La gestión del primer ministro provoca movimientos entre las fuerzas políticas. Mientras Salvini y Berlusconi buscan una alianza entre la Liga y Forza Italia, Giuseppe Conte anuncia este lunes si permanece en el Movimiento 5 Estrellas
27 jun 2021 . Actualizado a las 18:09 h.Mientras que el Gobierno italiano parece tener las ideas claras y Mario Draghi se mueve con determinación en ámbitos como la política económica y exterior, los partidos italianos parecen deslizarse hacia el caos. Empezando por el populista Movimiento 5 Estrellas (M5E). A principios de junio, se marchó Davide Casaleggio, uno de los fundadores del partido; y ahora parece que también Giuseppe Conte, en rumbo de colisión con Beppe Grillo, podría dejar el M5E. El ex primer ministro se ha tomado unos días para reflexionar, y en principio anunciará su decisión este lunes.
«El M5E manejó muy mal la oportunidad que representaba Conte. Probablemente los dirigentes del M5E deberían haberle cedido el poder, pero el problema es que Conte no pertenece del todo a la lógica ni a la dinámica del partido. Es posible que esto haya frenado a los activistas y a parte de la antigua dirección a la hora de delegar en él todo el liderazgo del movimiento», afirma Andrea Ceron, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad de Milán.
Las contradicciones internas del M5E
Conte es uno de los políticos más populares y apreciados en Italia. Si dejara el M5E, sería un revés importante para un partido que lleva años perdiendo miembros, y que no tiene una orientación política clara, dividido entre el progresismo ecologista de Conte, el populismo imprevisible de Grillo y el astuto pragmatismo de Luigi Di Maio, que como ministro de Exteriores en el Gobierno de Draghi destaca, por ejemplo, por su apertura en la relación con China.
También hay problemas en la derecha. Giorgia Meloni, la líder ultranacionalista en la oposición, es la política más querida en Italia junto con Draghi y Conte, y su partido Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia) cuenta con el 20 % de la intención de voto, igual que la Liga (extrema derecha), mientras que el Partido Demócrata (PD, izquierda) está en torno al 19 %.
Fue precisamente el fuerte impulso de Giorgia Meloni en las encuestas lo que llevó tanto a Salvini como al ex primer ministro Silvio Berlusconi a hablar de reforzar las relaciones entre sus dos partidos. Salvini propuso a Berlusconi una alianza entre la Liga y Forza Italia, y Berlusconi relanzó la idea de una fusión. Sin embargo, la propuesta de Salvini no gustó a los parlamentarios de Forza Italia, ni la de Berlusconi a Salvini. De momento, el resultado principal de estas maniobras, es más confusión, tanto en Forza Italia como en la Liga.
«Puede que con la propuesta de una alianza con Berlusconi, Salvini trate de demostrar que es más moderado de lo que piensan muchos», explica Gianfranco Pasquino, uno de los mayores expertos en política italiana y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad John Hopkins SAIS Europa de Bolonia. «Y además, intenta evitar que le supere visiblemente Giorgia Meloni, que sigue creciendo en las encuestas. También cree que una alianza con Berlusconi podría beneficiar al centroderecha en general», añade Pasquino.
La clave de las ciudades
Y luego está el PD. Bajo el liderazgo de Enrico Letta, un académico más orientado hacia la derecha que su predecesor, Nicola Zingaretti, el principal partido de la izquierda italiana conserva su energía de cara a las elecciones municipales de otoño, muy importantes para una fuerza política cuyo depósito de votos principal está en las ciudades.