Casado aspira a reunificar la derecha, pero lo tiene mucho más difícil que Ayuso

El colapso de Cs fortalece a los populares, pero Vox aguanta mejor de lo esperado


Madrid / La Voz

Desde que llegó a la dirección del PP, la obsesión de Pablo Casado fue reunificar el centroderecha, consciente de que con tres fuerzas en un mismo espacio nunca gobernaría. En ese objetivo, fue dando bandazos con escaso éxito. Llegó a Génova como «la derecha sin complejos», tratando de achicar el espacio a Vox, pero luego, tras comprobar el aguante de los de Abascal, giró al centro y rompió bruscamente con Vox, buscando ganar el espacio a Ciudadanos. Pero hasta hace poco, esa estrategia tampoco funcionaba.

¿Qué ha cambiado en el espacio de la derecha?

No fue Casado, sino del PSOE y Cs los que sacudieron el tablero. La moción de censura de Murcia pretendía crear un escenario propicio para Sánchez de cara a las generales, dejando al PP sin uno de su bastiones y atrayéndose a Cs. El fiasco hundió al partido naranja sin necesidad de que el PP culminará la opa hostil que Casado lanzó para incorporar a exdirigentes de Ciudadanos, incluida la propia Inés Arrimadas.

¿Puede desaparecer Vox?

No parece probable, pese a su fracaso en Galicia. En Madrid ha aguantado e incluso ha crecido, a pesar del enorme salto del PP. Sin embargo, el escenario madrileño, el de que Vox esté obligado a apoyar a Ayuso, pero sin poder exigir su entrada en el Gobierno, es el ideal para Casado, porque le permite llegar a las generales sin aparecer como socio de Abascal. Descartada una mayoría absoluta el PP, a lo más que podría aspirar Casado es a gobernar en minoría, apoyado por Vox en la investidura. Pero lo tiene mucho más difícil que Ayuso, porque entre el PP y Vox no solo tendrían que superar a toda la izquierda, sino a la suma de la izquierda y los independentistas. Un pacto PP-PNV sería posible, pero nunca simultáneamente con Vox.

¿Hay espacio para Cs de cara a las generales?

Casi ninguno. No solo se ha quedado sin votantes, sino también sin margen de maniobra. Está obligado a seguir apoyando al PP en Andalucía si no quiere arriesgarse a que Juan Manuel Moreno siga los pasos de Ayuso y convoque elecciones, y también en Castilla y León, donde el pacto es firme. Acercarse de nuevo a Sánchez o intentar una moción de censura en Andalucía sería aún más letal. No hay salida política viable y beneficiosa para Cs antes de las generales.

¿Puede disputar Díaz Ayuso el liderazgo del PP a Pablo Casado?

No hay posibilidad de que eso suceda. Al menos, hasta después de que se celebren las próximas elecciones generales, en las que Casado será el candidato con seguridad. Si no triunfa en la que sería su tercera tentativa, Ayuso estaría bien posicionada para el relevo. Pero no sería la única, porque muchos en el PP ven a Feijoo más capaz de captar voto transversal en toda España.

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