Una revisión exhaustiva de todos los estudios realizados indica que tiene un perfil infeccioso único
11 may 2021 . Actualizado a las 08:49 h.Una revisión exhaustiva sobre el conocimiento científico que existe sobre el covid-19 ha concluido que el virus que genera esta enfermedad infecciosa, el SARS-CoV-2, tiene un perfil infeccioso único. Y esto es precisamente lo que explica por qué puede ser tan difícil de tratar y por qué algunas personas experimentan el llamado covid persistente, con síntomas que se prolongan al menos durante un año en los casos conocidos.
Cada vez hay más pruebas de que el virus infecta tanto el tracto respiratorio superior como el inferior, a diferencia de otras subespecies de coronavirus humanos (hasta 7 se han descrito), que suelen asentarse en el tracto respiratorio superior y causar síntomas similares a los del resfriado, o de los virus «altamente patógenos», como los que causan el SARS y el Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (SDRA), que suelen asentarse en el tracto respiratorio inferior.
Además, los impactos multiorgánicos más frecuentes y los coágulos de sangre, así como una respuesta inmune-inflamatoria inusual que no se asocia comúnmente con otros virus similares, significan que el covid-19 ha desarrollado un conjunto de características singularmente desafiantes.
Mientras que los modelos animales y experimentales implican que una respuesta inmune-inflamatoria demasiado agresiva es un factor clave, parece que las cosas funcionan de manera diferente en los seres humanos: aunque la inflamación es un factor, es una desregulación única de la respuesta inmune la que hace que nuestros cuerpos manejen mal la manera de combatir el virus. Esto puede explicar por qué algunas personas experimental el denominado covid persistente y sufren, por ejemplo, daño pulmonar severo después de la infección.
«A pesar de la atención internacional prestada al virus, apenas estamos empezando a comprender sus complejidades. Basándonos en las crecientes evidencias, proponemos que el covid-19 se perciba como una nueva entidad con un perfil infeccioso desconocido hasta ahora. Tiene sus propias características y una fisiopatología distinta, y debemos ser conscientes de ello a la hora de tratar a las personas», explica el español Ignacio Martín-Loeches, coautor de la revisión, que se ha publicado en la revista científica The Lancet y que ha sido liderada por el Trinity College de Dublín.
Para el investigador, que ejerce como profesor en la Facultad de Medicina del Trinity College, esto «no significa que se deban abandonar los tratamientos de mejores prácticas existentes que se basan en nuestro conocimiento de otros coronavirus humanos, pero un montaje imparcial y gradual de las piezas clave del rompecabezas del covid para diferentes cohortes de pacientes (basado en el sexo, la edad, el origen étnico, las comorbilidades preexistentes) es lo que se necesita para modificar las directrices de tratamiento existentes, proporcionando posteriormente la atención más adecuada a los pacientes».
El artículo de revisión ha sido elaborado por el Grupo Europeo de Inmunología de la Sepsis (EGIS), en el que el profesor Martin-Loeches es uno de los miembros financiadores. El EGIS es un grupo multidisciplinar de científicos y médicos con especial interés en las infecciones graves en pacientes ingresados en la unidad de cuidados intensivos (UCI).