Johnson se marca como retos del 2021 apuntalar la economía y la unidad nacional

El Gobierno anuncia medidas para hacer más transparentes las elecciones

Isabel II, durante su discurso en la Cámara
Isabel II, durante su discurso en la Cámara

Londres / E. La Voz

Reconstruir la economía y reforzar la unidad del Reino Unido. Estas son las dos ambiciosas metas que el primer ministro Boris Johnson se ha propuesto lograr en los próximos meses, de acuerdo con el discurso que la reina Isabel II leyó el martes en el Parlamento y con el que dio inicio al nuevo período legislativo.

«La prioridad de mi Gobierno es lograr la recuperación nacional tras la pandemia, para hacer del Reino Unido más saludable, fuerte y más próspero de lo que era antes», anunció la soberana.

Para conseguir este primer objetivo la Administración conservadora reiteró que pondrá en marcha los ocho puertos libres anunciados en marzo, que figuraban en el plan para paliar los efectos del brexit sobre la economía. Asimismo, en el discurso de la monarca, quedó claro que Londres continuará inyectando fondos públicos a distintos sectores, comenzando por la sanidad pública. «Mi Gobierno protegerá la salud de la nación continuando con el programa de vacunación y proveyendo fondos adicionales para el NHS [sistema nacional de salud]», indicó Isabel II, quien recordó que en este ejercicio fiscal las Fuerzas Armadas recibirán «la mayor inversión en 30 años», para «continuar con su programa de modernización».

Mejora de comunicaciones

El Ejecutivo también anunció, por boca de la reina, más recursos para mejorar la «conectividad por trenes y autobuses»; y para extender la red de telefonía móvil 5G. Unas medidas que no solo parecen destinadas a generar empleo y riqueza, sino que también persiguen aplacar las ansías secesionistas. «Mi Gobierno fortalecerá los lazos económicos a lo largo de la unión, invirtiendo en la mejora de las infraestructuras nacionales», dijo Isabel II.

Pese a que los deseos independentistas en Escocia se han visto exacerbados tras el triunfo electoral del Partido Nacional Escocés (SNP) de la ministra principal Nicola Sturgeon, en su discurso la soberana no hizo mención a este caso y solo dijo que Irlanda del Norte recibirá más competencias. Tras quedarse a un escaño de la mayoría absoluta en las autonómicas de la semana pasada, Sturgeon reiteró que en esta legislatura impulsará un segundo referendo sobre la autodeterminación del territorio.

El primer ministro también aprovechó el discurso de la reina para anunciar que su Gobierno presentará reformas para «asegurar la integridad de las elecciones, proteger la libertad de expresión y restaurar el balance de poderes entre el Ejecutivo, Legislativo y el Judicial».

La prensa ha asegurado que el Gobierno desea aprobar una reforma a la ley electoral para exigirles a los votantes que deseen ejercer su derecho en las próximas generales que presenten algún documento con fotografía. El planteamiento ha sido cuestionado por la oposición y organizaciones de derechos humanos, por cuanto el Reino Unido no cuenta con un documento nacional de identidad (DNI).

La reina Isabel II presidió sola en el trono el inicio de las sesiones del Parlamento

El discurso que Isabel II ha dado ante el Parlamento este martes ha sido completamente diferente. Por primera vez, en sus más de seis décadas de reinado nadie ha estado junto a ella en el trono. Es más, en el sitial de honor de la Cámara de los Lores solo se colocó una silla para ella, un gesto en recuerdo a su marido, Felipe de Edimburgo, fallecido en abril.

El heredero al trono, Carlos de Inglaterra, no acompañó a su madre en el presídium, tal y como lo venía haciendo desde que en el 2017 su padre se retiró de las actividades públicas, sino que se sentó con su esposa, Camila de Cornualles, en un lateral.

La pandemia obligó a modificar sustancialmente esta ceremonia. En la sala de la Cámara de los Lores apenas se permitió que unas 74 personas escucharan el discurso, entre ellos el primer ministro británico Boris Johnson y el líder del opositor Partido Laborista, Keir Starmer.

En el que fue el primer acto de Estado tras el entierro de su marido y su primera visita a Londres en casi un año, Isabel II no usó la carroza dorada ni portó la corona imperial del Estado. El poderoso símbolo de la monarquía, sí estuvo en el recinto, pues fue llevado hasta él por un funcionario.

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