Fin al sueño de Beatriz, convencida de que todo era «un teatro» del padre

La madre de las niñas desaparecidas en Tenerife albergaba esperanzas de reencontrarse con ellas


Madrid | La Voz

Se acabó la esperanza para Beatriz Zimmermann, la madre de las niñas de Tenerife desaparecidas junto a su padre el pasado 27 de abril. La joven, que el pasado mayo cumplió 35 años, siempre se había mostrada esperanzada en que algún día podría volver a sus hijas, pero ayer a última hora de la tarde recibió dos noticias por parte de las autoridades que le arrebataron la gran ilusión que albergaba. En primer lugar le comunicaron que los rastreadores del buque oceanográfico Ángeles Alvariño habían encontrado el cadáver de una niña en el fondo del mar en la misma zona en la que se estaba buscando a sus hijas. Poco tiempo después llegó la confirmación de que el cuerpo hallado dentro de una bolsa era el de la niña mayor, Olivia, de tan solo seis años. La bolsa que estaba al lado se encontró vacía, pero nada le puede invitar a pensar que Anna, un bebé de un año, fuese a correr una suerte distinta a la de su hermana.

Por el momento la cuenta en Instagram a la que recurrió junto a su familia y a sus amigos más cercanos para comunicarse permanece inactiva desde que ayer publicó un audio en el que reaccionó al hallazgo de unas bombonas de oxígeno en la zona de búsqueda y que podrían pertenecer a su expareja, Tomás G. Beatriz consideraba que se trataba de atrezzo para despistar a los investigadores del caso, y que en realidad Tomás no habría sido capaz de cumplir sus amenazas. «Todo un teatro», afirmaba en la grabación, aclarando que el descubrimiento de la bombona solo había logrado que mejorara su estado de ánimo, y que se encontraba «superpositiva» de que las niñas estuvieran a salvo. «Todo esto es un escenario», insistía Beatriz, recordando que su expareja estaba siguiendo la misma estrategia del despiste que habría empleado con la sillita de niños para el coche localizada el primer día de búsqueda cerca de donde fue visto por última vez Tomás.

Para la madre, «nada» de lo que iba trascendiendo de la investigación tenía «sentido», y que si expareja hubiera cometido «una locura tan sumamente grave», es decir, acabar con la vida de sus hijas, lo hubiese realizado todo de una forma mucho más rápida y sencilla.

Pésame de Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, envió ayer a través de las redes sociales su abrazo y cariño a la madre de las pequeñas tras conocerse el hallazgo del cadáver. «No puedo imaginar el dolor de la madre de las pequeñas Anna Y Olivia, desparecidas en Tenerife, ante la terrible noticia que acabamos de conocer», publicó el jefe del Ejecutivo en un mensaje en su perfil de Twitter poco antes de que se confirmase que el cuerpo era de la mayor: «Mi abrazo, mi cariño y el de toda mi familia, que hoy se solidariza con Beatriz y sus seres queridos».

La ministra de Igualdad, Irene Montero, fue otra de las primeras integrantes del Gobierno en reaccionar, afirmando que «no hay palabras para acompañar a Beatriz en estos momentos de terrible dolor».

El Ángeles Alvariño, con sede en Vigo, fue clave para localizar los cuerpos

La desaparición de las dos pequeñas en Tenerife conmocionó a toda España. Tras varios días buscando pistas sobre Ana, Olivia y su padre en todas direcciones, la Guardia Civil focalizó todas sus sospechas en el mar y recurrió al barco Ángeles Alvariño, con base en Vigo, para explorar una zona muy compleja en busca de cualquier indicio.

Hace diez días llegó a la zona de Puertito de Güimar el Ángeles Alvariño, que desplegó su moderna tecnología para ir encontrando pequeñas pistas. Hasta este jueves a media tarde, cuando halló el primero de los cuerpos de las desaparecidas. A bordo de esta embarcación viaja el robot submarino no tripulado Liropus, capaz de maniobrar hasta los 2.000 metros de profundidad, y que fue empleado, por ejemplo, para la observación del volcán submarino Tagoro, frente a La Restinga (El Hierro). Está equipado con siete cámaras, puede recorrer el fondo marino, enviar imágenes en directo e incluso recoger muestras. Además también cuenta con con un sonar de barrido lateral, un aparato que usa la propagación del sonido bajo el agua para obtener imágenes digitales de la superficie del fondo marino. Las señales acústicas emitidas rebotan en el fondo creando una imagen del mismo. Sus aplicaciones más comunes incluyen la cartografía detallada de comunidades de los fondos marinos, localización de tuberías, viaductos o cables, la búsqueda de objetos o yacimientos arqueológicos sumergidos, entre otros.

«Es un gran laboratorio marino», explicaba a La Voz la semana pasada Santiago Martín, responsable de Astilleros Armón, el fabricante que se encargó de la construcción del buque en el 2011 durante 16 meses para el Instituto Español de Oceanografía (IEO), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación.

La Guardia Civil había destacado este pasado miércoles las dificultades del trabajo que realiza el buque oceanográfico debido a la compleja orografía de los fondos marinos canarios.

Tras el hallazgo de una botella de buceo y una funda nórdica, propiedad del padre de las niñas, el Ángeles Alvariño siguió trabajando ininterrumpidamente durante todo el día y la noche en la zona acordada por la tripulación del Ángeles Alvariño y la Guardia Civil a partir del geoposicionamiento del móvil de Tomás Antonio Gimeno. la noche del 27 de abril, cuando se hizo a la mar en dos ocasiones sin las niñas.

El trabajo del barco con sede en Vigo se concentró desde el principio en un área de unas diez millas cuadradas, marcada por los miembros del buque y los investigadores de la Guardia Civil. Hasta que llegaron las malas noticias este jueves a media tarde.

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