El rey vive otra semana «horribilis» que le deja solo en su familia en la tarea de ejemplaridad

La vuelta del emérito se complica y Podemos eleva su presión a la Corona

El rey Felipe VI, el pasado viernes durante su intervención en la visita a la fábrica de SEAT en Martorell (Barcelona)
El rey Felipe VI, el pasado viernes durante su intervención en la visita a la fábrica de SEAT en Martorell (Barcelona) EUROPA PRESS

Madrid / La Voz

Asegura el periodista y escritor José Antonio Zarzalejos, uno de los mayores expertos en la Casa Real, que acaba de publicar la obra Un rey en la adversidad, que Felipe VI vive en «un permanente tsunami político y familiar». Esa ola gigante acaba de estallar en una nueva semana horribilis para el monarca, que le deja definitivamente solo, junto a la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, y con el único apoyo de su madre, la reina Sofía, en la tarea de representar la ejemplaridad de la Corona. A los problemas judiciales de su padre, Juan Carlos I, exiliado en Abu Dabi e investigado por Hacienda y por la Fiscalía, se ha unido la polémica generada por sus hermanas Elena y Cristina, que han reconocido, tras hacerse público, que aprovecharon una visita al emérito a primeros de febrero para vacunarse del coronavirus en los emiratos, sin aguardar a que les llegara su turno por edad en España.

 La vuelta del emérito se complica

El intento de Felipe VI de rehabilitar la figura de su padre en el acto de conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado del 23 F, en el que destacó que la «firmeza y autoridad» de Juan Carlos I fueron «determinantes para la defensa y el triunfo de la democracia», quedó ensombrecido de inmediato por el anuncio de una nueva regularización fiscal del emérito para impedir que Hacienda le abriera una causa judicial por los ocho millones de euros gastados en vuelos privados, sufragados por la Fundación Zagatka y no declarados.

 Elena, también en desgracia

La noticia hace casi imposible que el rey acceda al deseo de Juan Carlos I de regresar de forma inmediata a España -a pesar de que el emérito mantenga su pretensión de hacerlo de forma temporal-, y distancia aún más al padre y al hijo. La relación del monarca con la infanta Cristina estaba rota desde que estallara el caso Nóos, que llevó a prisión a su marido, Iñaki Urdangarin, y provocó que Felipe VI les retirara a ella y al consorte el título de duques de Palma y los apartara de cualquier acto de la Corona. La última integrante de la familia del rey en caer en desgracia ha sido ahora la infanta Elena, que era la única que mantenía simultáneamente el vínculo con Felipe VI y con Juan Carlos I.

Tras hacerse público el episodio de la vacunación en Abu Dabi, la Casa del Rey evitó respaldar a las infantas y respondió con dureza, indicando que el monarca «no es responsable de los actos de sus hermanas» y recordando que ya no forman parte de la familia real. Un argumento este último que Zarzuela no puede esgrimir en el caso de Juan Carlos I, que sí forma parte oficialmente de la familia real junto a su esposa. El cumpleaños de la reina Sofía, el 2 de noviembre del 2018, fue precisamente la última vez que la familia del rey se reunió al completo, en una imagen que difícilmente se repetirá ya con un motivo festivo.

 A la espera de la «hoja de ruta»

Felipe VI es consciente de que tanto los problemas con la Justicia de su padre como la condena a prisión de Iñaki Urdangarin y el último escándalo protagonizado por sus hermanas están siendo utilizados por Unidas Podemos para elevar la presión en contra de la Corona, y por el independentismo para cuestionarle como jefe del Estado. Unas presiones que se han visto reflejadas esta semana con una inédita petición de los independentistas de que el rey comparezca en el Congreso; una nueva petición de Unidas Podemos para que el Congreso investigue a Juan Carlos I, y el boicot de la Generalitat a la visita del rey a la planta de SEAT en Martorell (Barcelona), a la que no acudió ningún miembro de la Generalitat. Mientras tanto, nada se sabe por ahora de la «hoja de ruta» para la renovación de la Corona que Pedro Sánchez anunció el pasado diciembre y en la que, según dijo, trabaja el propio Felipe VI.

Colau critica la «dejadez de funciones» de la Generalitat por no asistir a la visita del rey a SEAT

 G.B.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, acusó ayer al Gobierno catalán de «dejadez de funciones» por no enviar a ningún representante de la Generalitat al «importante» acto realizado el pasado viernes en la fábrica de SEAT en Martorell (Barcelona), que contó con la presencia del rey Felipe VI y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Algo que, según la regidora, constituye un «error».

«Una cosa es que la Generalitat no participe de actos meramente protocolarios con el rey y otra muy diferente es que haga dejadez de funciones y no se presente a un acto de una de las empresa más importantes del país, que genera miles de puestos de trabajo y que anuncia que quiere hacer nuevas inversiones. Un error que habría que enmendar», escribió Colau en su canal de la red Telegram. Frente a ello, celebró que el Gobierno haya hecho una «apuesta decidida» por SEAT y que aporte fondos europeos para una fábrica de baterías de coches.

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