Carme Chaparro relata el infierno que vivió por varias amenazas de muerte

La Voz REDACCIÓN

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La periodista recuerda que «vomitaba del miedo que tenía» y asegura que descubrió que se trataba de una persona cercana

26 abr 2021 . Actualizado a las 14:42 h.

«Vomitaba del miedo que tenía», así recuerda Carme Chaparro cómo vivió hace veinte años, un verdadero infierno cuando era una de las claras visibles de los Informativos Telecinco. Tras la polémica de las cartas con balas y amenazas de muerte a varios políticos, Carme Chaparro revivió el calvario que sufrió hace veinte años cuando comenzó a recibir anónimos en su domicilio. Primero eran insultos y vejaciones, pero poco después se convirtieron en amenazas de muerte

«Hoy, tirando cosas viejas, he encontrado esto. El primer capítulo de lo que se convirtió en amenazas de muerte. El hombre que lo escribió, hace casi 20 años, me estará leyendo. Sé que fuiste tú. Y sigues siendo un mierda», compartía en su perfil de Instagram junto a uno de esos escritos amenazantes. 

«Llegó a casa por correo postal, con mi nombre intencionadamente mal escrito. No le di más importancia. De hecho, pensé que lo había tirado. Un, o una, imbécil más. Luego llegaron más anónimos. Con faltas de ortografía demasiado evidentes como para ser reales. Alguien intentando parecer inculto. Los anónimos eran cada vez más amenazantes y dos o tres meses después empezaron las amenazas de muerte. Muy concretas. Con muchos datos personales», explicaba. 

«No se lo conté a nadie. Pensé que no se podía hacer nada. Pero vomitaba del miedo que tenía», rememora. Carme Chaparro, que ahora ha escrito varias novelas y presenta en Telecinco el programa Mujeres al poder, reveló cómo descubrió de quién se trataba.

Porque las cartas llegaban desde distintas ciudades de España. «¿Quién viajaba tanto? Lo descubrí por casualidad, algo después, comiendo un día con una amiga a quien se lo conté. Día tal en Bilbao, Día tal en Valencia. Día pascual en Cádiz. Y resulta que los lugares y las fechas coincidían con la gira promocional de alguien que trabajaba cerca de mí», explicó. 

«Saberlo me hizo sentir poderosa, porque ese tipo es un mierda que necesita amenazar y asustar para creer que es alguien y que tiene el control. Nunca se lo dije, y hoy creo que tenía que haberlo hecho», añadía. 

«Exponer al monstruo. Él no sabe que yo lo sé. Y alguna vez que nos hemos encontrado, porque afortunadamente está muy lejos de mi vida ya, viene a saludarme como un perrito faldero», aseguró. 

«Las amenazas no se toleran, nunca. Porque ese ser quizá se lo esté haciendo a otra mujer. Y esa mujer esté asustada. Y yo podría haberlo evitado», añade. 

Su confesión causó un gran revuelo e incluso muchos de sus seguidores le pidieron que desvelase el nombre o las iniciales del presunto autor de estas amenazas. Horas después en un storie de Instagram, Chaparro aseguraba que no puede hacerlo «porque acabaría yo condenada por injurias y calumnias». «Así que amigas y amigos, denunciad, buscad apoyo, exponed a los que os hacen daño», aseguró. 

Los casos de Marta Fernández y Lara Siscar

El caso de Carme Chaparro recuerda al que sufrió otras presenatadoras de informativos, como Lara Siscar y Marta Fernández. En el caso de la expresentadora de Cuatro, lo denunció en el año 2019 en Espejo Público, que presenta Susanna Grisso, desvelaba ayer el infierno que ha vivido la periodista en los últimos años por culpa del un acosador que se hacía llamar El Pájaro Azul

«El acoso comienza de una manera en que es imposible de detectar. Un individuo comienza a escribirme a través de las redes sociales. Eran mensajes raros, pero no preocupantes», comienza el testimonio de Marta Fernández. «De repente me asusté cuando un día me envía una carta a mi domicilio particular con número de portal, piso y letra», recuerda. Presa del miedo, la periodista no entiende nada porque «lo más alucinante es que mi acosador se identificaba. Había plasmado de su puño y letra su nombre y su dirección en el remitente». 

Con un contenido «delirante» el acosador identificado como El Pájaro Azul le envió cientos de cartas. «Ojo al abrir», ponía una de ellas. «En aquella mañana en una plaza pintoresca de Madrid, se cruzó ante mí una luna, y ella me miró, que te mire una luna no es muy habitual, y sentí aquella mirada que no puedo olvidar...», proseguía. «Hola, soy El Pájaro Azul, ¿me permites posarme en tu hombro izquierdo para hablar contigo?... ¿Un café?», le proponía en otra de ellas.

La presentadora vio como el acoso iba en aumento incluso cuando le aseguró que vigilaba sus movimientos. «Son muchos los días por los que paso y aunque no consiga verte asomada a tu balcón, noto tu presencia pues mi corazón late cuando estás ahí, no te veo pero te siento», le escribía. «No pienses que soy un lunático por escribirte y pasearme por tu plaza esperando a verte para sólo preguntarte si estás recibiendo la correspondencia», le añadía. 

En otra carta le escribió otra inquientante frase: «Te vi salir de tu casa con unas gafas que te tapaban esos ojos que en su día me cautivaron, también recuerdo el día en que bajaste con aquel vestido ajustado que marcaba tu silueta». «Son quince minutos los que estoy esperando para verte pero son quince minutos largos, intensos y que me hacen vibrar», confesaba El Pájaro Azul en otra misiva. 

En una de las cartas Marta Fernández llegó a recibir una llave que, según el acosador, era «la llave de mi corazón» que abriría «un candado escondido en un lugar muy bonito de Madrid». «Algún día podamos abrir ese candado y llevarlo a New York a esconderlo en algún lugar que tú sepas y lanzar la llave desde la Estatua de la Libertad», le proponía, acompañando algunas con dibujos que parecían estar hechos por un niño. 

Llegó a amenazar a la pareja de la periodista

Marta Fernández decidió denunciar el caso ante la policía y el hombre, al que tenían identificado porque había escrito su nombre y su dirección en las cartas, tiene una orden de alejamiento tras los dos años que acosó repetidamente a la periodista. En una de sus comunicaciones, incluso llegó a amenazar a la pareja de Marta Fernández. «Dile que nadie tiene propiedad y que incluso hemos podido ser amigos, pero ya es tarde para tenderle la mano a menos que me pida perdón», escribía. 

El infierno vivido por Lara Siscar

El caso de Marta Fernández no es el único que ha ocurrido en los últimos años. Uno de los más recordados es el que sufrió la periodista de TVE Lara Siscar, que tuvo que recurrir en el 2015 a la justicia tras recibir insultos y amenazas a través de Facebook. Por este motivo se llegó a detener a dos hombres. A principios del año 2018, Siscar volvió a denunciar que habían usurpado su identidad en las redes sociales. En concreto se trataba de una cuenta falsa con su nombre en Twitter, misma foto de perfil e, incluso, verificada por la red social, que creó una conversación falsa en la que, supuestamente, hablaba mal de otros compañeros de cadena. La periodista colgó una imagen la falsa conversación que con los años ha eliminado, en la que supuestamente, hablaba con el también periodista gallego Xabier Fortes, y aseguraba que, tras su denuncia en Twitter, la cuenta fue cancelada. Además aseguraba que iba a tomar «acciones legales»

«Vivo sabiendo que no va a terminar nunca, que estoy atrapada en Twitter junto a mi acosador», declaró hace unos años en una entrevista que concedió al diario El Mundo