Las elecciones en Gales y Escocia tensan el modelo de Estado británico

Los sondeos prevén un ascenso de los separatistas en Edimburgo y Cardiff


E. La Voz, Londres

Las elecciones de mañana en Escocia y Gales amenazan con sacudir hasta sus cimientos el modelo de Estado del Reino Unido. ¿La razón? Las encuestas auguran unos buenos resultados a los partidos que defienden la independencia en ambas autonomías: el Partido Nacionalista Escocés (SNP) no solo revalidaría su posición de fuerza más votada, sino que alcanzaría la mayoría absoluta en el Parlamento de Edimburgo, mientras que los nacionalistas galeses Plaid Cymru aumentarían su representación en el Legislativo de Cardiff.

Un sondeo de la firma BMG Research, publicado el martes, arroja que la formación de la actual ministra principal escocesa y aspirante a la reelección, Nicola Sturgeon, obtendría el 49 % de los votos, que se traduciría en 68 escaños, cuatro por encima de la mayoría absoluta. Por su parte, los conservadores se harían con el 21 % y los laboristas con el 19 %. Otro sondeo de la empresa Opinium, difundido el miércoles, le augura a Sturgeon el 41 % de los votos, a los tories un 23 % y a los laboristas un 17 %. Con este porcentaje, la líder independentista lograría la mayoría absoluta o estaría muy cerca.

Estos datos eran impensables al comienzo de la campaña. El escándalo de abuso sexual contra el anterior ministro principal y mentor de Sturgeon, Alex Salmond, las contradicciones de la mandataria sobre el asunto; y la decisión de Salmond de crear su propia formación, el partido Alba, parecían amenazar el monopolio del SNP. No obstante, los electores parecen haberse olvidado del tema.

Los pronósticos, sin embargo, preocupan en Downing Street, donde se teme que Sturgeon cumpla su palabra de impulsar un segundo referendo de independencia este mismo año; y que ello termine en un choque institucional. El primer ministro Boris Johnson ya dicho que no autorizará una nueva consulta, por considerar que la del 2014 zanjó el debate «por una generación».

Por su parte, el ministro de Economía, Rishi Sunak, ha afirmado en las últimas horas que un nuevo debate sobre la secesión «es un claro riesgo para nuestro objetivo común de recuperar la economía tras la pandemia del covid-19, porque dividiría innecesariamente al país en el peor momento posible».

El otro frente

Gales podría ser el otro foco de tensiones territoriales. Esto, a pesar de que el laborista Mark Drakeford parece encaminado a revalidar su mayoría en el Senedd Cymru (Parlamento galés), de acuerdo con todas las encuestas. Ni el mandatario ni su formación respaldan la independencia, como si lo hace el Plaid Cymru, pero el temor de que esta fuerza amplíe su base electoral les ha forzado a hacerse con algunas banderas del independentismo y así han prometido que en esta legislatura reclamarán de Londres la transferencia de más competencias.

Los sondeos auguran que los secesionistas serán la tercera fuerza, pero también confirman que su base electoral se consolida en el 20 % y que podría crecer, porque un 58 % de los galeses de entre 16 y 34 años dicen ser partidarios de la independencia.

Una victoria en Gales es clave para el dirigente laborista, Keir Starmer, en su primera cita como líder de la oposición británica. La mayoría de las encuestas vaticinan una pérdida de votos, que puede abocarle a un Gobierno de coalición con Plaid Cymru.

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