Johnson se preocupa por el Úlster tras una semana de violencia

La policía advierte de una ola de disturbios no vista «en años»

Un coche ardiendo durante los disturbios del miércoles en Belfast
Un coche ardiendo durante los disturbios del miércoles en Belfast

londres / e. la voz

La difusión de las imágenes de jóvenes encapuchados lanzando bombas incendiarias contra un autobús que circulaba por Belfast el miércoles por la tarde sacudió al Reino Unido. Las escenas sirvieron para que el primer ministro británico Boris Johnson diera la cara y reconociera públicamente la gravedad de la crisis que vive Irlanda del Norte, donde desde hace una semana cientos de jóvenes unionistas protestantes, algunos de ellos adolescentes, se enfrentan con la policía en protesta por los cambios que ha supuesto el brexit y por la decisión de la Justicia de no procesar a unos políticos católicos que violaron las normas del confinamiento el año pasado.

«Estoy profundamente preocupado», escribió el miércoles por la noche el premier en su cuenta de Twitter. «La vía para resolver las diferencias es el diálogo, no la violencia ni la criminalidad». El mandatario tory no se quedó allí y envió al secretario de Estado para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, al territorio con la misión de que buscara junto a los políticos locales apagar el incendio.

Reacción insatisfactoria

La respuesta de Johnson, sin embargo, no satisfizo al líder opositor Keir Starmer, quien le exigió que deje su «ausencia, dé un paso al frente, muestre liderazgo y encabece unas negociaciones con todas las fuerzas políticas para detener la violencia».

Justo ayer, el Parlamento norirlandés celebró una sesión para abordar la crisis de la que salió una condena unánime a los disturbios, que han dejado casi 60 policías heridos, 10 arrestados y millones en daños materiales.

La noche del miércoles la parte oeste de Belfast se convirtió en escenario de una batalla campal. Unos 600 jóvenes protestantes y católicos se enfrentaron con piedras, palos y bombas incendiarias contra policías regionales, ocho de los cuales resultaron heridos.

«Lo ocurrido anoche es de una escala que no habíamos visto en Irlanda del Norte en varios años. Es una suerte que nadie haya resultado seriamente herido o haya muerto vista la cantidad de cócteles incendiarios lanzados», admitió el comisario Jonathan Roberts, asistente del jefe de la Policía. Durante los disturbios también resultó herido un fotógrafo.

Pese a que las condenas a los incidentes no cesan, las palabras parecen insuficientes para calmar los ánimos. ¿La razón? Algunas organizaciones de paramilitares protestantes del Úlster como el Consejo de Comunidades Lealistas todavía siguen sin pronunciarse sobre los hechos. Hace unas semanas el Consejo de Comunidades retiró su apoyo al Acuerdo de Paz de Viernes Santo, por considerar que el brexit pactado por Johnson con la UE ponía en riesgo la paz en la región.

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