El rey vive otra semana «horribilis» que le deja solo en su familia en la tarea de ejemplaridad

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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El rey Felipe VI, el pasado viernes durante su intervención en la visita a la fábrica de SEAT en Martorell (Barcelona)
El rey Felipe VI, el pasado viernes durante su intervención en la visita a la fábrica de SEAT en Martorell (Barcelona) DAVID ZORRAKINO

La vuelta del emérito se complica y Podemos eleva su presión a la Corona

07 mar 2021 . Actualizado a las 18:20 h.

Asegura el periodista y escritor José Antonio Zarzalejos, uno de los mayores expertos en la Casa Real, que acaba de publicar la obra Un rey en la adversidad, que Felipe VI vive en «un permanente tsunami político y familiar». Esa ola gigante acaba de estallar en una nueva semana horribilis para el monarca, que le deja definitivamente solo, junto a la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y con el único apoyo de su madre, la reina Sofía, en la tarea de representar la ejemplaridad de la Corona. A los problemas judiciales de su padre, Juan Carlos I, exiliado en Abu Dabi e investigado por Hacienda y por la Fiscalía, se ha unido la polémica generada por sus hermanas Elena y Cristina, que han reconocido, tras hacerse público, que aprovecharon una visita al emérito a primeros de febrero para vacunarse del coronavirus en los emiratos, sin aguardar a que les llegara su turno por edad en España.

 La vuelta del emérito se complica

El intento de Felipe VI de rehabilitar la figura de su padre en el acto de conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado del 23 F, en el que destacó que la «firmeza y autoridad» de Juan Carlos I fueron «determinantes para la defensa y el triunfo de la democracia», quedó ensombrecido de inmediato por el anuncio de una nueva regularización fiscal del emérito para impedir que Hacienda le abriera una causa judicial por los ocho millones de euros gastados en vuelos privados, sufragados por la Fundación Zagatka y no declarados.

 Elena, también en desgracia

La noticia hace casi imposible que el rey acceda al deseo de Juan Carlos I de regresar de forma inmediata a España -a pesar de que el emérito mantenga su pretensión de hacerlo de forma temporal-, y distancia aún más al padre y al hijo. La relación del monarca con la infanta Cristina estaba rota desde que estallara el caso Nóos, que llevó a prisión a su marido, Iñaki Urdangarin, y provocó que Felipe VI les retirara a ella y al consorte el título de duques de Palma y los apartara de cualquier acto de la Corona. La última integrante de la familia del rey en caer en desgracia ha sido ahora la infanta Elena, que era la única que mantenía simultáneamente el vínculo con Felipe VI y con Juan Carlos I.