La ciencia vincula el deshielo del Ártico con la «Bestia del Este»

ACTUALIDAD

Imagen satelital del mar de Barents en marzo del 2018. La banda de nubes indica rollos de convección de aire cálido y húmedo
Imagen satelital del mar de Barents en marzo del 2018. La banda de nubes indica rollos de convección de aire cálido y húmedo NASA

Una investigación señala que las nevadas extremas serán habituales en el sur de Europa

16 abr 2021 . Actualizado a las 09:06 h.

Lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico. Esta es una lección que todo el mundo debe asumir para tratar de entender el desafío del cambio climático. Los fenómenos extremos que afectan a la Península en general y a Galicia en concreto se originan a menudo a miles de kilómetros. La atmósfera, al contrario que lo seres humanos, no entiende de límites o fronteras.

Un reciente estudio publicado en la revista Nature Geoscience acaba de desvelar que la intensa ola de frío y nieve que se registró en el invierno del 2018 y que pasó a la historia como la «Bestia del este» fue una consecuencia de los cambios que se están produciendo en el polo norte, la zona más vulnerable de todo el planeta frente al calentamiento global, debido a un proceso físico conocido como retroalimentación positiva. En concreto, la reducción del 50 % en la capa de hielo marino del Ártico ha aumentado la evaporación en aguas abiertas, favoreciendo que las nevadas sean más extremas al sur de Europa.

Los investigadores descubrieron que el vapor atmosférico que viajaba hacia el sur desde el Ártico llevaba una huella geoquímica única, que revelaba que su origen era la superficie cálida y abierta del mar de Barents, parte del océano Ártico entre Noruega, Rusia y Svalbard. Descubrieron que durante la «Bestia del Este», las condiciones de aguas abiertas en el mar de Barents suministraron hasta el 88 % de la nieve fresca correspondiente que cayó sobre Europa.

«Lo que estamos encontrando es que el hielo marino es efectivamente una tapa en el océano. Y con su reducción a largo plazo en el Ártico, estamos viendo cantidades crecientes de humedad que ingresan a la atmósfera durante el invierno, lo que impacta directamente en nuestro clima más al sur, provocando fuertes nevadas extremas. Puede parecer contrario a la intuición, pero la naturaleza es compleja y lo que sucede en el Ártico no se queda en el Ártico», explica Hanna Bailey de la Universidad de Oulu, Finlandia, autora principal del trabajo.

Al analizar las tendencias a largo plazo a partir de 1979, los investigadores descubrieron que por cada metro cuadrado de hielo marino invernal perdido en el mar de Barents, había un aumento correspondiente de 70 kilos en la evaporación, la humedad y la nieve que caían sobre Europa. El estudio apunta que en los próximos 60 años, un mar de Barents sin hielo previsto probablemente se convertirá en una fuente importante de aumento de las precipitaciones invernales, ya sea lluvia o nieve, para Europa.

Solo hay que recordar que en España el pasado enero se registró una de las nevadas más intensas de la historia de España, protagonizada por la borrasca Filomena. El cambio climático no se trata solo de un asunto de deshielo y aumento del nivel del mar. A medida que aumenta la media, también lo hacen los extremos, sea del signo que sea. Puede ser una intensa ola de calor, una sequía interminable, pero también una potente ola de frío o una nevada que paralice a todo un país.