¿Tiene futuro político Ciudadanos?

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Alberto Paredes | Europa Press

Los expertos consultados por La Voz consideran que para los naranjas será muy complicado encontrar un espacio político tras su fracaso estratégico

06 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace poco menos de dos años, Ciudadanos estuvo a punto de dar el sorpasso al PP, superó los 4,1 millones de votos y se quedó a solo 217.000 de su rival. Sus 57 diputados, sumados a los 123 del PSOE, daban mayoría absoluta. Albert Rivera pudo ser vicepresidente del Gobierno y dejar fuera de juego a Podemos y los independentistas, que era la razón de ser de su partido desde que surgió en Cataluña. Pero optó por tratar de liderar el espacio de centro-derecha y fracasó. A partir de ahí vino la debacle: en las siguientes generales perdió 2,5 millones de votos y 47 diputados. Y en las catalanas del 14F solo conservó seis de los 36 escaños que tenía. ¿Por qué se ha derrumbado tan estrepitosamente? ¿Qué futuro tiene? ¿Se mantendrá, desaparecerá, se fusionará con el PP? Los expertos consultados por La Voz lo analizan.

Futuro

Argumentos en favor y en contra. Para Santiago Martínez, «tiene poco futuro por varios motivos». Primero, «su éxito político dependía del carisma de su anterior líder, Albert Rivera, y de la actual, Inés Arrimadas, antes de que se fuera a Madrid». Segundo, «arañaba mucho voto descontento del PP por culpa de la corrupción, y a medida que los populares recuperan ese voto, lo pierde Ciudadanos». Tercero, «parte de su coherencia discursiva en todo el Estado estaba en su fuerza y posición clara y contundente en Cataluña, algo que se ha diluido». Su conclusión es que «su futuro depende más de factores externos y desaciertos de terceros más que de aciertos propios».

Santiago Martínez. Consultor político, profesor de oratoria y «media trainer» en campañas electorales en diferentes países del mundo
Santiago Martínez. Consultor político, profesor de oratoria y «media trainer» en campañas electorales en diferentes países del mundo SANDRA ALONSO

Carlos Barrera destaca «dos factores principales para su supervivencia». Primero, «el hecho de no existir elecciones a la vista, salvo sorpresa, hasta finales del 2022, en Andalucía, lo que le permite cierto tiempo y respiro para calmar las aguas internas y recomponerse». Segundo, «su presencia institucional importante en autonomías y ayuntamientos, especialmente en gobiernos de coalición con el PP». «De su capacidad real de gestión, de la que hasta hace poco carecía, puede sacar aún réditos electorales en un futuro», añade. «Solo si la contestación interna crece ante la irrelevancia del partido a nivel nacional podría sobrevenir algún tipo de entendimiento futuro con el PP», concluye.

Las causas del desplome

Fallos en la estrategia. «Sencillamente, la estrategia marcada por Rivera de erigirse en el principal partido de la oposición en el espacio del centro-derecha falló», afirma Barrera. «Por muy poco, porque en abril del 2019 se quedó a doscientos mil votos del PP, pero falló porque no supo gestionar esa situación, como se demostró apenas seis meses después en las elecciones de noviembre», recuerda. «La polarización de la que hizo gala en ese ínterin benefició a un partido más polarizado como Vox y dejó el espacio moderado al PP de Casado», asegura.

Martínez señala que «todo comenzó con los vaivenes que daban en cada campaña fruto de la improvisación». Explica que «un día estaban en contra de la corrupción del PP y de Rajoy, para luego estar en contra del PSOE y de Sánchez». Además, lo hacía «de una manera demasiado radical y extrema en contra de la esencia de un partido de centro, que por naturaleza es pactista y abierto al diálogo». Y concluye que «un partido llamado de centro no puede derechizarse como lo hizo».

Magda Gregori

«Arrimadas defiende que su partido representa un centro liberal y que está limpio, a diferencia del PP, que acumula casos de corrupción», afirma Magda Gregori. «Pero realmente el PP ha modelado su discurso hacia el centro para distinguirse de Vox y esto puede complicar las cosas al partido naranja», sostiene. «Los populares se han erigido como los moderados delante de Vox sin dejar margen a Ciudadanos», señala.

Las elecciones catalanas

La huida de Arrimadas. Para Martínez, «el escenario actual sería otro si Arrimadas se hubiera quedado en Cataluña». En su opinión, «hubo cortoplacismo en esa medida, ya que por un lado contribuyó a desgastar la imagen de Rivera con los rumores del conflicto que pudiera haber entre ellos en Madrid, y por otro lado dejó vacío de imagen y liderazgo al partido en Cataluña, lo cual acabó siendo la puntilla para el partido en las últimas elecciones catalanas».

«La debacle se explica, sobre todo, por los votantes que se han marchado al PP y a Vox», asegura Gregori. «El voto contra el independentismo que recogía se ha ido a Vox, porque ha encontrado en esa formación una opción mucho más contundente», explica. Cree que «será difícil la fusión con el PP, pero no es descartable». De hecho, «en las catalanas ya vimos que Lorena Roldán se fue al PP». Y se pregunta: «¿Eso puede repetirse? Probablemente, pero veremos si son casos aislados o forma parte de una estrategia global».

El fracaso de los partidos de centro se repite

¿Hay espacio para un partido realmente centrista en España? «La historia nos dice que, en general, en la mayoría de las democracias, el centro funciona cuando es ocupado por algún partido tradicional, ya sea PSOE o PP en España, laboristas o conservadores en Reino Unido, etc», asegura Martínez. «Es un espacio indefinido, demasiado volátil, que no permite anclajes discursivos y simbólicos por parte del partido que quiera aprovecharlo, y que además deja la crítica muy fácil a sus rivales con acusaciones de partidos sin ideología política clara», explica. Y concluye: «su éxito suele depender más del desgaste de los partidos tradicionales a izquierda y derecha que de su solidez política».

Carlos Barrera, experto en comunicación electoral y profesor de Medios de Comunicación y Política en la España Reciente  (Universidad de Navarra),
Carlos Barrera, experto en comunicación electoral y profesor de Medios de Comunicación y Política en la España Reciente (Universidad de Navarra),

Para Barrera, «la historia de la España constitucional del 78 demuestra que los sucesivos intentos de articular partidos de centro duraderos a nivel nacional han fracasado: el CDS, el PRD, UPyD, por citar los más relevantes». Ciertamente, «Ciudadanos estuvo a punto de conseguirlo, pero también se puede hablar ya de fracaso difícil de revertir». Al final, «ese espacio de centro suele ser fagocitado bien por el PSOE o bien por el PP, dependiendo de los contextos históricos; y ahora mismo esa tendencia sigue ahí, ayudada por el empeño de los extremos en diferenciarse tanto por la izquierda (Unidas Podemos) como por la derecha (Vox)».