El megayate del anfitrión árabe del rey emérito prolonga su estancia en Vigo

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

ACTUALIDAD

El barco del jeque llegó a la ría el 28 de marzo y desde entonces permanece atracado en la estación marítima
El barco del jeque llegó a la ría el 28 de marzo y desde entonces permanece atracado en la estación marítima Oscar Vázquez

La intervención en la torreta extenderá el atraque del Azzam hasta agosto

20 jun 2021 . Actualizado a las 02:04 h.

El yate más grande del mundo se quedará en Vigo durante más tiempo. El Azzam, propiedad del anfitrión del rey emérito en Abu Dabi y presidente de Emiratos Árabes, el jeque Jalifa bin Zayed Al Nahyan, tenía previsto quedarse hasta el 27 de junio, tal y como había solicitado la consignataria responsable, pero fuentes del sector confirman que «hay todavía trabajo pendiente» y que la intervención con mano de obra viguesa en la lujosa embarcación de 180 metros de eslora se prolongará hasta agosto.

Los trabajos en la torreta del buque son laboriosos. Freire Shipyard es el astillero encargado de la reparación, las labores de mantenimiento y la revisión de motores del buque. La altura de la cúpula, desmontada el mes pasado, complica en ocasiones la navegación del emir y de sus invitados en su travesía por debajo de puentes. Así que se están llevando a cabo obras para instalar un sistema retráctil, es decir, que la plataforma se pueda encoger si las infraestructuras lo requieren y pueda navegar a sus anchas. La empresa naval también trabaja en la puesta a punto del navío con nuevos equipamientos tecnológicos y de última generación.

El megayate entró en la ría de Vigo el pasado 28 de marzo en plena madrugada y generando un gran revuelo social por su espectacularidad. Lo hacía tras una travesía de cuatro días desde Gibraltar. Desde entonces permanece atracado en el muelle de la estación marítima, a casi 8.000 kilómetros de distancia de su propietario. La embarcación, valorada en 600 millones de euros, fue botada en 2013 en el astillero alemán Lürssen, que dedicó cuatro años a construirlo.