Pedro Sánchez y el barranco

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

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FERNANDO VILLAR | Efe

01 jun 2021 . Actualizado a las 08:46 h.

Pedro Sánchez se halla al borde del barranco y se dispone a saltar. La imagen la utilizó Iván Redondo, su jefe de gabinete, para subrayar su lealtad ciega e incombustible: se tirará con él al precipicio. Yo la uso en sentido distinto: para significar las tres posiciones políticas ante la decisión de indultar parcialmente a los doce presos del procés.

Primero, la posición de la derecha, la misma que volverá a retratarse en la plaza de Colón, pero cuidando esta vez de que la foto salga velada. Declara casus belli los indultos, pero solo de boquilla, porque desea fervientemente que Sánchez se arroje al vacío y se esmendrelle en el fondo del barranco. La legislatura habrá «acabado», palabra de Casado, y el PP volverá a la Moncloa. De hecho, si el presunto suicida se arrepiente, vaya chasco. El pintor del apocalipsis quedaría colgado de la brocha en la bóveda del Congreso. Que no nos engañe, pues, la escandalera montada. La recogida de firmas, las movilizaciones callejeras y las mociones en los ayuntamientos no persiguen torcer la voluntad de Sánchez, sino que buscan únicamente asegurarse de que el golpe sea mortal.

En otra categoría se inscriben ciertos barones y no pocos dirigentes socialistas que también se oponen a los indultos. Para ser justos, habría que analizar una a una las diversas posiciones. Para no meter en el mismo saco la matizada respuesta de Felipe González -no «en estas circunstancias»-, la viperina sentencia de Alfonso Guerra -indultos ilegales-, el torticero juego de palabras de García-Page -no medida de gracia, sino desgracia- o la opinión contraria de algún ministro. Pero todos comparten una máxima: ninguno arguye que la decisión sea mala para España, todos sugieren que será desastrosa para el PSOE y agua bendita para el PP. Esa, aparte de saldar cuentas pendientes con Sánchez, es su preocupación fundamental: la factura que pagará el partido.