El misterio de los monolitos aparecidos en Cataluña

Ayer trascendía que la pieza que se descubrió en una playa de Gerona fue robada de un parque escultórico, mientras el domingo aparecía otra en Tarragona


redacción / la voz roma / europa press

Fue inevitable pensar en 2001: Una odisea del espacio. Algunos también en El planeta de los simios, por aquello de la playa. Pero lo cierto es que quienes fueron al arenal de Sa Conca del municipio de Castell-Platja d'Aro (Gerona) el pasado 30 de abril se quedaron impresionados con lo que allí estaba plantado. Se trataba de un monolito de acero de unos tres metros de alto, similar a aquel que enloquecía a los monos en los albores de la humanidad filmada por Stanley Kubrick. Bendecido por el sol, se presentaba como una anomalía cargada de misterio.

Pronto surgieron las conexiones internacionales. En noviembre del 2020 se había descubierto otro monolito similar en el desierto de Utah (Estados Unidos). Y en las redes sociales hay registradas imágenes de esculturas de acero en la misma línea en lugares de Reino Unido, Rumanía, Holanda o Polonia. Rebuscando, también existen lazos nacionales. En diciembre localizaron un pieza en la misma linea en Ayllón, un municipio de Segovia. Emergió al lado de las ruinas de una iglesia de Santiago.

En cada uno de esos movimientos ocurrió lo mismo. Mientras unos pensaban en conexiones con el espacio exterior, otros veían empresas detrás poniendo en marcha una campaña de márketing sin destino conocido. Tras ellos, se supone que está un colectivo: The Most Famous Artist. En su web y redes sociales se publicaron algunas piezas similares. Ahora ya no se encuentran, alimentando el misterio. En el caso del monolito de la Isla de Wight hubo quien levantó la mano: el diseñador Tom Dunford se atribuyó la autoría. ¿Por que lo hizo? Tal y como explicó a la BBC, porque, tras ver el de Utah, le pareció divertido seguir la cadena.

Robo y réplica en Tarragona

En el caso de Cataluña la historia se retuerce un poco más. La pieza de la playa de Sa Conca apareció con buen tiempo, dejando surrealistas escenas de gente tomando el sol a su lado. Sin embargo, por la noche llegó el vandalismo y el monolito apareció tirado. Ante ello, primero se acordonó. Luego, se trasladó al parque dels Estanys, en la zona donde hay otras obras del fondo de arte municipal.

Cuando todo parecía estable otra nueva figura de metal surgió en la región el pasado domingo. Esta vez escondida en una arboleda de Aiguamúrcia (Tarragona) y con algunas peculiaridades. Terminaba en punta y lucía varias inscripciones egipcias. La alcaldesa de Aiguamúrcia, Dolors Palma le veía el lado bueno, considerando positiva «cualquier cosa que haga venir gente» al municipio. Aunque, eso sí, más adelante, cuando no haya cierres comarcales. Hoy estaba previsto que el Ayuntamiento decidiera qué hacer con la escultura.

Mientras tanto, en otro inesperado giro de guion, ayer se conocía el robo del monolito de Sa Conca. Todo, pese a estar vigilado en el parque del Estanys. El lugar concreto en el que lo ubicaron es uno de los puntos «oscuros» para las cámaras de seguridad del recinto, que se cierra diariamente a las seis de la tarde. El lunes alguien lo sustrajo. No se sabe si su autor original, la supuesta empresa que hay detrás de todo o ¿los extraterrestres? Pronto, más noticias.

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