El desmembramiento del cuerpo de Heidi Paz fue hecho por alguien con conocimiento «de matarife o cocinero», afirma un experto

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César Román Viruete, conocido como el rey del cachopo
César Román Viruete, conocido como el rey del cachopo Tribunal Superior de Justicia de Madrid

Una facultativa del Instituto Anatómico Forense asegura que la mujer llevaba más de cuatro días muerta cuando fue hallado el cadáver

25 may 2021 . Actualizado a las 16:36 h.

Una facultativa del Instituto Anatómico Forense ha asegurado en el juicio a César Román, el Rey del Cachopo, que Heidi Paz llevaba más de cuatro días muerta cuando fue hallado el cadáver, mientras que otro experto ha destacado que el desmembramiento fue hecho por alguien con conocimiento «de matarife o cocinero».

La Audiencia Provincial de Madrid ha continuado este martes el juicio César Román, para el que la Fiscalía pide quince años y cinco meses de prisión por el homicidio y descuartizamiento de Heidi Paz en agosto de 2018, y por el que fue arrestado tres meses después de que se hallase el tronco de la que era su novia en una maleta en una nave del distrito madrileño de Usera-Villaverde. Este martes han declarado como peritos dos facultativos del Instituto Anatómico Forense de Madrid, dos expertas en Histopatología (enfermedades de los tejidos), policías y un experto en Criminología que hizo un informe para la defensa del acusado en el que considera que no es culpable y que ha expresado sus dudas sobre la huella que se atribuye a César Román en un bote de sosa cáustica.

Los facultativos del Anatómico Forense han detallado los informes que hicieron sobre el tronco atribuido a Heidi Paz una vez acabada la autopsia con el fin de determinar lesiones y hacer un estudio entomológico, sobre los insectos anidados en el interior, para saber la data de la muerte. Así, una experta ha detallado que al tratarse del mes de agosto y de un sitio cerrado encontraron larvas que indicaban que el cuerpo hallado el 13 de agosto de 2018 en una nave de Usera-Villaverde llevaba, al menos, cuatro días sin vida. «Como mínimo cuatro días, menos no, aunque es posible que más si», ha detallado la perito, que no ha podido concretar la fecha de la muerte porque esas pruebas no son tan exactas.

César Román aseguró en su declaración que el 11 de agosto Heidi estuvo en su casa mientras él estaba fuera con una amiga, cocinó unos huevos allí y le dejó una nota en la que le decía que había estado esperándole por la noche y que por favor contestara a sus llamadas. Luego ya no supo más de ella. El otro facultativo del Anatómico Forense ha explicado que las extremidades y la cabeza habían sido seccionados del tronco por las articulaciones, insertando un cuchillo, lo que «es muy raro en alguien que no tenga hábito en el manejo de cuerpos e instrumentos» y corresponde más bien a trabajos «de matarife o de carnicero».

Ha precisado que el cuchillo utilizado para el desmembramiento tuvo que ser liso, con punta, no muy corto ni tampoco endeble, por lo que la presidenta de la Sala, Araceli Perdices, ha descartado que se le enseñen los cuchillos que se recogieron en la nave y en uno de los restaurantes de César Román, ya que no son compatibles con esa descripción. Este experto ha enmarcado el crimen en lo que se denomina «mutilaciones defensivas» al estar hechas para reducir el tamaño del cadáver y esconderlo.

A continuación, dos facultativas del Servicio de Histopatología han relatado que recibieron varias muestras, entre ellas del útero y del ano, para ver posibles lesiones, pero estaban muy deterioradas y no dieron mucho resultado, aunque sí constataron que la mujer era «de piel oscura». Heidi era mulata y, aunque la prueba de ADN dio como resultado que el cadáver hallado era el suyo, el acusado mantiene que podría no serlo ya que inicialmente se documentó que podría ser de una mujer caucásica que no había dado a luz.

Por su parte, el experto en Criminalística Luis Duque, que ha elaborado uno de los informes aportados por la defensa de César Román, ha explicado al jurado algunas cuestiones del mismo, después de que la presidenta de la Sala le advirtiera de que no podía hacer valoraciones de prueba, ni calificaciones jurídicas ni comentarios sobre declaraciones en instrucción. Duque ha sostenido que el incendio que se detectó en la nave alquilada por César Román tenía el propósito de «alertar» sobre el crimen y ha insinuado que una de las huellas que se halló en un bote de sosa cáustica de la nave pudo ser manipulada por la Policía. «Llama poderosamente la atención que fuera un dactilograma aislado y que fuera el único», ha dicho al explicar que lo lógico es que hubiera más huellas en ese bote, aunque no todas fueran válidas para identificar, y que además su posición en la etiqueta es «completamente al revés» de lo habitual.

Este experto considera normal que el ADN de Heidi y de César estuvieran en la maleta del cadáver porque es como si se encuentra su ADN y el de la pareja en el despacho que comparten: «Son espacios compartidos, es natural», ha añadido. El fiscal ha preguntado a este perito por qué en su informe «prescinde de seis decimales» en la proporción de compatibilidad de la prueba de ADN que se hizo al cadáver, entre otros errores de cálculo, lo que el experto ha atribuido a un error involuntario.