Por qué arrasó Díaz Ayuso

Los expertos explican las claves del éxito espectacular de la presidenta

Isabel Díaz Ayuso, en un mitin en su barrio natal de Chamberí
Isabel Díaz Ayuso, en un mitin en su barrio natal de Chamberí O.CAÑAS.POOL

Isabel Díaz Ayuso, una política totalmente desconocida hace dos años, cuando logró ser presidenta con el peor resultado de la historia del PP en Madrid gracias al apoyo de Ciudadanos y Vox, ha superado todas las previsiones con una victoria espectacular. Su estrategia de confrontación total con el Gobierno, búsqueda del cuerpo a cuerpo con Pedro Sánchez, dejar abiertos bares, restaurantes y comercios a pesar de los malos datos de la pandemia en Madrid, apropiación de la palabra libertad y absorción de los votos que logró Ciudadanos en el 2019 son algunas claves de su éxito en las urnas. Los politólogos consultados por La Voz lo analizan.

LA GANADORA, DÍAZ AYUSO

Dominio total de la campaña. Para Carlos Barrera, «solo ha habido una auténtica ganadora, que además lo ha hecho de forma apabullante: Isabel Díaz Ayuso». Y explica por qué: «Dominó la campaña de cabo a rabo, sin salirse del guion preestablecido y obligando a los demás a ir a remolque del marco que impuso, muy motivador por los tiempos políticos y pandémicos que corren: la libertad». Destaca que «cuando sus rivales de la izquierda quisieron quebrar ese marco mental y situarlo entre fascismo o democracia, llegaron tarde y mal porque no supieron conectar emocionalmente con la mayoría de los votantes madrileños».

Carmen Lumbierres asegura que «la gran ganadora es Ayuso, convertida en un icono pop de referencia más allá de las tradicionales asociaciones barrios/ideologías». Considera que «es una reválida a su gestión de la epidemia, igual que pasó en el País Vasco, Galicia y Cataluña, y una victoria en el enfrentamiento contra el Gobierno central». «Convocó elecciones para deshacerse de un socio incómodo, Ciudadanos, y ha conseguido no solo que desaparezca, sino que frena el crecimiento de Vox», continúa. «Con respecto a la oposición, expulsa a Pablo Iglesias de la política y hunde al PSOE en Madrid, ganador hace dos años», concluye. Verónica Fumanal resalta el acierto de Ayuso al «controlar la agenda y los temas de los que se hablaba en la campaña y convertir las elecciones en un plebiscito, que ha ganado arrasando».

Podemos y Cs, MUY TOCADOS

Recuperación del bipartidismo. Santiago Martínez ve «un ganador en cada bloque, uno muy claro, el PP, y en la izquierda, Más Madrid; el resto son perdedores». Obviamente, añade, «Ayuso consigue un grandísimo resultado tras arriesgar con el adelanto electoral, su victoria logra anular la tendencia al alza de Vox en los últimos comicios y refuerza la percepción que llevo comentando desde hace tiempo de que paulatinamente nos dirigimos a una recuperación del bipartidismo, puesto que Pablo Iglesias abandona el barco antes de su hundimiento, tal y como hizo Rivera antes del actual y previsible hundimiento de Ciudadanos». ««Estos resultados electorales han sido como una escoba que de una pasada ha limpiado la habitación, al poner en evidencia la desaparición de Ciudadanos y la cada vez mayor irrelevancia del proyecto político de Podemos», sostiene. «Habrá que ver cómo Errejón gestiona ahora la plataforma política que liderará la oposición en Madrid, para construir un discurso y una estructura a nivel de todo el Estado», concluye.

perdedores

Gabilondo, Bal e Iglesias. «Perdedores hay muchos, pero sobre todo tres: Gabilondo, Iglesias y Bal, o lo que es lo mismo, PSOE, Unidas Podemos y Ciudadanos», señala Barrera. «La de este último partido era la crónica de una muerte anunciada, por lo que no hay mucho que comentar: la polarización de la política y sus errores de estrategia de los últimos tiempos, tanto a nivel nacional como autonómico, lo han matado», explica. En cuanto al PSOE, «cometió gruesos errores desde la fallida moción en Murcia y durante la campaña Gabilondo nunca tomó la iniciativa, estuvo a merced del activismo de Iglesias y cambió de discurso varias veces». Finalmente, «Iglesias no consiguió ser el revulsivo que pretendió: ni para su propio partido, pues el leve ascenso obtenido es insignificante por quedar el último, ni para él mismo como líder, y de ahí su dimisión y abandono de la política».

