Calviño augura una revisión a la baja las previsiones tras un mes de marzo malo para el empleo

La vicepresidenta aboga por aumentar la bonificación a quienes reincorporen empleados en ERTE a partir de junio


Redacción / La Voz

No ha empezado nada bien el 2021. El primer trimestre del año ha sido «muy duro», según la vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y para la Transformación Digital, Nadia Calviño, quien ha admitido este lunes, a un día de hacer públicos los datos de paro de marzo, que el tercer mes del año «no ha sido positivo» para el mercado laboral. Aunque «fue de menos a más» en lo que respecta a las afiliaciones a la Seguridad Social y a la reincorporación de trabajadores en expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), Calviño estudia la posibilidad de revisar a la baja las previsiones de crecimiento para este año porque el golpe de la tercera ola ha sido más fuerte del esperado y más contundente que el de la segunda. 

En declaraciones a RNE recogidas por Europa Press, ha asegurado que la virulencia y propagación de los contagios, además de condiciones meteorológicas adversas, como el temporal Filomena, han causado estragos en la demanda. «En el otro lado de la balanza» hay otros indicadores positivos, como la recuperación mundial y programas de estímulos nuevos como el que aprobó Estados Unidos, que impactarán favorablemente sobre España, especialmente en la segunda parte del año.

Aunque todavía está por ver el impacto total de la pandemia en el primer semestre del año, Calviño ha querido aferrarse a las expectativas de una rápida recuperación a partir del mes de julio, cuando se espera que la vacunación esté más avanzada: «Donde hay unanimidad es en considerar que España será una de las economías que más crezcan en el 2021 y que el crecimiento será intenso sobre todo en la segunda parte del año», sostuvo. 

Calviño ha señalado que todos los organismos internacionales están integrando en sus previsiones económicas, «y lo mismo tendrá que hacer el Gobierno» español, dos factores fundamentales: la evolución de la pandemia, en la que se están teniendo ya noticias positivas en los países más avanzados en vacunación, y los programas de estímulo que se están aprobando en algunos países, que contribuirán a impulsar el comercio internacional y que ayudarán a una económica abierta como la española.

Criterios para la concesión de ayudas

Una de las grandes dudas que tienen los empresarios es si el fondo de rescate para pymes y autónomos de 11.000 millones de euros que aprobó el Ejecutivo se abrirá finalmente a nuevas actividades económicas. Hasta hora solo abarcaba cerca de un centenar. Aunque no se quiso comprometer a ejecutar cambios desde la vicepresidencia, Calviño dejó la puerta abierta a modificaciones en la lista. Eso sí, a expensas del trámite parlamentario, cuando se podrán ajustar los parámetros de las ayudas o conceder un mayor margen de actuación a las comunidades autónomas para que adapten los criterios a las necesidades sectoriales específicas de cada región. 

Nuevos ERTE

Uno de los momentos más delicados de la crisis será la retirada gradual de las ayudas. En el horizonte hay una fecha muy problemática: el 31 de mayo. Ese día expira la última prórroga de los ERTE, que hoy protegen todavía a cerca de 800.000 trabajadores. Habrá continuación, pero Calviño defiende un modelo diferente al que existe ahora, en el que ya no se compense con dinero público la suspensión temporal del empleo para evitar despidos. Como señaló el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Manuel Escrivá, Calviño aboga por aumentar las bonificaciones (como exoneraciones a la Seguridad Social) a quienes reincorporen trabajadores a sus puestos de trabajo: «Lo que tenemos que hacer es ajustar los parámetros para estimular la reactivación, para favorecer la reincorporación de los trabajadores», apuntó esta mañana, según recoge Efe. De vuelta a los ERTE, Calviño ha señalado que es urgente empezar a trabajar con los agentes sociales para ver cómo será ese «modelo de transición» para la segunda parte del año. Un modelo que podría servir de mecanismo de flexibilidad interna de las empresas para no tener que recurrir a los despidos. 

Salario mínimo

A pesar de las presiones internas dentro del propio Ejecutivo, la vicepresidenta ha defendido su decisión de no subir el salario mínimo interprofesional (SMI), frente al criterio de la ministra de Trabajo y ahora también vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz. «Creo que echando la vista atrás nos damos cuenta de lo importante y lo bueno que fue ser prudentes en este sentido», manifestó. 

Ha insistido en la necesidad de abordar reformas en el mercado laboral simplificando los tipos de contrato con el indefinido o estable como el más normal en aras de reducir la excesiva temporalidad.

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