Espaldarazo del FMI a un «impuesto covid» a los más ricos

C. P. REDACCIÓN / LA VOZ

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MIKE THEILER

El organismo defiende una mayor presión fiscal sobre rentas altas y multinacionales para cubrir los gastos de sanidad y educación

07 abr 2021 . Actualizado a las 17:16 h.

Las grandes compañías pagan de media en el mundo un 41 % menos por sus beneficios que hace 40 años. El impuesto de sociedades, con el que los países gravan a las empresas, ha ido mermando poco a poco hasta alcanzar en el 2021 niveles considerados obscenos hasta para quienes siempre han abogado por una menor presión fiscal y el libre comercio, como es el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo ha levantado este miércoles la voz para pedir a los Estados que suban los impuestos a las compañías que han salido fortalecidas de la pandemia, como pueden ser las farmacéuticas o los gigantes tecnológicos. Pero también a las rentas más altas, a las grandes fortunas que, comparativamente, pagan mucho menos que los trabajadores. ¿De qué forma? sus expertos estudian varias alternativas, desde aumentar directamente la carga sobre impuestos como el de sucesiones o patrimonio hasta introducir un «impuesto covid» a partir de ciertos umbrales, una tasa de carácter temporal que serviría para redistribuir el desigual impacto de la pandemia entre las rentas. 

¿Es una propuesta novedosa? Viniendo del FMI sí, pero lo cierto es que estos recargos temporales sobre el IRPF de los más ricos ya se introdujeron en el pasado en circunstancias excepcionales como en Alemania, para sufragar la reunificación del país, así como en Australia (2011) o Japón (2013). «Para ayudar a satisfacer las necesidades de financiación relacionadas con la pandemia, los responsables de formular las políticas podrían considerar una contribución temporal de recuperación del covid 19, que grave los ingresos más altos y la riqueza», señala el Fondo en un informe publicado esta mañana. 

¿Cómo se aplicaría a las empresas? El Fondo sugiere gravar el exceso de beneficios. Solo las cuantías que superen un umbral mínimo requerido por los inversores. De esta forma, solo contribuirían las que han prosperado con la crisis, sin afectar a las que se anotaron ganancias mínimas o las que han notificado pérdidas.