Alegría entre los gallegos tras abrirse las fronteras con Asturias y Portugal

«Se nota que hay más gente, más movimiento», reconocen los comerciantes


Con la reapertura de territorios sin estado de alarma y con llamadas a la responsabilidad por parte de Administraciones y asociaciones de comerciantes, se van restaurando los contactos familiares y los lazos comerciales entre Galicia con Asturias y Portugal. En Ribadeo, Porta Norte y población de servicios de referencia en A Mariña oriental y para el Occidente astur, fue una jornada dominical bien distinta a la de los últimos seis meses. Mucho ambiente por las calles, en las tiendas y en la hostelería. Así se vivió el primer día sin cierre perimetral. «Hay gente, movimiento, alegría... Es muy importante la llegada de asturianos ya que en los últimos meses hemos visto muy mermados nuestros ingresos», manifestaba Gema Tobares, comerciante. A pocos metros de su tienda, José Antonio Gómez, vendedor de la ONCE, reconocía sobre la una de la tarde: «Nótase a presenza de Asturias. Xa estou acabando os cen cupóns que tiña para hoxe». En el puerto, donde varios negocios ofrecen las jornadas gastronómicas Quincena do Mar, también había más animación. «No veníamos desde que nos lo prohibieron. Estamos con el aperitivo y después vamos a tomar el pulpo», reconocía Bricio Díaz, de Figueras (Asturias) y residente en Oviedo, acompañado de familia y amigos desde la terraza del Náutico, con el puente de los Santos como decorado de fondo.

Reclamación de los alcaldes

La reapertura de la frontera con Portugal fue celebrada ayer con alegría en las localidades situadas a ambos lados del río Miño, no en vano, ha sido una reclamación igualmente agitada por los alcaldes gallegos como por los portugueses desde hace meses.

La hostelería lusa pudo ayer ya cubrir sus aforos en una gran parte con clientes llegados desde la orilla gallega. En la zona comercial del recinto amurallado de Valença también comenzó a notarse la afluencia de españoles, que fueron recibidos con gran alivio por los comerciantes portugueses, ya que en gran medida viven de sus compras.

También comenzó a notarse el fluir de peregrinos que afrontan el Camiño portugués, aunque en este aspecto todavía es pequeño el número. En la mañana de ayer ya fue posible ver en Vigo a algunos peregrinos extranjeros dirigiéndose hacia Compostela. Donde todavía no se nota demasiado la apertura de la frontera es en el tráfico de pasajeros en los autobuses que hacen línea con Oporto, como es el caso de Autna. Desde hoy, los trabajadores que trabajan en la orilla opuesta a la que viven también verán reducidos sus tiempos de viaje debido a la apertura de todos los puentes sobre el Miño.

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