Para Lumbierres, «los perdedores son Ciudadanos, camino de la absorción por el PP y esperando si se convocan elecciones autonómicas en Andalucía, último de sus feudos con Castilla León, y el PSOE, con Ángel Gabilondo desaparecido durante estos dos años en la labor de oposición, que defendió Más Madrid». «Iglesias no me parece tan perdedor, porque era una salida de la política calculada y no manejaban mejor resultado, lo que no esperaban era el hundimiento socialista», asegura.

Fumanal critica la campaña «errática» del PSOE, que «no ha capitalizado la oposición a Ayuso ni ha sabido desmarcarse de su agenda; al contrario, parecía darle la razón al apoyar medidas como no bajar impuestos o dejar abiertos los bares».

«Claros perdedores, el PSOE y Ciudadanos; los primeros, por tener una buena persona, pero un mal candidato, y no haber diseñado una campaña coherente con esta disonancia evidente entre el electorado». De Ciudadanos «no hay mucho que analizar, pues era la crónica de una muerte anunciada, propiciada además desde dentro del propio partido, por muchos que se dedicaron a abandonar el barco para saltar a otro, cuando vieron que el suyo se hundía, demostrando así que muchos de sus integrantes no estaban por una cuestión de principios, sino de necesidad política».

A juicio de Verónica Fumanal, «los perdedores del 4M fueron Edmundo Bal, que no consigue rescatar a Ciudadanos de la irrelevancia, y Ángel Gabilondo, que obtiene el peor resultado de la historia del PSOE en la Comunidad de Madrid.

La sorpresa de Mónica García y la resistencia de Vox

«La otra ganadora, a gran distancia de Ayuso, en el terreno de la izquierda ha sido Mónica García, cuya inteligente campaña ha logrado incluso superar por la mínima al PSOE de Gabilondo, o, cabría decir mejor, de Sánchez y Redondo, que fueron quienes marcaron la desacertada y zigzagueante estrategia de la candidatura», estima Barrera. En su opinión, «su apariencia de frescura y mayor cercanía, su perfil profesional sanitario, sus propuestas, que iban más allá de los eslóganes al uso, le han dado un rédito notable». Para Lumbierres «la otra ganadora es Mónica García, que sorpassa al PSOE en una victoria triste, porque desde un partido más marginal que el socialista es difícil construir una alternativa de gobierno; ocurrió con Carmena o Colau, pero en una situación política y social particular». Martínez señala que «otro ganador es Más Madrid, que logra apelar a un votante de izquierda más racional y pragmático, con cierto discurso en clave madrileña y que se beneficia también de la frescura y poca reactancia generada por su candidata durante la campaña». Fumanal destaca que García sí supo construir un «contrarrelato» a Ayuso, ya que frente a la economía que representaba la presidenta ella defendía la salud y los cuidados». También ha logrado que Más Madrid se perciba como una fuerza madrileña, apegada a los problemas de los ciudadanos. La candidata supo darse a conocer y separarse de la campaña de crispación.

Por su parte, «Vox ha conseguido fidelizar a los suyos y, reconociendo que era imposible rascar votos al PP de Ayuso, ha conseguido hacer ruido, que se hable de ellos aunque sea mal, y así garantizarse un cierto papel para el futuro», asegura Barrera. Fumanal afirma que a Vox «no le interesa entrar en el gobierno para dos años y, además, es consciente de que el socio minoritario siempre tiene las de perder, como le ha pasado a Ciudadanos».

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