Gabilondo asume ahora el fracaso de su estrategia y se abre a pactar con Iglesias

Paula de las Heras MADRID / COLPISA

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El candidato socialista, Ángel Gabilondo, se hace un selfi con unos jóvenes simpatizantes durante una visita, este jueves, a Alcalá de Henares
El candidato socialista, Ángel Gabilondo, se hace un selfi con unos jóvenes simpatizantes durante una visita, este jueves, a Alcalá de Henares Alberto Ortega

El socialista naufraga al apelar al votante de Ciudadanos y corteja a Podemos

22 abr 2021 . Actualizado a las 21:18 h.

El «con este Iglesias, no» ha durado un mes. La frase diseñada por los estrategas de la Moncloa para disipar el temor a que Ángel Gabilondo reeditara en Madrid un Ejecutivo de coalición como el de Pedro Sánchez, y atraer así a los votantes huérfanos de Ciudadanos, es ya historia.

Ahora «este Iglesias» es para el candidato socialista «Pablo, querido Pablo», el líder de una formación con cuyos escaños aspira a contar para evitar un Gobierno de Isabel Díaz Ayuso apoyado por Vox y un aliado con el que ya no descarta gobernar. «Tenemos que tener en cuenta cómo muestra sus preferencias y sus opciones la ciudadanía y a partir de eso, ya decidiremos», dijo este jueves en un acto en Alcalá de Henares.

Los artífices de la campaña socialista, y el propio candidato, justificaron este volantazo, escenificado ya parcialmente el miércoles en el debate electoral de Telemadrid, en la negativa expresa del cabeza de cartel de Ciudadanos, Edmundo Bal, a pactar con el PSOE y su disposición a volver a hacerlo con Ayuso. Lo cierto es que hace ya semanas que la formación de Inés Arrimadas venía advirtiendo de que no podrían contar con ella. La posición de Bal no fue una sorpresa y lo que se esconde detrás del giro es, en realidad, el fracaso de un plan en el que el jefe de gabinete de Pedro Sánchez, Iván Redondo, ya pinchó en las últimas generales: la conquista del centro.