La pandemia ha empeorado su salud física y mental y hasta el 34 % se planteó abandonar la profesión ante el agotamiento y el estrés
21 abr 2021 . Actualizado a las 17:48 h.Insomnio, estrés, agotamiento físico y psicológico... Y una profunda sensación de haber sido desbordados por la situación. La pandemia de coronavirus ha dejado una profunda huella en los médicos españoles, hasta el punto de que uno de cada cinco, el 25 %, se ha visto obligado a pedir la baja por motivos relacionados con el covid. Es una de las conclusiones del estudio realizado por la Fundación Galatea, la Organización Médica Colegial, el Colegio de Médicos de Barcelona y Mutual Medical, en colaboración con el Instituto de Economía de Barcelona, en el que han participado 4.515 profesionales de toda España.
El trabajo recoge que el estado de salud de los médicos ha empeorado notablemente durante la pandemia, llegándose a alcanzar prevalencias muy elevadas de malestar y deterioro físico, mental y emocional. Un 33 % de los profesionales tienen problemas para conciliar el sueño y un 7 % duermen menos de seis horas, mientras que uno de cada cuatro ha recurrido a servicios de apoyo a la salud mental o se plantea hacerlo para hacer frente al malestar emocional y al agotamiento mental acumulados.
El informe evalúa el impacto de la pandemia sobre la salud física y mental de los profesionales en tres momentos -antes de la pandemia, durante la primera ola (marzo-abril) y el último trimestre de 2020- y destaca que una cuarta parte de los médicos (25,5%) ha estado de baja en algún momento desde el inicio de la pandemia por motivos relacionados con el covid, bien porque han dado positivos o porque presentaron sintomatología, un 2 % ha sido hospitalizado y el 8 % ha vivido la muerte de algún compañero de trabajo por esta causa.
De acuerdo con el estudio, los profesionales duermen menos y peor -un 27 % duerme menos de 6 horas contra un 14 % antes de la pandemia- y tienen peor salud percibida (23 % considera que su salud es mala o regular). Asimismo, seis de cada diez presentan algún indicador de fatiga, dolor o estrés y la misma proporción sufre síndrome de burnout (estrés que se cronifica y cursa en forma de hartazgo y agotamiento, más aún ante la expectativa de no ver el final del túnel). En consecuencia, se registra un incremento del consumo de tranquilizantes e hipnóticos: del 18,6% al 29,4%.
En este sentido, hay que destacar que las energías de los médicos están al límite, tal como muestran los indicadores: el 51 % afirma sentirse «sobrepasado» y menos preparado física y emocionalmente ante nuevas olas, ya que se van enfrentando a ellas sin haber podido recuperarse de las anteriores. Cabe reseñar, que un tercio de los profesionales han tenido que enfrentarse a dilemas éticos, ante los cuales la mejor manera de gestionarlos acostumbra a ser en equipo (61 %).
Por ello, el 20 % se ha planteado adelantar la jubilación cuando llegue el momento y hasta el 34 % ha llegado a barajar la idea de abandonar la profesión, aunque reconocen que no lo harán. No obstante, los profesionales se han sentido masivamente apoyados por sus compañeros y equipos en los peores momentos de la crisis (83 %) y también por los pacientes (82 %), pero solo uno de cada tres médicos ha percibido el apoyo de su organización y de los gerentes y directivos de sus centros de trabajo.
Entre otros aspectos analizados en el trabajo, cabe señalar que los hábitos de vida han empeorado: aumenta (aunque los porcentajes son relativamente bajos) la proporción de profesionales que consumen bastante o mucho alcohol del 4 % al 7 % y disminuye del 50 % al 28 % la práctica habitual de actividad física.
Para el doctor Tomás Cobo, presidente de la Organización Médica Colegial, estos datos ponen de relieve «el tremendo esfuerzo realizado por la profesión y la necesidad de cuidar al que cuida desde todas las instancias posibles. Es imprescindible que los profesionales sanitarios cuenten con el máximo apoyo porque son el pilar fundamental de nuestro sistema sanitario», dijo. También recordó que 116 compañeros han fallecido durante el ejercicio de su profesión por covid-19.
Una de las principales conclusiones que se desprende del estudio es que, a pesar de llevar más de un año inmersos en la pandemia, todavía son pocos los médicos que acuden a servicios de apoyo a la salud mental para hacer frente al malestar emocional y al agotamiento mental acumulados. De hecho, el 13 % de los profesionales encuestados reconocen que necesitan ayuda aunque no están recurriendo a este tipo de servicios y, de hecho, afirman que tienen previsto hacerlo en algún momento. Si a este porcentaje se añade el de profesionales que sí que han acudido o están acudiendo a este tipo de recursos, el resultado es que una cuarta parte de los médicos y médicas españoles (24,9 %) son usuarios reales o potenciales de servicios de apoyo a la salud mental. Las mujeres y los jóvenes son los que en mayor medida han recurrido a estos servicios. Por otra parte, en la Comunidad de Madrid, esta demanda (real o potencial) es significativamente superior a la media y asciende al 30%.
Entre los usuarios de servicios de salud mental, los programas más utilizados son los que ofrece la Fundación Galatea, tanto preventivos como asistenciales (son los preferidos por el 33 % de los usuarios); seguidos de los servicios de apoyo que se están prestando desde los propios centros de trabajo y de los ofrecidos en los centros de atención primaria. Desde el inicio de la pandemia, Fundación Galatea ofrece, con la colaboración de Fundación La Caixa, un servicio de Teleapoyo Psicológico que hasta el momento ha atendido a 1.300 profesionales de la salud de toda España y ha efectuado más de 4.400 intervenciones. El servicio, al cual se accede desde el teléfono 900 670 777, se presta a través de una red de 50 psicólogos psicoterapeutas expertos y una plataforma telemática segura que preserva la confidencialidad.