«Me han llamado enfermo, pero tener Asperger no impide nada, ni estudiar, escribir o actuar»

Laura Abelleira, Eduardo López y Ricardo Pérez explican sus vidas a los alumnos de colegios de la provincia para desarmar los mitos y situaciones que hacen difícil el día a día con autismo

Eduardo López y Ricardo Pérez. Los dos veinteañeros que recorren los centros de la comarca de Ferrol concienciando a escolares tienen una larga lista de proyectos: Edu está volcado en la tecnología y Ricardo quiere ser actor, pero tiene 16 libros ilustrados listos para publicar
Eduardo López y Ricardo Pérez. Los dos veinteañeros que recorren los centros de la comarca de Ferrol concienciando a escolares tienen una larga lista de proyectos: Edu está volcado en la tecnología y Ricardo quiere ser actor, pero tiene 16 libros ilustrados listos para publicar

Ferrol

Ni una pandemia global puede detener a Laura Abelleira, Eduardo López y Ricardo Pérez. Los tres forman un comando muy especial que la Asociación de Padres de Personas con Trastorno del Espectro Autista (Aspanaes) envía a los colegios para explicar qué es el TEA. Una actividad que en los últimos meses se ha trasladado a la pantalla de Zoom sin perder su espíritu. Los tres bordan los discursos en los que repasan sus vidas repletas de historias y que reflejan bien lo que supone padecer un trastorno con múltiples variaciones. Aunque casi ninguna importa demasiado si en los colegios o trabajos encuentran una dosis de empatía.

«Contamos lo que somos y lo que nos ha pasado, porque algunos de nosotros hemos sufrido en clases o grupos en los que no se nos entendía, pero cuando llegamos a sitios en los que sí, podemos ser un ejemplo: a mí los profesores me han llegado a decir que ojalá todos los chicos fuesen como yo», así comienza el argumento de Ricardo Pérez, que tiene 23 años, 16 libros ilustrados terminados y una larga lista de planes que incluyen convertirse en un gran actor. Hace unas semanas encandilaba a los alumnos del colegio público del barrio de Canido en Ferrol con sus ideas sobre la vida.

Eduardo tiene 21 años y está con Ricardo en las actividades que realizan en la zona de Ferrol. «Les hacemos una encuesta al principio de la charla y nos damos cuenta de que saben bastante poco de este trastorno, pero cuando terminamos ya han aprendido muchas cosas y eso es fundamental», explica un veinteañero que ha completado muchos ciclos formativos sobre el manejo de ordenadores y de todos los aparatos de última generación. Los móviles no tienen secretos para él y espera dedicarse profesionalmente a algo relacionado con este campo. Aunque está volcado en aprender, su otro objetivo vital pasa por dar la vuelta en su entorno sobre la imagen que se tiene de las personas con síndrome de Asperger. «Me han llegado a llamar enfermo, pero tener Asperger no impide nada, ni estudiar, escribir o actuar como les demostramos a los niños, queremos que sepan que tenemos un síndrome, pero no estamos enfermos», incide un joven que asegura que una vez que se entiende su forma de ser todo se vuelve más sencillo.

Los niños les hacen muchas preguntas y ellos replican que no se puede dar un plan para convivir con alguien que tiene TEA, simplemente hay que estar atento: «Hay personas con autismo a las que no se puede sobresaltar o que no llevan bien los ruidos, pero eso es acostumbrarse, como sucede con todo en la vida».

Independizada

Laura Abelleira se encarga de las conversaciones con los alumnos de A Coruña e incluso regresó al colegio en el que estudió de niña en Santa Comba para explicar que el autismo no le frena. Laura rebosa creatividad y tiene alas para la vida: con 32 años ya ha tenido varios trabajos, prepara oposiciones para convertirse en telefonista del Sergas, escribe cuentos que se pueden seguir en un blog y este mes de mayo cumple un año independizada: «Vivo co meu mozo e co meu canciño Rex», explica con una alegría contagiosa desde la sede de A Coruña de Aspanaes, pero a través de la pantalla de Zoom a la vez que Ricardo y Edu desde Ferrol. «En el colegio de Carral me encontré con una profesora que me había dado clases de inglés cuando era pequeña, una alegría», recuerda Laura que también conecta al momento con los pequeños cuando expone el programa de TEA en primera persona de Aspanaes.

Laura Abelleira. Esta usuaria de Aspanes en A Coruña lleva a los colegios su experiencia con TEA: «Vivo independizada, co meu mozo e o meu canciño Rex e preparo oposicións». Laura tiene un blog de cuentos
Laura Abelleira. Esta usuaria de Aspanes en A Coruña lleva a los colegios su experiencia con TEA: «Vivo independizada, co meu mozo e o meu canciño Rex e preparo oposicións». Laura tiene un blog de cuentos

Al igual que sus compañeros de Ferrol, Laura habla de los puentes que se pueden tender hacia las personas con autismo. «A comprensión é moi importante, pero tamén temos que esforzarnos», explica mientras Ricardo y Eduardo recuerdan que hay algunas actividades especialmente útiles de las que también hablan en las charlas. «En Aspanaes tenemos unos talleres preparatorios para vivir independizados en un piso como Laura, aprendemos rutinas y muchas recetas para prepararnos comida, como pasta, filetes de pollo... Y todo lo necesario para estar bien en una casa, es algo que ya nos enseñaban en casa, pero no lo hacía, ahora con el terapeuta progresamos mucho más», reconoce Edu, mientras su compañero de charlas, Ricardo, asiente y aporta la clave: «Tenemos que encontrar nuestras fortalezas y concienciar a la gente».

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