterior y el propio traslado de la sede. La dirección del partido no tiene intención de someter la mudanza a votación, sino simplemente transmitir la medida a los miembros de la junta directiva nacional para que expongan sus objeciones, si las tienen, y darla por aprobada sin votar.

 Las siglas también necesitan acuerdo

Los estatutos establecen también en el apartado tres de ese mismo artículo primero que «las siglas del Partido Popular son PP y su logotipo está integrado por las palabras Partido Popular cobijadas bajo un símbolo que representa una gaviota con las alas desplegadas» y podrá ser modificado «por acuerdo de la junta directiva nacional». Y, además, especifican que ese cambio deberá ser ratificado «en el siguiente congreso nacional» de la formación. Aunque en el PP son herméticos respecto al plazo previsto para abandonar el edificio de la calle Génova, sí aclaran que pretenden que se produzca «cuanto antes» y casi con toda seguridad antes del verano, por lo que esa junta directiva nacional que estatutariamente debería aprobar el traslado tendría que ser consultada en un plazo breve de tiempo.

Sea presencial o telemática, esa consulta podría servir para que algunos dirigentes expresen sus objeciones a las decisiones que está tomando Casado para desligarse del pasado del partido. Aunque no se contempla la posibilidad de que una decisión técnica como esta pueda generar un debate que afecte al liderazgo del líder popular, el hecho de que el encargado de todas las gestiones que tienen que ver con el traslado de la sede sea el secretario general del partido, Teodoro García Egea, cuya gestión es cuestionada desde algunos territorios, sí podría generar alguna polémica.

En su intervención del pasado miércoles, Casado pidió implícitamente que cualquier debate interno se aplace hasta la celebración de la convención nacional que se anunció para otoño del 2021. Y recordó además que tanto José María Aznar como Mariano Rajoy necesitaron siete años y medio para ganar unas elecciones desde que fueron elegidos para liderar el partido.

Feijoo y el andaluz Moreno se desentienden de la medida

 G. B.

Muy pocos en el partido estaban al tanto de la decisión de Pablo Casado de anunciar el abandono de la histórica sede nacional de la calle Génova. No lo estaban desde luego algunos de los máximos referentes del partido, como el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, o el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno. Quien sí estaba en ese secreto antes de que se desvelara era la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Lo cierto es que hay sectores del partido que no comparten la decisión ni lo que representa. Y otros a los que no les ha gustado la forma en la que se ha anunciado. Nadie lo ha cuestionado en público, pero algunos optaron por darse por enterados, sin respaldar explícitamente la decisión de Casado. Al ser preguntado, Feijoo se limitó a señalar que se trata de «una cuestión de carácter interno, de intendencia». Y añadió que, como tal, «qué mejor que opinar en el ámbito interno», que es, a su juicio, «donde se tiene que opinar». Precisó que él se enteró en el mismo momento en el que Casado expresó la decisión del «equipo nacional del PP». «Los que estábamos en el comité ejecutivo tomamos razón», afirmó. Y, respecto a si la mudanza servirá para imprimir un giro positivo al partido, respondió que «el PP lo que necesita es ganar». «Todos los partidos que vamos a unas elecciones lo que queremos es ganar. Y si no ganamos, mejorar los resultados», insistió. Tampoco el andaluz Moreno, que apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias, se comprometió con el traslado. «Es una decisión de la dirección nacional que yo respeto y no tengo nada más que añadir», dijo, desentendiéndose por completo.

 Pero hay otros dirigentes a los cuales la decisión no les ha gustado en absoluto. El sector más próximo a Mariano Rajoy, que tendrá que declarar en el juicio por esta reforma, al igual que José María Aznar, consideran que hacer ese anuncio en pleno juicio por la caja B del PP e inmediatamente después de los malos resultados en Cataluña ofrece una imagen de debilidad y de cesión ante las presiones de los adversarios políticos del PSOE y Unidas Podemos, pero también ante Vox, que casi cuadriplicó en escaños al PP en Cataluña.

El edificio puede venderse por entre 40 y 70 millones o alquilarse por hasta 160.000 euros al mes

 G. B.

La sede del PP en la calle Génova número 13 de Madrid fue comprada por el partido a Mapfre en el año 2006. Para ello, el PP solicitó una hipoteca a pagar en 30 años por 37 millones de euros al Banco Español de Crédito, luego absorbido por el Banco de Santander, de la que a día de hoy restan por pagar casi doce millones de euros.

Hasta entonces, el PP ocupaba el edificio, construido en 1974, en régimen de alquiler desde que la AP de Manuel Fraga trasladó allí su cuartel general en el año 1983. Según diferentes informes realizados por empresas inmobiliarias, en caso de venta, el PP podría obtener por el edificio y las casi cien plazas de garaje una cantidad que fluctúa entre los 36 y los 70 millones de euros. El edifico se encuentra en una de las mejores zonas de Madrid y en función de cuál sea su estado y la magnitud de la reforma necesaria ese precio varía. El PP no ha aclarado si quiere vender el inmueble o alquilarlo. En este último caso, los populares podrían obtener una renta mensual de entre 140.000 y 160.000 euros al mes. Es también una de las zonas mejor cotizadas para oficinas en Madrid, aunque el auge del teletrabajo con motivo de la pandemia del coronavirus afecta a los precios de las inmuebles alquilados por las empresas para instalar allí sus sedes.

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