Las elecciones de Madrid se convierten en el laboratorio del nuevo escenario político

Los comicios autonómicos ponen en juego el liderazgo de Casado, Iglesias y Arrimadas

Pedro Sánchez y Pablo Casado en la Moncloa, en una imagen de archivo
Pedro Sánchez y Pablo Casado en la Moncloa, en una imagen de archivo

Madrid / La Voz

El terremoto originado con la fallida moción de censura presentada en la Región de Murcia ha sacudido el tablero político nacional. Pero su efectos no se han medido en las urnas. Las elecciones a la Comunidad de Madrid se han convertido por ello en un laboratorio de ensayo para redefinir el nuevo equilibrio en los bloques de izquierda y derecha.

 ¿Hasta dónde llegará la crisis de Ciudadanos?

El fiasco de la moción de censura en Murcia ha debilitado el liderazgo de Inés Arrimadas, muy mermado ya tras el descalabro en las elecciones catalanas, provocando una fuga de votantes y dirigentes, principalmente hacia el PP. La prueba de fuego para Cs es superar el umbral del 5 % en los comicios madrileños. Por debajo de ese porcentaje, no obtendría representación, lo que sería un golpe casi irrecuperable. Cs obtuvo 26 escaños en las pasadas elecciones. Y, aunque superara el 5 %, los sondeos le auguran un máximo de siete diputados. El reparto de ese botín decidirá quién gobierna en Madrid.

 ¿Qué consecuencias tiene la polarización para Vox ?

El clima de confrontación máxima entre izquierda y derecha favorece a los partidos grandes por el efecto del voto útil. En el caso del PP, esa tendencia se incrementa por el hecho de que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, es percibida por los votantes de Vox como mucho más afín que el líder del PP, Pablo Casado. Los sondeos reflejan un fuerte trasvaso de votos de Vox al PP. Pero una caída extrema de Vox combinada con la desaparición de Cs podría ser negativa para el PP, que tendría casi imposible la mayoría absoluta de 69 diputados por falta de socios.

¿Cómo afecta la campaña al pacto PSOE-Podemos?

La campaña del PSOE afronta la dificultad de conjugar el rechazo expresado por su candidato, Ángel Gabilondo, a un pacto poselectoral con Unidas Podemos, por considerar extremista a Iglesias, con la defensa de Pedro Sánchez de la solidez de su pacto con el partido morado que, según aseguró el presidente tras la salida de Iglesias del Gobierno, se mantiene «intacto» y perdurará hasta el final de la legislatura. El PSOE necesita además que Unidas Podemos resista para que la izquierda, dividida en tres frentes tras la negativa de Más Madrid a una candidatura conjunta con Podemos, tenga posibilidades se sumar mayoría. En ese difícil equilibrio entre sus intereses en el Gobierno y en Madrid se moverá la campaña del PSOE.

¿A quién moviliza la candidatura de Iglesias ?

Unidas Podemos corría también el riesgo de no superar el 5 % y quedarse sin representación. La sorpresiva decisión de Pablo Iglesias de dejar la vicepresidencia segunda del Gobierno para ser candidato en Madrid ha tenido como consecuencia inmediata que la formación supere claramente ese umbral. Pero el fuerte rechazo que provoca en el resto de partidos ha movilizado también a la derecha, especialmente al PP, ya que Iglesias ha presentado la campaña como un duelo personal entre él y Díaz Ayuso.

 ¿Qué liderazgos están en juego en estos comicios ?

La decisión de Díaz Ayuso de llamar a las urnas ha arrastrado el líder popular, Pablo Casado. Pero, descartada casi totalmente una mayoría absoluta del PP, el pacto con Vox sería ineludible. Un escenario complicado para Casado porque, además de reforzar a Ayuso como posible alternativa nacional a su liderazgo, rompería su estrategia política, forzándole a replantearse la relación con Vox. Pablo Iglesias se lo juega todo. Fracasar en su intento de impedir un Gobierno de Díaz Ayuso aceleraría al máximo su proceso de abandono del liderazgo de Podemos. Pero, aunque la izquierda sumara, Iglesias tendría difícil acomodo en un Gobierno del socialista Gabilondo, por lo que es probable que ni siquiera llegue a recoger su acta. El otro liderazgo en solfa es el de Inés Arrimadas, cuya apuesta es a todo o nada por un puñado de votos. Por debajo del 5 %, su tiempo habrá acabado. Y el de su partido, también. Pero si obtiene representación, con muy pocos escaños decidiría el color del futuro Gobierno. Algo que impulsaría a Arrimadas, devolviendo a Cs la expectativa de ser también decisivo en las próximas elecciones generales.

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