Vázquez Fouz: «La trama civil que se fue de rositas es el germen de la ultraderecha»

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA / LA VOZ

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El socialista gallego José Vázquez Fouz estaba el 23 de febrero de 1981 en su escaño del Congreso de los Diputados cuando Tejero entró al hemiciclo pistola en mano
El socialista gallego José Vázquez Fouz estaba el 23 de febrero de 1981 en su escaño del Congreso de los Diputados cuando Tejero entró al hemiciclo pistola en mano Martina Miser

El histórico socialista gallego recuerda, 40 años después, la intentona golpista del 23F, que vivió en primera línea desde su escaño en el Congreso de los Diputados

22 feb 2021 . Actualizado a las 21:21 h.

La suya es una biografía política escrita en las encrucijadas de la arquitectura democrática. Militante del PSOE desde 1976, José Vázquez Fouz (Lugo, 1944) integró el grupo de los 16 que redactaron el anteproyecto del estatuto de autonomía de Galicia. Como europarlamentario (elegido en 1987 y 1989) vivió en directo la caída del telón de acero, después de haber ejercido como diputado socialista en el Congreso en las legislaturas de 1979 y 1982. El 23 de febrero de 1981, ocupaba un escaño en la octava fila del hemiciclo, «el lugar donde la izquierda hacía más ruido en los debates, junto a la puerta que llevaba a la antigua cafetería».

Cuarenta años más tarde del golpe que interrumpió la investidura de Calvo Sotelo, Vázquez Fouz extrae una conclusión que da que pensar: «En España, la asignatura de Historia se explica poco y muy mal. Y dentro de este proceso de hacer desaparecer cuestiones tan fundamentales como la enseñanza de la Filosofía, contribuye a una simplificación excesiva y a una polarización de opiniones que son abono perjudicial para el populismo. No digamos cuando la Historia se escribe de una forma en un sitio y de otra en otro, de manera que cada uno enaltece a sus propios héroes y trata de villanos a los de los demás».

Aquel día, el diputado socialista voló de Santiago a Madrid junto a varios compañeros. «Nos llamó la atención que un grupo de militares, con el gobernador militar de A Coruña Torres Rojas a la cabeza, tomasen el mismo vuelo ataviados con el uniforme, algo que era del todo inusual». La razón no tardaría en conocerse. El general Torres Rojas se proponía encabezar la división acorazada Brunete para ocupar la radio y la televisión, y difundir un comunicado triunfal. «Entonces, claro, ni se nos hubiese ocurrido lo que iba a suceder». La sesión comenzó a eso de las seis de la tarde. Cuando Tejero irrumpe en el Congreso, «la primera impresión es, sencillamente, la de que todo se acabó. Que no sales de allí, pero inmediatamente se suceden las reflexiones» y la frustración por la perspectiva de que, tras tanto trabajo para la recuperación de la libertad, «una pandilla de diversos orígenes, un ejército de Pancho Villa, porque ni siquiera una unidad de la Guardia Civil eran, violase vilmente el templo de la democracia para retroceder hasta el siglo XIX».