Elise Stefanik, de republicana moderada a ardiente defensora de Trump

ESperanza balaguer NUEVA YORK / E. LA VOZ

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Elise Stefanik sustituye a Liz Cheney como número tres de los republicanos en el Congreso
Elise Stefanik sustituye a Liz Cheney como número tres de los republicanos en el Congreso SHAWN THEW | Efe

La congresista sustituye a la destituida Liz Cheney en la Cámara de Representantes

22 may 2021 . Actualizado a las 10:53 h.

Cuando Elise Stefanik consiguió su sillón en la Cámara de Representantes en el 2014, fue aclamada como la cara fresca de un renovado Partido Republicano. Stefanik llegaba al puesto con 30 años decidida a atraer a más mujeres a la formación y a motivar el voto de los milenials como ella. Durante sus primeros años en el Capitolio, defendió posiciones moderadas sobre asuntos como el cambio climático y la inmigración, y construyó un sólido historial de acuerdos con los demócratas. La pasada semana, en sus primeras palabras tras ser elegida la nueva presidenta de la Conferencia Republicana del Congreso, entregó toda su fidelidad al derrotado Donald Trump. «Creo que los votantes determinan al líder del partido y el presidente Trump es el líder al que miran», declaró.

Estas palabras constataron la metamorfosis vivida durante los últimos cuatro años, que la ha convertido, con 36 años, en la mujer con más poder dentro de las filas conservadoras. La oportunidad de Stefanik ha llegado tras la destitución de Liz Cheney, castigada la pasada semana por sus colegas por pelear contra las mentiras de Trump sobre el fraude electoral del 2020.

Nacida al norte del estado de Nueva York, área a la que representa, estudió en la prestigiosa Harvard, convirtiéndose en la primera de su familia en tener un título universitario. De inmediato, entró a formar parte del establishment republicano con varios puestos en la Casa Blanca de George W. Bush y luego como asesora del candidato a vicepresidente Paul Ryan durante la campaña del 2012.

El momento de Stefanik

La derrota de Mitt Romney frente a Obama puso de manifiesto el abandono de los votantes jóvenes, las mujeres y los afroamericanos. Stefanik entendió que era su momento. Se convirtió en la mujer más joven elegida al Congreso en la historia de EE.UU. Un récord superado después por la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez. Al principio, se mantuvo al margen de la irrupción política de su vecino de Manhattan. Incluso se permitió criticarle por su trato a las mujeres que perjudicaba sus esfuerzos por involucrarlas en política, se opuso a la prohibición de viajar impuesta a varios países de mayoría musulmana y votó en contra del recorte de impuestos en el 2017. Pero algo pasó un año después.

Unos creen que fue la visita de Trump a su distrito, donde vio a la muchedumbre que fue a recibirle. Otros sitúan el inicio de la transformación en las elecciones de medio mandato con la pérdida de escaños de varios moderados, que entregó el control de la Cámara Baja a los rivales. Nadie se fijó en que a principios del 2019 ya era una férrea defensora del presidente, durante el primer impeachment contra él.

La sorpresa saltó poco después cuando se convirtió en copresidenta de la campaña de reelección de Trump. Ahora repite las teorías de la conspiración sobre las elecciones, siembra dudas sobre la legitimidad de Biden y ha declarado la guerra a la «agenda socialista radical» demócrata. Un recorrido paralelo al de su partido.