Los antivacunas ponen en peligro la protección mundial contra el covid-19
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Los países más avanzados empiezan a ver cómo les sobran viales para aplicar
27 abr 2021 . Actualizado a las 08:42 h.El 5 de abril 107 millones de estadounidenses habían recibido al menos una dosis de alguna de las vacunas contra el covid-19 que se administran en el país. El 10 de abril se habían sumado 9,5 millones más. Del 10 al 15 otros 8,7 y del 15 al 20 tan solo 7,4, mientras que en los últimos cincos días la cifra ha caído a 6,7, lo que pone sobre la mesa un aparente agotamiento de la campaña, con el que se muestra que tan importante es tener vacunas suficientes como ciudadanos dispuestos a recibirlas.
Estados como Iowa, Kansas, Luisiana o Misisipi, todos ellos con importantes movimientos antivacunas y que votaron mayoritariamente por Donald Trump en la últimas elecciones, han rechazado ya envíos de viales porque les sobran. Una investigación de la agencia Associated Press, que cita casos como el de una madre con dos hijos de Yazoo City (Misisipi), ejemplifica la magnitud del problema: «Todos los fieles cristianos con los que me relaciono están en contra. El miedo es lo que impulsa a la gente a vacunarse, simple y llanamente. Cuanto más fuerte sea la fe de alguien en el Señor, menos probable será que quiera la vacuna o que la considere necesaria».
Israel le aplicó al menos la primera dosis a la mitad de sus 9,2 millones de habitantes en apenas dos meses, entre el 19 de diciembre y la última semana de febrero. Desde entonces, aún con ser el país más avanzado del mundo en este proceso de inmunización, el porcentaje solo ha subido hasta el 62,2 % (el 80 % de los mayores de 20 años) y eso que ya han pasado otros dos meses.
De hecho, tanto en Estados Unidos como en Israel se han ido eliminando ya los criterios de edad y grupos prioritarios y prácticamente cualquier persona, dependiendo de los lugares donde se encuentre, puede acceder a la vacuna, precisamente para facilitar la mayor inmunidad posible.
En la Unión Europea este tipo de preocupaciones, cuando ni siquiera una de cada cuatro personas ha recibido la primera dosis, quedan aún lejos. Pero sí hay algunos detalles que permiten entrever el daño potencial de los movimientos negacionistas y antivacunas. En España, la última encuesta del CIS dice que el 82,2 % de la población está dispuesta a vacunarse contra el covid-19. En cambio, Francia, que ya tenía un problema serio en relación a este asunto antes de la epidemia, hasta un 37 % de los ciudadanos (según un estudio de la empresa Kantar) rechazan de plano la inmunización. Así se explica, en parte, que el arranque de la campaña en Francia fuese de los más lentos de Europa y que aún hoy el porcentaje de cobertura poblacional esté dos puntos por debajo del de España.
Sin vacunas aprobadas aún para los menores de 16 años y con decenas de países donde no hay ninguna persona con la pauta vacunal completa, no cabe duda de que estas reticencias en países ricos, que sí se lo pueden permitir, complican aún más el objetivo de una inmunización global.
La mitad de los mil millones de dosis del mundo se inocularon en el último mes
Las enormes diferencias entre países ricos y pobres, o todos los problemas registrados en Europa a cuenta de los conflictos con algunas farmacéuticas eclipsan una realidad que no deja de ser llamativa. En poco más de cuatro meses, según las cifras recogidas por el proyecto de la Universidad de Oxford Our World in Data, se han administrado en el mundo mil millones de dosis de las vacunas contra el coronavirus. Además, la mitad de ellas fueron inoculadas en el último mes.
La India, país ahora en el foco mundial de la epidemia con más de 300.000 contagios diarios, ha logrado administrar 141 millones de dosis en los primeros 100 días de su campaña y espera llegar a los 300 millones en julio.