Arranca una carrera hacia las urnas marcada por el tremendismo político

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

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Alejandro Martínez Vélez

Aunque Ayuso parte con gran ventaja y según los sondeos podría gobernar con Vox, hay partido

20 abr 2021 . Actualizado a las 15:44 h.

Acaba de arrancar, pero se hace ya larga, porque la campaña comenzó en realidad el 10 de marzo, en el mismo momento en el que Isabel Díaz Ayuso citó a los madrileños en las urnas para el 4 de mayo. Pero, aunque sea eterna, la campaña es histórica, cayendo en el tópico. Y además empieza fuerte. Si hacemos caso a lo que asegura la derecha, Madrid tiene que decidir entre el comunismo y la libertad. Nada menos. Claro que, si atendemos a la izquierda, el trabajo de los madrileños consiste en escoger entre la democracia y el progresismo, aunque sea en la versión sosa, seria y formal de Ángel Gabilondo, o el «fascismo» y la «ultraderecha», que en palabras de Pablo Iglesias son ya directamente «los nazis».

La cosa, como ven, no está para bromas. Pero si para los madrileños, así en general, la elección sería trascendente, para los votantes de Ciudadanos resultaría dramática. Porque si se juntan unos 170.000, que es lo que les haría llegar al 5 % del censo que abre las puertas de la Asamblea, recaería entonces sobre ellos la responsabilidad de decidir, tras el 4 de mayo, si Madrid se convierte, en los términos tan desmesurados que estamos oyendo, en un sóviet o en el cuarto reich. Tremendismo y exageraciones al margen, la cosa está apretada. Aunque Ayuso parte con gran ventaja y según los sondeos podría gobernar con Vox, hay partido. Y por ello la polémica, los golpes de efecto y el baile de promesas no se han hecho esperar.

La polémica

El hambre entra en campaña. Ayuso cometió de salida su primer error de campaña al acusar a la izquierda de crear ciudadanos «mantenidos» y «subvencionados» como en las colas del hambre para que «la gente dependa de ellos». La izquierda no desaprovechó ayer la ocasión y se tiró al cuello. Errejón la llamó «mala persona» y Gabilondo la acusó de ofender «a toda la población». Ayuso les respondió que están retorciendo sus palabras. Pero, lejos de zanjar el tema, añadió que, si hubiera «cerrado todo», como algunos le piden, «las colas del hambre darían vueltas no a una manzana, sino a siete».