Merkel y Macron defienden reabrir el diálogo con Rusia tras la cita de Ginebra

Pablo L. Barbero BERLÍN / E. LA VOZ

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Emmanuel Macron saluda a Angela Merkel a su llegada a la Cancillería, en Berlín
Emmanuel Macron saluda a Angela Merkel a su llegada a la Cancillería, en Berlín CLEMENS BILAN

El presidente francés viaja a Berlín para su último encuentro bilateral con la canciller, que en septiembre dirá adiós al cargo después de 15 años en el poder

18 jun 2021 . Actualizado a las 20:51 h.

Aires de final de una era en Berlín. Este viernes, la canciller alemana, Angela Merkel, invitó al presidente francés, Emmanuel Macron a una cena en la que hablaron de política europea, de la pandemia, de los retos de la Unión Europea, y cómo no, de la despedida de la canciller alemana tras 15 años dirigiendo la principal potencia europea.

La visita de Macron es la primera que recibe Merkel este año —pandemia de coronavirus por medio— de un invitado extranjero, de ahí que sea una ocasión «especial», subrayó la portavoz de la cancillería, Martina Fietz, en rueda de prensa previa a la reunión. Las discusiones se centraron en asuntos de política europea, como las posiciones de Francia y Alemania de cara a la reunión del Consejo Europeo del 24 y 25 de junio. También hubo momentos para hablar sobre recuperación económica, migraciones y las relaciones exteriores con Turquía y Rusia. En este sentido, en la rueda de prensa posterior al encuentro, Merkel y Macron se mostraron convencidos de la necesidad de hablar con Moscú y Ankara, vecinos incómodos pero con los que se comparten asuntos esenciales, de Siria a Libia pasando por el cambio climático y la inmigración, cuestiones que no se pueden solventar sin ellos.

«Si Biden y Putin hablan, nosotros también tenemos que hablar», argumentó la canciller, en referencia a la reciente cita de los dos mandatarios en Ginebra.

Merkel definió como un «gran reto» las relaciones de la UE con Vladimir Putin y con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, mientras que Macron señaló que es preciso —de ahí la importancia del próximo Consejo Europeo— una «actuación común» frente a Moscú y Ankara,

Además de completar los puntos de la agenda, el encuentro cobró desde el principio un cariz trascendental al ser con toda seguridad el último encuentro bilateral entre los dos mandatarios. La salida de Merkel de la política se efectuará tras la formación del Gobierno que salga de las elecciones del 26 de septiembre, y hasta entonces es probable que la canciller haga gala de un perfil bajo para dejar el protagonismo de la campaña electoral en manos de su sucesor en la candidatura de los conservadores, Armin Laschet.

Este viernes fue momento de hacer balance del binomio Merkel-Macron, del funcionamiento y los objetivos alcanzados del eje francoalemán, una alianza que ha pasado por numerosos altibajos a lo largo de su historia, pero que en los últimos meses ha gozado de buena salud. Y es que su coordinación ha sido clave para aprobar la emisión de bonos europeos.

La clave del éxito del proyecto europeo en su conjunto está para muchos en el buen funcionamiento de este tándem. «Europa no puede avanzar si Francia y Alemania no están de acuerdo. Que estén de acuerdo no basta, pero si no hay acuerdo franco-alemán no hay acuerdo a 27», aseguró Macron en mayo, en referencia al plan que permitirá por primera vez a la Comisión financiarse mediante la emisión conjunta de deuda. Francia y Alemania necesitan una UE fuerte y han decidido dar un impulso sin precedentes a la recuperación, superando obstáculos como las reticencias de Países Bajos o Hungría.

Está por ver si, tras la era Merkel, el tándem París-Berlín continúa bien engrasado.