España gastó 113.172 millones más de los que ingresó en el año de la pandemia

El déficit se disparó al 10,97 % del PIB, aunque no llegó al 11,3 % pronosticado


MADRID / LA VOZ

Las medidas para contener los efectos de la pandemia en la economía dispararon el año pasado el déficit hasta niveles desconocidos desde la pasada crisis financiera. En concreto, el desfase entre ingresos y gastos públicos escaló hasta el 10,97 % del PIB —cuadruplicando el del 2019— hasta los 113.172 millones, 77. 577 de subida en un ejercicio y su mayor nivel desde el récord del 2009, cuando llegó al 11,06 %. Las claves de la Ejecución Presupuestaria presentada ayer por la ministra de Hacienda, a continuación:

Contención

Un déficit menor del esperado. María Jesús Montero relativizó lo abultado del agujero, argumentando que se había quedado por debajo de las previsiones del Gobierno (11,3 %) y de otros organismos internacionales, que llegaron a cifrar el desfase en casi el 14 % del PIB. «El déficit se ha comportado de manera óptima respecto a la previsión, aunque son cifras altas que tendremos que corregir en próximos años, cuando ya no sean necesarias las políticas de estímulo», indicó, sin poner fecha al plan para reequilibrar las finanzas. Subrayó también que excluyendo los casi 10.000 millones del impacto de la introducción de la Sareb (el banco malo) en las cuentas, el déficit se habría quedado en el 10,09 % del PIB.

gasto público

Esfuerzo «sin precedentes». La ministra subrayó que las cifras del 2020, con 53.070 millones de gasto público, recogen el «esfuerzo sin precedentes» que el Estado y el resto de administraciones realizaron para mitigar la crisis económica y desplegar un escudo social para proteger a la ciudadanía. Así, nueve de cada diez euros del incremento del gasto público se destinaron a medidas de protección de rentas de trabajadores y autónomos —como ERTE, prestaciones por cese de actividad o bajas por covid—, así como para evitar la destrucción del tejido productivo.

En concreto, el gasto vinculado a la pandemia ascendió a 44.907 millones, de los que el Estado financió el 90 % (casi 40.500 millones) a través de transferencias, tanto a la Seguridad Social como a las administraciones territoriales.

Caída de ingresos

Una reducción del 5 %. Además de por el crecimiento del gasto para contener la crisis sanitaria y económica, el déficit también se explica por la caída de los ingresos públicos, que retrocedieron un 5 % (24.487 millones), pese a comportarse mejor de lo previsto —en palabras de la ministra— por las medidas del Ejecutivo. Destacó, por ejemplo, que las políticas de protección de rentas, como los ERTE o las subidas de las pensiones y los sueldos de los funcionarios, habían sido «muy acertadas», en el sentido de evitar el hundimiento de la recaudación. Según Montero, los ingresos tributarios cayeron un 8,8 % (hasta los 194.051 millones), un retroceso menor al 9,9 % del PIB nominal.

impuestos

El IRPF, único tributo en positivo. Al bajar al detalle de la recaudación fiscal, la ministra destacó el comportamiento del IRPF, que cerró en

87.972 millones, un 1,2 % más que el año anterior, precisamente por las medidas de protección de rentas.

Por contra, la mayor caída se experimentó en la recaudación de sociedades, con 15.858 millones, lo que supone un hundimiento del 33,2 %. Montero lo achacó, además de a la crisis, a otros factores, como las devoluciones fiscales por la liquidación de los pagos a cuenta del 2018 y la sentencia del Constitucional, que devolvió el tipo mínimo en los pagos fraccionados. «Si solo tuviéramos en cuenta la caída de beneficios empresariales, el descenso sería del 23 %», dijo, sumando la caída del IVA (11,5 %), por el menor consumo; y de impuestos especiales (12,1 %).

esfuerzo estatal

Alivio al resto de administraciones. También destacó que había sido la Administración central la que asumió el grueso del endeudamiento (cerró con un déficit del 7,49 % del PIB) precisamente para aliviar al resto de administraciones, pues gracias a las transferencias a las comunidades, estas cerraron con un desfase del 0,21 %, menos de la mitad que en el 2019, y nueve regiones incluso tuvieron superávit. Galicia registró un déficit de ocho décimas (46 millones).

Por su parte, la Seguridad Social recibió 22.357 millones en transferencias, con las que cerró el año con un desfase del 2,65 % del PIB (en el 2019 fue del 1,27 %), mientras que las corporaciones locales tuvieron superávit: el 0,26 %.

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