Sánchez anuncia que las mascarillas dejarán de ser obligatorias en exteriores el 26 de junio

Tamara Montero / María Hermida REDACCIÓN/ LA VOZ

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Reuters | ALBERT GEA

El jueves habrá un Consejo de Ministros extraordinario en el que se propondrá la medida. La protección facial solo podrá quitarse cuando haya distancia mínima entre personas

18 jun 2021 . Actualizado a las 14:10 h.

Pedro Sánchez lleva meses insistiendo en la cogobernanza en la gestión de la pandemia y en que las comunidades autónomas tienen que codirigir la desescalada junto al Gobierno. Pero, hoy, por sorpresa y sin haber aprobado el asunto en el Consejo Interterritorial de Salud, el foro en el que autonomías y Sanidad debaten estas cuestiones, hizo el anuncio más esperado por los ciudadanos en este momento. Es decir, el presidente del Gobierno se reservó para sí mismo el titular más jugoso del final de la pandemia. «Ya que hablamos de optimismo, quiero hacer un anuncio importante para los 47 millones de compatriotas. Vamos a celebrar un Consejo de Ministros extraordinario el próximo jueves en el que vamos a proponer a la sociedad española que no sea obligatorio el uso de mascarilla en espacios exteriores a partir del 26 de junio». Este el anuncio que acaba de hacer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la clausura de la reunión del Cercle de Economía que se celebra en Barcelona.

«Ahora que la vacunación va a un ritmo más intenso y la economía sube, progresivamente, afortunadamente, las mascarillas empezarán a bajar», ha adelantado Sánchez. El presidente no se ha explayado en cómo se llevará a cabo esta bajada de mascarilla. Pero distintas fuentes apuntan a que no se tratará de un cambio radical. Es decir, no se pasará de ir siempre con la mascarilla al aire libre a no ponerla nunca en el exterior. Solamente se podrá retirar cuando haya distancia mínima entre personas. Falta saber la letra pequeña, si se exigirán dos metros, metro y medio o menos. Y otro fleco importante: si esa distancia de seguridad para poder bajar la máscara hay que mantenerla con todos los no convivientes o solo con aquellos que no estén en la burbuja habitual, es decir, la familia extensa o amigos habituales. 

Por tanto, a partir del 26 parece muy probable que se pueda pasear por el monte o en otros parajes poco concurridos sin la máscara. Pero se antoja más complicado que se pueda retirar siempre en las calles de las ciudades o en lugares muy concurridos. Quedan muchas preguntas en el aire tras el anuncio del presidente: ¿podrán los niños de un campamento al aire libre, que van en grupo, quitarse la mascarilla?, ¿se podrá estar sin ella tranquilamente en las terrazas, sin tener que subirla y bajarla continuamente como ahora?, ¿y en un parque infantil o una quedada de adolescentes al aire libre?

Sánchez, que no entró en todos esos detalles de vital importancia, ha agradecido al conjunto de la sociedad que haya sido «disciplinada» este tiempo y ha dado también las gracias a todos los profesionales que han estado trabajando para salir de la pandemia de coronavirus.

El presidente ha remarcado que esta «decisión tan importante desde el punto de vista social» se tomará porque se están cumpliendo «punto por punto, escrupulosamente», todos los hitos que se ha marcado el Gobierno. De hecho, lo primordial es que se ha avanzado en la inmunización. Ahora mismo hay más de un 27 % de la población que ya completó las dos dosis de vacuna. Con este porcentaje o incluso con cifras menores otros países ya decretaron el fin de la mascarilla al aire libre. 

En realidad, España fue uno de los países más duros de Europa (y hasta del mundo) en el uso de la mascarilla durante la pandemia del covid-19. Se tardó en hacer que fuese obligatoria en todos los ámbitos (se comenzó paulatinamente a introducirla, en mayo del año pasado, tras el duro confinamiento). Pero, una vez que se inició la obligatoriedad ,esta fue muy amplia, incluyendo espacios exteriores e interiores, algo que no sucedió en la gran mayoría de los territorios europeos ni siquiera en los peores momentos de la pandemia. Lo más chocante que hizo el Gobierno español con respecto a las máscaras fue incluir y y endurecer esta medida en la ley de marzo de este mismo año. Con la pandemia ya avanzada y la vacunación en marcha, el Ejecutivo aprobó una norma preñada de polémica y denominada ley de nueva normalidad. En virtud de esta normativa, se endurecía aún más el uso de la mascarilla, cuando la vacunación, en realidad, animaba a empezar a flexibilizarlo. Hay que recordar que incluso se obligaba a llevar el cubrebocas en las playas. Claro que después las comunidades montaron en cólera y ese punto se acabó retirando. 

Pero la norma que obliga a llevar la protección, la Ley 2/2021, de 29 de marzo, que establece la obligatoriedad de las mascarillas en exteriores e interiores, sigue en vigor a día de hoy. Así que, para que el 26 los españoles se puedan bajar la mascarilla, es necesario que en ese Consejo de Ministros que anunció Sánchez se tome la decisión de derogar el artículo 6 de esa normativa. El Gobierno puede cumplimentar este trámite de varias maneras. Es probable que lo haga con un real decreto ley que modifique la norma y permita que, como anunció el presidente, el 26 comience a dejarse atrás el trapo facial que es uno de los principales síntomas de la pandemia. 

¿Por qué se celebrará un Consejo de Ministros extraordinario para este asunto, teniendo en cuenta que el martes habrá uno ordinario en La Moncloa? Es probable que el Gobierno lo haga de esta manera porque, tras el anuncio de hoy de Sánchez, se quiera llevar el tema a la Comisión Nacional de Salud y al Consejo Interterritorial de Salud para que las comunidades autónomas opinen, voten y participen en el proceso de desescalada de la mascarilla. Es decir, por el espíritu de la cogobernanza, aunque el anuncio de hoy se lo salte completamente.