El secesionismo presenta un proyecto de ley de amnistía para presionar al Gobierno

Lleva al Congreso una iniciativa que el PSOE rechaza por inconstitucional

La Mesa del Parlamento catalán se reunió ayer por primera vez
La Mesa del Parlamento catalán se reunió ayer por primera vez

Barcelona / Colpisa

Política de gestos del secesionismo en el Congreso, al presentar una propuesta de ley de amnistía con la que exigen hacer «borrón y cuenta nueva» a todos los procesados o condenados por delitos relacionados con el desafío secesionista desde el 2013. Una ley que beneficiaría a 3.000 personas, según los independentistas, pero que sobre todo serviría para excarcelar a los nueve presos del procés y facilitaría el regreso de los dirigentes huidos en Waterloo, entre ellos Carles Puigdemont. Proponer en estos momentos esta ley no es más que un mero brindis al sol, ya que el PSOE está en contra al considerarla inconstitucional.

Con esta iniciativa, el secesionismo quiso visualizar su preocupación al comprobar que la carpeta catalana, en el contexto de una situación muy convulsa en la política española, corre el riesgo de quedarse en un segundo plano, aparcada a la espera de que se celebren próximas elecciones. Días atrás, fue el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, quien verbalizó su hartazgo porque el Gobierno siga sin mover ficha en la cuestión de los indultos o en la reforma del delito de sedición, que también podría servir a los presos del procés para salir antes de la cárcel. Esta desazón de Rufián la hicieron ayer suya todas las fuerzas secesionistas catalanas con representación en el Congreso (ERC, Junts, PDECat y CUP). Y aunque responde a un compromiso adquirido por los independentistas en el último pleno de la legislatura pasada en el Parlamento, es un aviso del independentismo a Pedro Sánchez para que no aproveche el terremoto político de Murcia y Madrid para dejar la carpeta catalana en el aire sine die.

El Ejecutivo catalán unió sus fuerzas con los grupos soberanistas del Congreso y apeló a la «responsabilidad» del presidente del Gobierno para que reanude cuanto antes la negociación para abordar una solución a la cuestión catalana. En vísperas de que pueda formarse un nuevo Gobierno en Cataluña, aunque Junts y ERC están a la greña y hay sectores de JxCat que no están facilitando las negociaciones, más bien lo contrario, la Generalitat saliente avisó a Pedro Sánchez de que se le abre una «oportunidad» de abordar las diferencias desde el diálogo y la negociación.

La propuesta soberanista pasa por la amnistía y la autodeterminación, eso sí, sin rechazar los indultos. El independentismo, de hecho, teme que la decisión del Consejo de Ministros se retrase por culpa de los intereses electorales del PSOE, con los comicios en la Comunidad de Madrid. La consejera de Presidencia, Meritxell Budó, instó a Sánchez a convocar la mesa de diálogo en cuanto haya nuevo Gobierno en Cataluña —si no hay problemas, entre el 26 y el 28 de marzo—. Una de las cuestiones que enturbian las negociaciones entre ERC y Junts es cuánto margen tienen que dar al Gobierno con la mesa de diálogo. El malestar de Rufián, amenazando con retirar el apoyo a la Moncloa, fue un aviso. «No pondré término, pero hay que empezar a negociar ya», reclamó ayer Budó.

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