El resultado del 4M ahonda las diferencias entre Junts y ERC para cerrar la investidura de Aragonès

Cristian Reino BARCELONA / COLPISA

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Pere Aragonès conversa con la presidenta del Parlamento catalán, Laura Borràs
Pere Aragonès conversa con la presidenta del Parlamento catalán, Laura Borràs Quique García | EFE

Esquerra cree que gana peso en Madrid tras los comicios, pero los posconvergentes consideran que la victoria de Ayuso es el principio del fin de Sánchez

06 may 2021 . Actualizado a las 17:50 h.

Las fuerzas independentistas tratan de marcar distancias con lo acontecido en Madrid, como si no fuera con ellas y como si lo que ocurre a 600 kilómetros no tuviera influencia en la política catalana. El secesionismo, eso sí, frunce el ceño ante dos de las consecuencias de las elecciones madrileñas. La primera, Pedro Sánchez podría quedar más debilitado, ante la pujanza de la derecha, lo que podría llevarle a aparcar la carpeta catalana. La segunda es la salida de la política de Pablo Iglesias, el principal aliado que tenía el secesionismo en Madrid.

Hay una tercera pata, el hundimiento de Ciudadanos, ante el que los independentistas no disimulan su alegría.

La victoria de Isabel Díaz Ayuso coge a los secesionistas en plena negociación para la formación de gobierno y en una fecha próxima al desenlace sobre los indultos a los presos del procés. Esquerra y Junts siguen sin encontrar la fórmula para desencallar la investidura de Pere Aragonès.

El candidato a la presidencia de la Generalitat avisó este martes de que en Madrid gobernará «el populismo con el apoyo de la extrema derecha».