Irlanda del Norte vive una ola de disturbios no vistos desde el fin de la violencia sectaria

Las protestas dejan más de medio centenar de policías heridos y decenas de detenidos, así como millonarios daños

Una patrullera se acerca una barricada incendidad en Belfast
Una patrullera se acerca una barricada incendidad en Belfast

Londres / E. La Voz

Irlanda del Norte ha vivido esta Semana Santa una ola de disturbios no vista desde el fin de la violencia sectaria entre protestantes y católicos a finales del siglo XX. Los incidentes han dejado más de medio centenar de policías heridos, decenas de detenidos, así como millonarios daños materiales, entre ellos varios vehículos de las fuerzas de seguridad y privados incendiados y vitrinas de comercios destrozadas.

Las noches del viernes y sábado las localidades de Belfast y Newtonabbey fueron escenarios de batallas campales protagonizadas por decenas de personas, presuntamente unionistas y en su mayoría jóvenes, que se han enfrentado a las fuerzas del orden. En Londonderry los disturbios cumplieron el sábado su quinto día consecutivo, de acuerdo con el diario The Independent. «Los agentes han sido objeto de un ataque orquestado, durante el cual jóvenes y adolescentes les han lanzado piedras, botellas, cócteles molotov y fuegos artificiales», denunció el comisario Darrin Jones a la prensa. 

De poco han servido los llamamientos a la calma lanzados por la ministra principal del Úlster, Arlene Foster. Sin embargo, los disturbios no alarman a la comunidad española en el Úlster. «Ha sido algo puntual. En esta ciudad estas cosas pasan (…) No estoy nada preocupada, deberías ver como estaba el jardín botánico el sábado con el solazo que había», comentó la madrileña Rocío Martínez, quien reside en Belfast. 

La causa está en un funeral

Desde hace semanas la tensión en Irlanda del Norte ha venido incrementándose debido a los problemas que está provocando la aplicación de los acuerdos del brexit para el comercio. Los unionistas rechazan el protocolo que el Gobierno británico y la Unión Europea suscribieron en el 2019, por considerar que el mismo separa de facto a Irlanda del Norte del Reino Unido, al mantenerla temporalmente en el mercado único y la unión aduanera. 

La tensión por la incertidumbre económica que deja el brexit se ha visto retroalimentada por un suceso puntual que ha exacerbado los ánimos de los unionistas: la negativa de las autoridades a imputar a 24 políticos del partido republicano Sinn Féin que acudieron con unas 2.000 personas al funeral, en junio pasado, del fuera jefe de inteligencia del IRA Bobby Storey, en plenas restricciones por la pandemia. 

A principios de la semana pasada la Policía autonómica anunció que no procesaría a nadie por la vulneración a las normas sanitarias impuestas por el covid, lo cual provocó la ira de los colectivos unionistas más radicales. La mayoría de los partidos unionistas han pedido al jefe de la Policía, Simon Bryne, que renuncie, porque han perdido la confianza en él.

Desde el Sinn Féin, por su parte, atribuyen estos sucesos a la «retórica incendiaria» de los unionistas sobre el brexit y lo ocurrido en el funeral de Storey.

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