Grupos de gánsteres manipulan la oleada de disturbios en Irlanda del Norte

Los unionistas están airados, pero tras la violencia juvenil de la última semana se ocultan «elementos siniestros»

Disturbios durante la noche del domingo en Belfast
Disturbios durante la noche del domingo en Belfast

Londres / Colpisa

Continuos disturbios desde hace una semana en Londonderry, ataques a la policía también en Newtownabbey y Carrickfergus en la noche del domingo. Uno de los detenidos en Belfast, el viernes, tiene 13 años. En los disturbios de Londonderry hubo la noche del domingo niños de 12. Ataques a los furgones del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI) con cócteles incendiarios o ladrillos no es un evento inusual tras la firma del Acuerdo de Viernes Santo hace 23 años.

La población en la que se están produciendo los disturbios llaman a su ciudad Londonderry, en recuerdo de su fundación por financieros de la City de Londres a petición del rey. Esos vecindarios al este del río Foyle se conocen como Waterside y tienen una mayoría protestante y probritánica. Al otro lado del río, la población llama Derry a su ciudad. Son católicos y proirlandeses.

Newtownabbey y Carrickfergus son también áreas de predominio protestante. En la región de Antrim tuvo fortaleza la Asociación para la Defensa del Úlster (UDA), uno de los grupos unionistas que emergieron en los barrios obreros, incitados por el reverendo Ian Paisley para contrarrestar al IRA. La rama local de la UDA se escindió de la dirección tras el proceso de paz, para dedicarse fundamentalmente al gansterismo. Según periodistas especializados, los disturbios serían una respuesta de la Brigada del Nordeste de Antrim a la Policía regional, que habría dado recientes golpes a las estructuras de la organización.

La UDA también tiene presencia en barrios del Waterside, pero comentaristas y políticos unionistas no creen que esta especie de revuelta coordinada sea enteramente la consecuencia de una orden mafiosa. Los motivos políticos de la protesta que se mencionan son el protocolo irlandés del acuerdo del brexit y el hecho de que la Fiscalía no procesará a los líderes del Sinn Féin por organizar, en junio del 2020, un multitudinario funeral a uno de los jefes del IRA, Bob Storey, incumpliendo las restricciones de la pandemia. Numerosos unionistas pidieron tras el funeral que dimitiese la viceministra principal, Michelle O'Neill, del Sinn Féin, por traicionar la política del Gobierno que codirige con la unionista Arlene Foster.

Pero el PSNI ha advertido de que, detrás de los disturbios no hay política sino «elementos siniestros». El final relativo de la violencia tras el proceso de paz ha desnudado la naturaleza de algunos grupos, que aún se describen en la región como «paramilitares». Durante el conflicto ya se desarrollaron en su seno estructuras mafiosas. La segregación en barrios facilita su funcionamiento. Sus capos gobiernan sus distritos mediante las rentas del comercio de drogas, la extorsión y la amenaza de violencia.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

Grupos de gánsteres manipulan la oleada de disturbios en Irlanda del Norte