Iglesias se despide del Congreso anunciando una querella al PP por «comprar diputados»

El vicepresidente segundo confirma en una bronca sesión que deja su escaño

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se despidió del Congreso entre los aplausos de sus compañeros y las lágrimas de su sustituta en el Ejecutivo, Yolanda Díaz
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, se despidió del Congreso entre los aplausos de sus compañeros y las lágrimas de su sustituta en el Ejecutivo, Yolanda Díaz EFE

Madrid / La Voz

No se recuerda en el Congreso un adiós más desabrido de un diputado que deja su escaño, ni tampoco una despedida más áspera por parte de sus rivales políticos. Tras casi seis años en el Congreso, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, confirmó en su último pleno de control al Ejecutivo que abandonará de inmediato su acta de diputado, antes incluso de su obligada salida del Ejecutivo el 31 de marzo tras su decisión de ser candidato en las elecciones de la Comunidad de Madrid. Pero, antes de su adiós, Iglesias anunció la presentación de una demanda ante los tribunales contra el secretario general del PP, Teodoro García Egea, por «comprar diputados», en alusión a las fallidas mociones de censura presentadas en Murcia y Castilla y León.

«Me despido de usted agradeciéndole su cortesía parlamentaria y con un anuncio: a la salida del Congreso iremos a la Fiscalía Anticorrupción a presentar una denuncia por un delito de cohecho. Ya está bien de corruptos y de comprar diputados», le dijo a quien ha sido su adversario cada miércoles en esta legislatura. El número dos de los populares no tuvo tampoco palabras amables para su rival. «Ha sido un placer debatir con usted, pero tanta paz lleve como descanso deja», le espetó al líder de Unidas Podemos, después de anunciar también que el PP pedirá una comisión de investigación en el Congreso sobre la entrega de 53 millones de euros en ayudas a la compañía aérea Plus Ultra, para saber si ese dinero «va a acabar en las cuentas de Podemos». Antes de cerrar el rifirrafe, el líder de Unidas Podemos se despidió con un «hasta pronto», sin aclarar si con ello augura o no un posible retorno al Congreso en la próxima legislatura.

 «No le tienen mucho cariño»

Pero ese no fue el último duelo de Iglesias desde su escaño, porque poco después se midió con el diputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros en duro cruce de acusaciones de carácter personal. «No mucha gente parece que le vaya a echar de menos», le dijo el parlamentario del partido de Santiago Abascal, que le recordó el rechazo de su excompañero en Podemos Íñigo Errejón a ir en una candidatura conjunta y la negativa del candidato socialista, Ángel Gabilondo, a pactar con él tras las elecciones. «No le tienen mucho cariño. Me temo que los madrileños tampoco», le dijo Espinosa de los Monteros, que acusó a Iglesias de dejar una herencia de «muertos y destrucción». «Nada de lo que deja es bello, todo es feo. Nada de lo que ha hecho es constructivo, todo es destructivo. Todo su legado es triste», concluyó.

Iglesias replicó atacando al diputado de Vox por sus polémicos negocios inmobiliarios y advirtiéndole que, con su candidatura en Madrid, a partir del 4 de mayo «se les acaba el chollo» a él y a su esposa, Rocío Monasterio, portavoz de su partido en la Asamblea de Madrid. Iglesias señaló además que Vox «se juega mucho» en estas elecciones porque «su candidata se presenta por otro partido», en alusión a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, del PP.

Pero el vicepresidente se reservó una última despedida al concluir una interpelación de Vox. «Quiero que mis últimas palabras en esta tribuna, esta vez como vicepresidente, vuelvan a ser un homenaje a esas generaciones de españoles que lucharon contra el fascismo por la libertad y la justicia social», indicó. Tras ello, el líder de Podemos se acercó al escaño de su compañera de partido Yolanda Díaz, que le saludó entre lágrimas. Luego, en un Congreso semidesierto en ese momento, Iglesias se situó en el centro del hemiciclo dedicando un aplauso a su bancada. Recibió el apoyo de los suyos puestos en pie, y de algunos diputados socialistas desde su asiento.

Sánchez y Casado elevan al máximo la tensión política ante las elecciones del 4M

 G. B.

El ambiente político en el Congreso estaba ya muy crispado, pero el terremoto político originado en la región de Murcia y su desenlace en forma de adelanto de las elecciones en Madrid ha elevado al máximo la confrontación. En su primer cara a cara tras la fallidas mociones de censura en Murcia y Castilla y León, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Pablo Casado, mantuvieron un tenso enfrentamiento.

«Ni todo el incienso de su propaganda es capaz de tapar sus fiascos. Tres intentos de sacarnos con mociones de censura. Tres fracasos estrepitosos. El tiro le está saliendo por la culata», arranco Casado, que calificó de «inmoral» plantear mociones de censura «en plena pandemia».

«Un poco de pudor, señor Casado. ¿Usted se mira al espejo después de escucharse?», le contestó el jefe del Ejecutivo, que reprochó a Casado que el PP haya mantenido el Gobierno de Murcia mediante «corrupción y transfuguismo»; que en Castilla y León pierdan la mayoría parlamentaria y se echen luego «en brazos de la ultraderecha», y que en Madrid rompan «de forma unilateral el Gobierno con sus socios» y provoquen «unas elecciones anticipadas e irresponsables» por motivos egoístas. «Da pena ver al PP liderado por usted», señaló Sánchez, que afeó también a Casado que dé «barra libre» a sus diputados para proferir expresiones machistas contra la ministra Yolanda Díaz o atacar al diputado Íñigo Errejón por hablar sobre salud mental.

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